Sunday, June 28, 2009

Flight 666

OK, para todos los ilusos que esperaban una reseña de la película de mis queridos Maiden... no, la verdad no es nada de eso. Es más bien la caótica historia de lo que nos pasó ayer que fuimos a dejar a mi cuñada al aeropuerto, en un vuelo que supuestamente la dejaría sana y salva en su tierra natal, Illinois.
Para empezar, tenemos un inicio desde las 5:30 de la mañana. ¿Por qué? Porque el vuelo salía a las 9:30 y por alguna razón existe esa maldita manía de llegar 3 horas antes a la sala del vuelo. Yo estaba mentando madres desde que me levanté, pero se me hacía muy mala onda no ir después de lo bien que ella se portó conmigo (ella sí me regalaba cosas en mi cumple). Así que salimos de casa mi mamá, mi hermano y yo, y todavía pasamos por el Amigo Pegoste de mi hermano, quien no quería que lo dejáramos fuera de la acción.
Llegamos a la lucida terminal 2 de nuestro aeropuerto y la Güera (mi cuñis) todavía no estaba por ningún lado. Eran las 6:30 de la mañana. Ella se apareció por ahí como a las 7, acompañada de su familia ayudantes del Club de Rotarios, los responsables de que ella anduviera por nuestras pintorescas tierras. Para no ofender identidades, los llamaré la señora Lu y su esposo B. Ahorita verán por qué.
Y es que, para empezar, la señora Lu se equivocó de terminal. Andaban muy perdidos por la terminal 1 hasta que se acordaron de que el vuelo salía por la 2. Pero en fin, ahí estaban.
Acompañamos a la Güera a la documentación de las maletas. Exceso de equipaje. Para evitarse una multa considerable, la Güera terminó guardando hasta unos tenis en su bolsa de mano (bien por ella que le gustan las bolsas muy grandes); y fue después de este incidente que le pidieron su FM3 de migración. Adivinaron: la gringa ni por enterada de que necesitaba su FM3. Digamos que, lisa y llanamente, nadie le explicó la importancia de este papelito. Así que ahí jala el alegre entourage a la oficina de migración.
¡Arriba los horarios de oficina! No abrían sino hasta las ocho, lo que nos dejaba tres cuartos de hora de ocio y diversión. Pegoste, la Güera, mi hermano y yo decidimos que queríamos algo de tomar. Yo compré un té y algo me decía que debía empacarme aunque fuera un pequeño brioche con jamón y queso, pero no lo hice pues había prometido desayunar con mi familia tan pronto terminara este negocio. Spoiler: aquí es cuando una debe de hacerle caso a su intuición femenina.
Otro rato después y abrieron las oficinas de migración. Para esto, ya había llegado otra familia de las que habían recibido a la Güera. Para fines prácticos y más bien de localización como GPS, los llamaré la familia de la Viga, aunque este definitivamente no es su apellido.
B. desapareció durante este trámite, argumentando que tenía algo que hacer, algo a lo que seguramente la Sra. Lu lo tenía que acompañar, pues decir que la mujer se encontraba fidgety es decir poco. Y de haber sabido...
Momento de esos que sólo pasan en México: alguien, desde el momento en que la Güera llegó, le selló sus papeles con el sellito equivocado: digamos que, en vez de poner año 2008, le puso año 2006. Así, teníamos a una gringa Lost in Translation durante tres años por acá, "oficialmente" hablando. ¿Qué hacer? Pagar otra multa, esta vez como de 3500 pesos. Obviamente, mi cuñada ya no tenía ese dinero: gastos de turista y, esperando su regreso, ya no le estaban mandando dólares. Fue aquí donde el Sr. de la Viga hizo su primera buena obra del día: usando sus conocimientos como abogado y una credencial que acreditaba a mi cuñis como estudiante, logró esquivar la multa. Fiu.
Y de ahí, de regreso a las maletas... y que se vuelve a armar el drama. La Güera no encontraba ahora su boleto por ningún lado. Histeria colectiva: todos, incluso los que ni siquiera habíamos visto su boleto de avión, buscándolo a ver si no se había teletransportado mágicamente a nuestros bolsillos. Fue ahí cuando mamá planteó una escalofriante hipótesis: que el boleto estuviera con el partido (no de madre) señor B. Su mujer salió en su defensa, argumentando que ninguno de los dos tenía el boleto.
Entonces, si nadie lo tenía... obviamente se lo había quedado la empleada de Aeroméxico. A llamar al supervisor, quien llegó cuando sólo quedaban quince minutos para el despegue, se nos quedó viendo a todos con cara de retrasados mentales y nos dijo que buscáramos bien. Mamá se aguantó las ganas de soltarle un golpe en la cara y sue fue a buscar apoyo con los de migración, mientras todos dábamos vueltas rebuscando el boleto, esperando un milagro y mentando madres.
¿Y qué creen? Pues que la señora Lu mete la mano a su bolsa (probablemente estaba buscando su Prozac) y... que encuentra el boleto, que, por obviedad, había ESTADO AHI TODO EL TIEMPO. En ese momento todos soltaron una laaaarga lista de soberanos improperios... menos yo. No por que yo sea una persona excelente, sino porque lisa y llanamente yo cambié los improperios por la maldición kilométrica de Tristram Shandy... en latín. Aquí una pequeña muestra:

Maledictus sit vivendo, moriendo - manducando, bibendo, esuriendo, sitiendo, jejunando, dormitando, dormiendo, vigilando, ambulando, stando, sedendo, jacendo, operando, quiescendo, mingendo, cacando, flebotomando.

Que quiere decir:

"May (she) be cursed in eating and drinking, in being hungry, in being thirsty, in fasting, in sleeping, in slumbering, in walking, in standing, in sitting, in lying, in working, in resting, in pissing, in shitting, and in blood-letting!"

Y eso ha de ser sólo 1/20 de la maldición. Pero en fin. Que ahí vamos todos corriendo a la sala con el tiempo encima, medio nos despedimos y vimos a mi cuñis desaparecer. La Sra. Lu respiró, pensando que podría huir al fin a su compromiso, but... we all knew better. Efectivamente, cinco minutos más tarde, una llorosa gringa nos anunciaba que había perdido el vuelo. Maledictus omnia. La Sra. Lu, que se imaginaba a sí misma víctima de un linchamiento y próxima nota roja, fue rápida en anunciar que había sido culpa de todos porque ninguno se había fijado que onda con el boleto. Ajá...
Ahora, la Güera anunció que le habían dicho que había otro vuelo hacia Sweet Home Chicago en Mexicana. Intentamos cambiar el boleto, pero no, eso sólo hasta llegar a Estados Unidos. Fue aquí cuando el Loado-sea-para-siempre Sr. de la Viga se plantó firmemente frente al mostrador y se ofreció a comprar el boleto (la Sra. Lu se hacía la occisa).
OK. Nuevo vuelo, 3:30 de la tarde. Eran las 10 de la mañana, todos en fachas y en ayunas. Sin embargo, antes de desayunar la Güera tenía que ver qué onda con sus maletas que ya se habían ido en el vuelo perdido, así que fuimos a investigar.
Y que se la hacen cachetona, diciendo que no se iban a hacer responsables. Mamá, mientras tanto, necesitaba descargar su furia sin irse contra la Sra. Lu (quien ya se había comprado un café y una dona, argumentando que ella se sentía muy mal cuando no comía e ignorando a sus servilletas valedores la Familia Gastritis) así que se fue a gritarle al personal del aeropuerto con tal fuerza que hasta le llevaron a un policía para intimidarla con la amenaza de remitirla (didn't work).
Mientras tanto, yo platicaba con Gloria, hija de los de la Viga, sobre algo que no se debe platicar cuando estás muriendo de hambre: tacos. Así, El Borrego Viudo y 7 de longaniza y 3 de cabeza eran mi idea de la Tierra Prometida (la Sra. Lu ponía cara de asco). Por eso, cuando al fin mamá y su nuera salieron de donde andaban, el firme propósito fue uno: comer.
Tan mal me sentía que no sé como es que terminamos en un camioncito rumbo a la terminal 1 y de ahí al food court. Taco Inn fue un triste sustituto para mis sueños dorados cuando me comí un pastor que dista mucho de ser el mejor (El Califa, please). Fue ahí cuando perdimos a otros tres miembros de la party, hablando en Final Fantasy terms: la Sra. Lu (¡aleluya!) y a la Sra. de la Viga y su hija menor, pues la chiquilla se empezó a sentir muy mal (no la culpo) y tuvieron que partir.
Así pues, los héroes que quedábamos regresamos a la terminal 2, donde nos informaron que las maletas seguramente llegarían bien a Chicago y que ahora sí se iban a cerciorar de que no les pasara nada (¿ah, verdad?). Ahora sólo quedaba encontrar la sala del despegue. Malas noticias: Mexicana sale de la terminal 1.
Y ahí vamos de nuevo. Yo creo que ya conozco el circuito del aeropuerto mejor que la ruta a mi casa. Y a atravesar toda la terminal para llegar a donde estaba Mexicana.
Lo que nos faltaba: cara a cara con un policía prepotente. Todo porque mamá pidió que, por favor, dejaran pasar a la gringa con un intérprete de español para que no hubiera confusiones. El policía dijo que sólo podía pasar gente con boleto y que ya en el mostrador le hablarían en inglés a mi rubia cuñada.
Seh, seguro. Apenas había llegado la Señorita Cara de Turista cuando todos le empezaron a hablar en el más maravilloso... mexicano. Un ¿No que en inglés? fue dirigido hacia el poli, quien lisa y llanamente respondió que qué pena...
Y no lo hubiera hecho. Si bien no hubo maldición en latín, hubo cosas tales como pues que esperabas si es policía, maldito prepotente analfabeta, con esas uñas se le nota que es marica, por eso la cultura está como está... y demás. Pero finalmente la Güera sobrevivió al mostrador y ahí vamos de vuelta a toda la larguísima terminal. Yo desfallecía y estuve a punto de tirarme de rodillas y a pedirle a un bellísimo turista (dos metros, lanky build, eyes of azure, hair of gold, dollfaced perfect) que me llevara consigo en su notoria (y enorme) maleta naranja, pero me resistí para no espantarlo y que la industria turística decaiga.
Pero, afortunadamente, ahora llegamos a tiempo y todo pasó como tenía que pasar, con lacrimógenas despedidas (parte tristeza y parte desesperación, me cae) y demás...
Y me gustaría decir que las cosas terminaron ahí y que me fui a casa a dormir, pero no. Porque teníamos una comida con una familia de finísimas personas (esto no es sarcasmo, en serio, son personas maravillosas... y eso fue lo que me detuvo a la hora de querer mandarlos a freír espárragos) que además no fue comida, fue fiesta infantil. No había alberca de pelotas para que yo me enterrara, así que por un momento pensé en sentarme en el escenario que los payasos habían dejado vacío para cuando llegamos (porque, claro está, tras los incidentes, llegamos a una hora que ya no era la de la comida) y explorar la imagen poética de un payaso abandonado en un escenario vacío... y en vez de explotar mi talento de escritora terminé en las retas para el air hockey. Incluso cuando terminó la fiesta no terminó la historia, pues esta familia nos invitó a su casa... y que sacan las guitarras (incluyendo una preciosa electroacústica de doce cuerdas) y que se avientan la noche Universal Stereo. Pa qué digo que no, terminé cantando una canción de Bread que se llama "Everything I Own" (la única que me sé porque soy cursi y cortavenas).
Dirán que, ya en su totalidad, el día no estuvo tan mal: y no, no lo estuvo, pero yo llegué a la casa jodida. Y tuve que levantarme temprano porque hoy me tocaba curso de manejo en la mañana. Casi lloro cuando me cambiaron la hora para más tarde... pero esa, es otra historia.


P.D. La recomendación de la semana seguramente va a seguir siendo Michael Jackson, pero démosle un twist. Busquen a Jackson + Jarvis Cocker... y verán un momento de los Brit Awards muy antisolemne. Enjoy.

4 comments:

stevie said...

me hiciste reír un chingo.

Natalia said...

hahahahaha de verdad que no podía dejar de leerlo, osea tengo mucha prisa y cuando lo vi pensé : no ma, está larguísimo... pero después no pude parar de leerlo!! sin duda a todos nos ha pasado algo asi, mejor o peor haha.
Lo redactaste padrísimo, me pude sentir como una observadora más dentro del problema hahaha
suerte!

Vero said...

jajajja nena q horror de día... ya me lo habias contado pero q feo ajajaja!!! we miss lauren, though....

oye ya escribe más posts!!! nos has descuidado :(

tq!!

Luna Llena said...

JAJAJAJAJAJa chica guapa no maaaa que cagadooo me rei como locaaaa
ahh si ya tengo blog en blogspot....segun yo ya tenia peor no lo pelé y olvidé todo referente a el asi que aqui hay otro...jaja! el del msn ya murio despues de años de fiels ervicio..bueno ahis igue pero ya tampoco lo pelo! bueno!!! me voy! te cuidas!