Si recuerdan mi entrada sobre Billy Joel y su concierto guadalupano, seguramente habrán leído de mi reacción de éxtasis cuando uno de sus roadies entonó "Highway to Hell"... pues, casi exactamente dos años después, al fin tuve la oportunidad de ver a los creadores de esta rolita... y tal como la Classic Rock me lo había garantizado, uno de los mejores conciertos que he visto, de una de las mejores bandas de rock que aún existen.
Los letreros no anunciaban ningún abridor, así que fue un poco sorpresivo llegar y descubrir que a las nueve estaban una bola de desconocidos armando ruido en quién sabe qué idioma. Se despidieron con un sonoro "¡Gracias!" y nos dejaron esperando...
No mucho tiempo, a lo más una media hora (y sin basura voladora) pasó antes de que se apagaran las luces y apareciera una animación de un tren a punto de descarrilarse, con Angus en su disfraz de diablo calenturiento (muchas, muchas chicas malas en ese video), que inmediatamente fue festejado por el respetable, quienes la mayoría llevaban unos coquetos cuernitos luminosos, para hacer juego con el par de boinas cornudas que decoraban el escenario... con A, de Angus, indeed.
No me pregunten en qué momento apareció un tren gigante en vez de la pantalla del fondo, pero creánme que de pronto ahí estaba. Y fue en ese momento cuando la banda hizo su aparición: un bajista con aspecto de Santa Claus, un baterista tan silencioso como el Stone Charlie Watts, un Malcolm Young que furiosamente ataca la guitarra de ritmo y los coros (gran guitarrista, aunque esté al fondo)... y, al frente, el dúo dinámico: un Brian Johnson, ya sesentón, brazos flácidos luciendo fuera de su playera sin manga... pero eso sí, los chillidos tan agudos como siempre. ¿Qué importa que se haya ido a cada rato a un ladito para tomarse un vaso de agua, si la voz sigue sonando igual que siempre? Pero el show, claro está, es el Angus, con su par de eternas patas de pollo palidísimas, el eterno escolar, sin importar que ya se esté quedando calvo, como demostró al quitarse su boina. Los coros de "Angus, Angus..." nunca dejaron las gradas.
Inician con, como anunció el video inicial, el primer sencillo de su nuevo disco, "Rock n' Roll Train" que pone a todos a cantar desde el inicio. Luego continúan con "Hell Ain't a Bad Place to Be" y se dan el lujo de aventarse una "Back in Black" tempranerísima, con un Foro Sol a punto de enloquecer, y pequeños inicios del "pasito cachetón" de Angus... que luego realizaría a todo vapor.
"Big Jack" precede a "Dirty Deeds Done Dirt Cheap", que también es bastante coreada. De ahí, siguen "Shot Down in Flames" y... "Thunderstruck"!!! Momento apoteósico, aún más que "Back..." con quién sabe cuántos puños al aire gritando a todo poder "THUNDER!!!" mientras Angus nos deleita con el riff introductorio. Una delicia.
De ahí, la homónima de su último disco, "Black Ice", y luego Brian Johnson nos dice que nos va a cantar una canción sobre una chica sucia... lo que no es gran ciencia, pues tal parece que AC/DC tiene una gran variedad de canciones sobre chicas sucias. Sin embargo, se levanta una duda sobre si ya se irán a echar "Wh..." No, es "The Jack" su blues que oscila entre sensual, puerco... y divertidísimo, pues, en ese momento, Angus decide que es hora de ponerse salvaje. Deja la guitarra a un lado, se quita su saquito... y empiezan los aullidos. Luego se quita la corbatita y se la pasa por la entrepierna. Empiezan los gritos de "¡Mucha ropa, mucha ropa!". Al verse tan solicitado, el cincuentón se libera de su camisa, y, no contento con eso, se avienta pasitos de pollo, su trasero hacia nosotros... ¡y fuera shorts! Entonces podemos ver sus calzones, con un gran logo de AC/DC en las nalgas. Priceless.
Mas Angus conserva sus shorts, mientras algo nuevo desciende sobre el escenario: una ¡campana! Brian no pierde tiempo y se cuelga de ella: claro está, "Hells Bells" seguida de "Shoot to Thrill" y luego otra novedad, "War Machine"... desgraciadamente, en ese momento mi colitis me dio un bajón, y no pude disfrutarlas tanto como debía...
Tras "Dog Eat Dog" (que, ya vi, canción que sustituyó a "Anything Goes", mi favorita del nuevo disco...boo) digamos que el bajón se me tenía que quitar a fuerza: "You Shook Me All Night Long". Emociónense. Los gritos no bastaron: inmediatamente, las cámaras se fijaron en una chica de la admisión general que dejó sus encantos al aire. Nimodo, apenas es una acción permitida con semejante rola. Y es que la banda sigue siendo "T.N.T." rola que yo esperaba con ansia y que fue acompañada de pirotecnia, coros del público y el show de Angus tocando la guitarra entre las piernas de Brian. Indeed.
¿Quieren más suciedad? Just can't get dirty enough? Pues ahora sí. Una muñeca inflable... verdaderamente inflable, no de las otras más pequeñas y más conseguibles, gigantesca, con atributos desmesurados, fue inflada y quedó en tal posición que tal parecía de durante toda la rola estuvo "humpeando" al tren de los muchachos. "She's a friend," nos dice Brian. La conocemos. Ahora sí, "Whole Lotta Rosie".
Y, por si Angus no se había lucido lo suficiente, el final de "Let There Be Rock" fue un solo impresionantemente largo, con el guitarro montado en una pequeña plataforma al final del pabellón que surcaba la entrada general, haciendo todos los trucos que se sabe... y no sólo de técnica guitarrística. Guitarra arriba, guitarra abajo... ¡tirarse y hacer molino en el piso mientras toca! Todo sin perder la nota. Las reverencias y aplausos muy merecidos del respetable son culminadas por una lluvia de papelitos que baña a nuestro viejo diablo. De hecho, uno se le quedó pegado en una de sus entradas y ya nunca se lo quitó.
De ahí, el fin se veía venir. Sé muy bien que todos esperábamos una cosa (excepto los babosos que no entienden lo que es un encore y se empiezan a salir): flamas, boina de cuernitos... I think I need say no more. "Highway to Hell". Go figure. Pa ponerlo corto, todos íbamos por la misma carretera, a juzgar por como se escuchaba...
Y qué manera más rocker que terminar que con un saludo reverencial: "For the Ones About to Rock... We Salute You!" Rola que fue flanqueada por visiones del album art de todos los discos de AC/DC, y por la aparición del cañón que lanzaba balas de pirotecnia con cada "Fire!" de Brian... Y todos, todos, mostrando nuestro respeto. WE SALUTE YOU!
Obviamente, ahí se terminó, dejándonos con ganas de, quizá, "Money Talks", "Rock n' Roll Ain't Noise Pollution" (una gran verdad) o "It's a Long Way to the Top If You Wanna Rock n' Roll". Pero, ¿qué se puede hacer cuando eres un grupo con tantas canciones que son himnos rockeros de estadio... y que suenan tan parecidas? Dos horas y pedazo magníficas. Qué importa que se repitan, si pueden darnos una noche tan chida. Bendito más de lo mismo, we salute you.