Wednesday, October 28, 2009

Alicia la descorazonada




Alice in Chains, Black Gives Way to Blue


Tras la trágica muerte del vocalista Layne Staley, la banda de grunge regresa... con un vocalista morenazo, de afro, que canta absolutamente igual. Y, de ahí, nos lanzamos a un trabajo bastante bueno, para tratarse de una resurrección.
Guiado por los inconfundibles riffs de Jerry Cantrell, el disco es pesado, fuerte, y el primer sencillo, "Check My Brain", tiene todo para volverse un clásico del repertorio de Alicia. De ahí, las canciones siguen en el mismo tenor, hasta que llegamos a la mitad con "A Looking in View" larga, pero extremadamente épica. De las mismas dimensiones es ""Acid Bubble" pero mucho más heavy. Pero también están las texturas de la Alicia anterior: acústica en "Your Decision", y los coros magníficos de la rola que cierra, "Black Gives Way to Blue".
Definitivamente, un regreso valiente y muy esperado. Queremos más.

Satisfaction: 90%


Recomendaciones:

-¡Alicia ha vuelto! ¡Alicia ha vuelto!
-A menos de que hayas celebrado la muerte de Staley (degenerado).

Monday, October 26, 2009

Baby, y Darling, y Stripes y PJ...




Band of Skulls, Baby Darling Doll Face Honey


Las primeras tres canciones, sin dudarlo, gritan "¡Jack White, aquí estoy!". Lo que no es necesariamente malo, aunque puede sugestionar nuestra opinión del disco como simples hijos putativos del Jack. Sin embargo, es a partir de la cuarta canción, "Fires", donde la cosa cambia y vemos que aunque los Stripes sí son influencia para este grupo de Southampton, no son todos los ases ni matices que tienen bajo la manga. Emma, la vocalista, casi casi suena a PJ Harvey a la hora de cantar la deliciosa "Honest"; cosas como "Bomb" y "Blood" son lisa y llanamente rock pesado de calidad ("Dull Gold Heart" incluso suena a la culminación de todo eso) y hasta la voz del otro vocalista, Russell Marsden, tiene ese tono implorante y nostálgico (comparado con el Whitesco sonido de las primeras canciones) en la casi épica (y setenterona) "Impossible".
Y, para terminar, la belleza de "Cold Fame", donde las voces se funden para otorgarle un sello distintivo a la banda: rola riquísima por donde le veas. Definitivamente, un disco para ser disfrutado, de una banda que tiene que estar bajo la mira.


Satisfaction: 92%


Recomendaciones:

-Simple. Si eres una persona que gusta del rock y de los White Stripes o de cualquier proyecto de Jack White, tienes que pegarle una escuchada.
-También si la onda del rock de los setenta te late, incluso si no has escuchado a la banda anteriormente mencionada (aunque eso sería un poco raro).
-Incluso si las guitarras eléctricas te ahuyentan, no creo que esté de más darle una oportunidad a "Honest" y "Cold Fame".
-Y ya saben lo que les digo a quienes no gustan del rock.

Saturday, October 24, 2009

Recomendación de la semana: The Hours

Esta semana me dieron dos recomendaciones buenísimas, pero por el orden cronológico, pondré esta primero. Un grupo de pop brillante, abridor de U2, cantantes de tema FIFA (esta rola), y... bueno, una feel good song pero que es más que eso, quizá comparable al "Dig, Lazarus, Dig!" del señorón Nick Cave... Special thanks to C. Ortega.

Friday, October 23, 2009

Shakespeare's Beautiful!

O si no lo es, cuando menos, es fan de cierto cantante inglés...



No pude evitarlo. Gracias a Richard III.

(Por cierto, si no se alcanza a ver la imagen, sólo denle un click y se hará más grande.)

Friday, October 16, 2009

Coffee

My work for you to judge.



Dedicated to all my friends who have been brought down by anything


I spilled my coffee today.
It may happen to everybody, yet
Everyone forgets it happens when it happens
To anybody else. It makes them become perfect.
And I become the flaw where they can
Fix their sight. And if I walk on to them,
They'll look at me with disapproving eyes,
As you do now. Why look at me that way?

I know it's no good to cry over spilt milk,
Not even spilt coffee. It's more mature to cry
For not having a good night's sleep
Because that leaves you tired. Or cry because
Your mother has grown old, and sad, and sick. Or
cry because somebody told you
Your father died last night. But if I cry about it
Then nobody will ask. They'll give me kindred smiles,
friendly pats on the shoulder. They just won't look at me
With disapproving eyes. I guess it is
My turn now. Should I go there this way?

But if I stand up right there
They will start judging me. And you shall sit with them,
See they are judgmental, and say
She's not my friend. And they will laugh and tell
You: Look at her, she's careless,
Such an important day and she's all messy,
All because she's careless. That way I'll be
The drunken clown on stage, the junkie sad star,
A really-don't-care-for-you politician,
Who stretched out his hand, and ordered
To his fire to burn bowels, to ash corpses,
Everything to explode as my sad coffee
Exploded on the floor, and on my clothes, and on the memories
Of my heart.

Another cup of coffee, now. There is no other way.

Wednesday, October 14, 2009

Antipoética de la ciudad

Publicada en el blog Brevesías, www.brevesias.blogspot.com



…y tú me decías no sé qué cosa, que te ibas a tirar al río, y yo, mientras me revolvía entre las sábanas, pensando si tu voz sería parte de un sueño, no pude dejar de imaginarme la escena maravillosa de la mañana siguiente: tú, y tus vestidos flotando alrededor de tu cuerpo, pálido, azul; la Ofelia nenúfar de Rimbaud. Y yo, el amante de luto, sosteniendo tu húmedo cadáver en mis brazos...
Porque créeme cuando te digo que no me imaginé esto. Tú, ahí tirada, revoltijo de tripas y sangre, en la portada del Metro. Y es que se me olvidó que aquí en la ciudad no tenemos río Sena, sino río Churubusco.

Monday, October 12, 2009

Friday, October 09, 2009

Una Perla




Pearl Jam, Backspacer


Tras el desencanto y la agresividad del "disco del aguacate" (reflejada a todas luces en el sencillo "World Wide Suicide"), Eddie Vedder y compañía regresan con... lo que se podría considerar un disco con canciones de amor (oh, gasp!).
Bueno, está bien, no necesariamente todas son canciones de amor, mas en ellas se nota una especie de optimismo que Vedder no había tenido desde que Bush subió al poder. Hasta la voz de Vedder deja de recorrer esos caminos tortuosos que habían cruzado desde su debut. Esta emoción pacífica es particulamente expresada en el sencillo, "The Fixer".
La tradición de abrir con una canción sonoramente fuerte se mantiene, con "Gonna See My Friend"; de ahí, las canciones, incluyendo al ya mencionado sencillo, tienen cada una fuerza y atractivo, aunque sí son algo uniformes. Esto se rompe con la llegada de "Just Breathe", una absoluta belleza capaz de conmover a cualquier descorazonado, capaz de incluso arrancar lágrimas furtivas (y yo manejando). Si no te gusta, tienes problemas. De ahí, el disco continúa con aciertos seguidos, como "Amongst the Waves", el riff medio recordatorio de "Wishlist" de "Unthought Known", hasta que todo llega a una conclusión brillante con "The End".
No es el Ten. De hecho, y es lo que los fans deben tomar en cuenta, es otra cosa. No hay "Jeremy" ni "Even Flow", pero eso no descalifica. Esto es algo que se merece estar al nivel del disco debut, que marca la evolución de una banda. Un must.


Satisfaction: 97%

Recomendaciones:

-O lo compran, o bajan "Just Breathe" y el sencillo, o algo, pero no pueden dejarlo pasar. He dicho.

Monday, October 05, 2009

No culpes a la noche, no culpes a la playa, no culpes a la lluvia...

Mejor culpa a quien se deje. En este caso, a una cosa que organiza viajes llamada RCI. Y es que este fin de semana me lancé con P. y F.,(ya han leído de ellos antes) su mamá, mi mamá y mi hermano a dar el acapulcazo, gracias a un viaje que se llama RCI.
Sé que se van a reír, pero antes de esta visita, yo no había ido a Acapulco. Será porque, como ya saben, la playa no me llama mucho la atención: sin embargo, decidí que no era buena idea morir sin conocer Acapulco, así que el viernes en la tarde me trepé a un camión con rumbo a la costa guerrerense.
Y para mi gastritis. El camión, en vez de tardarse las cinco horas prometidas, se tardó como seis horas. Y yo que no me puedo dormir en los camiones. Y justo cuando estaba disfrutando un agradabilísimo momento con puesta de sol musicalizada con bellas canciones para the road, tales como "Hoppipolla" de Sigur Ros o "Helpless" de k.d. lang, a la amiga F., que iba a mi lado, se le ocurre levantarse y reggaetonear. Así como lo oyen. Qué mal que se había quedado dormida con su Ipod. Para colmo, mientras yo trataba de ignorarla escuchando la exquisita versión de Rod Stewart del casi poema de Tom Waits "Downtown Train" (perfecta rola on the road) se me acabó la batería del celular. Para morirse. Al menos me distraje con la genial película que pusieron, The Hunting Party. Richard Gere cazando bosnios en la guerra. Si hubiera sabido q iba a regresar con la misma jeta de joda de él...
Llegamos. Yo odiando al camión que ni Lonchibon nos había dado, y pensando que en el hotel nos darían de cenar. Error. En el hotel, el restaurante ya estaba cerrado, así que no había más remedio que buscar un lugar donde cenar. El problema fue que el calor acrecentó la sensación de incomodidad de haber estado tanto tiempos sentados en el camión, así que decidimos tomar un baño antes de ir por la comida.
Ahí fue cuando vimos el cuarto. Estaba peor que mi casa (a la que le hicimos talacha) de humedad. Inmediatamente las mamases corrieron a poner la queja. Así pues, nos cambiaron de cuarto, a uno más adecuado para que cupieran seis hambrientas personas, pero con otro detalle: el aire acondicionado no funcionaba. Y el calor más criminal. Yo, por lo pronto, me dirigí a atacar el frigobar antes de morir. Sorpresa: vacío. Así pues, no restaba otra cosa mas que esperar.
Salimos. A la salida, un millón de costeños nos atacaron con propaganda de discotecas variopintas. Yo, que había leído El túnel de Sábato por millonésima vez antes de ir, estuve a punto de hacer Casteladas y de soltarles un puñetazo en la jeta. Yo no quería bailar, quería comer: mi estómago es sensible. Y el tan sólo escuchar a las voces de los antros gritando: "¡Pero súbete a la barra!" me hacía pensar en las "lumpenpetardas en bikini", como diría Beigbeder. (Que así estaban, ¿eh?) Dos desencantados de la vida en un párrafo. Vaya conmigo.
Nos detuvimos en el Tacos & Beer (dieta del adolescente sano) antes de que me diera un colapso, tragamos y regresamos al hotel. Eran las 3 de la mañana. Eso no le importó a la amiga F, quien se levantó a las 9 de la madrugada para ir a asolearse, haciendo ruido suficiente para despertarnos. Para mí, las 9 de la mañana, en la playa, es una hora obscena. Es la hora en la que yo quiero tener un encuentro apasionado en la cama con Seamus Heaney (el libro que llevé). Pa que se entienda y sin terminología sexual: es la hora en la cual yo quiero estar echada leyendo. Gracias. Y aún así nos tuvimos que mover a otro cuarto, porque su mamá puso la queja del aire acondicionado. Al menos este último cuarto era el más grande, tenía aire y una vista hermosa.
Llegó la hora de ir a la alberca. Por un momento, el calor me hizo partícipe de una de las peores tragedias para una mujer: el tankini me quedaba apretado de lo hinchada que estaba. Estuve a punto de encerrarme y negar la salida, pero decidí que ya nimodo. Al menos el agua de la alberca estaba fría y el problema se solucionó.
Luego a comer, dar una vuelta, etc. Cuando volvimos para otra ronda de alberca, el amigo P. fijó sus ojos en una damisela de felina figura (entiéndase, estaba medio gata) y se dedicó a ligarla, jalándose a mi hermano consigo (supongo que para tener un hombro amigo donde llorar en caso de bateo). Mientras, la amiga F. nos jaló a las mamases y a mí a la playa (llena de puestos, vendedores y sombrillitas de Unefon), pues quería un tatuaje de henna. Yo opté por un simulacro de lo que me quiero tatuar: los kanjis que significan "destino" en el tobillo, y hasta di mi explicación metafísica de por qué lo quiero hacer. ¿Me pelaron? Nop. F. y su mamá salieron con unos tatuajes jotísimos de mariposas y cerezas y mi madre con el irónico kanji de "Self-control" (ya verán por qué).
Regresamos al cuarto a darnos una mano de gato, pues planéabamos partir esa noche al antro El Alebrije (el cual, por cierto, ya me dijeron que está bien). Ahí yo creo que tuve el momento más agradable del viaje. El sol se estaba poniendo, y el mar, olvidándose de la pila de miles de costeños locos que mercan en sus orillas, tomaba un tono gris que contrastaba con los rosas pálidos del cielo, flanqueados por nubes de lluvia, obviamente, también grises o quizá un poco azules. Una de ellas parecía barco vikingo y otra nazgul sobre su caballo (I swear). Y todo este espectáculo yo lo veía desde el balcón, con chela en mano, deseando quedarme ahí. De veras que sólo me faltaba Jon Bon Jovi cantándome al oído "Midnight in Chelsea" cuando mi tranquilidad fue interrumpida.
Pues un imprevisto casi hace que arda Troya. El amigo P., fascinado por su nueva conquista, llegó pidiendo cambio de planes: él y mi hermano se quedarían a chelear con la dama mientras nosotras íbamos al Alebrije.
No lo hubiera dicho. Apenas le cambiaron los planes, la amiga F. se puso peor que plañidera de comedia griega. Hagan de cuenta que le habían cometido una ofensa imperdonable. Que no, que no se vale, que los planes no se cambian, que la familia es primero (eso cuando le conviene), que bla bla bla. Bueno, yo, al ver tal cantidad de lágrimas, pensé que en el Alebrije tendría que estar, mínimo, tocando Radiohead.
Para esto, a F. ya se le había pasado la tristeza y le había entrado el temper tantrum. Ahora no vamos al Alebrije, y no vamos y no vamos y no vamos porque ya no quiero. Bueno, pensé yo, entonces mejor nos vamos a rockear al Bebotero.
Pero tampoco. Salimos las cuatro mujeres sin tener mucha idea de qué hacer. Al menos algo para calmar a F., pensé yo.
Caminando, llegamos a un restaurante de nombre El Olvido (a donde voy a mandar este acapulcazo, pensé). La fachada, bonita, nos invitó a entrar. Cocina de autor. Bueno, ya que nos ahorramos los covers del antro, a tragar se ha dicho, a compensar las miserias de ayer. Botella de vino, cena de lujo. Para romper la tensión tras el drama, imagínense a dos chavas y a sus madres en ataque de simpleza.
Y que se desata una tormenta, la que ya anunciaban mis nubes de figuritas. Llovió a cántaros. Mi madre llamó a mi hermano, pensando cómo estaría la famosa cheleada en la playa. Muy bien: dos imbéciles con una gata refugiados debajo de la palapa de las toallas junto a la alberca. Ahí nomás.
Las calles se habían vuelto ríos, así que todas salimos del restaurante con los zapatos en la mano, persiguiendo taxis, riéndonos del espectáculo que nos traíamos. Cuando nos subimos al coche, hasta el chofer nos preguntó qué onda con nosotras: así de animadas estábamos. Sin embargo, la risa se nos quitó al ver una mancha negra entre las luces de la costera, y darnos cuenta que era NUESTRO HOTEL. SIN LUZ. Y EL CUARTO EN EL PISO ONCE.
La cosa terminó así: cuatro mujeres, ya sin muchas ganas de reír y con las piernas adoloridas, subiendo unas escaleras viejísimas, únicamente acompañadas por un empleado que sostenía una linternita barata. La verdad, tal parecía que de los pasillos oscuros iba a salir, mínimo, la versión costera de Michael Myers. Mi madre, al contrario de lo que su tatuaje dictaba, iba echando sonoras mentadas de ídem que abarcaron desde el gerente hasta al barrendero.
Y cuando al fin llegamos al cuarto, las cosas se pusieron peor. No sólo no había luz; tampoco había generador de agua. No saben qué feo es ser glam y tener que lavarse el rimel con botellas de agua que compramos y que habíamos metido al frigobar (con lo cara que está) y saber que los hombres, con su dieta, no le van a poder jalar al baño. Mamá decidió que sería buena idea llamarle a la recepción para quejarse, "pues no planeaba bajar rodando los once pisos", pero ni siquiera el teléfono servía. ¿Dormir sin aire acondicionado? Ni pensarlo. Al menos el problema se solucionó, nuevamente, a las tres de la madrugada (el seductor y mi hermano ya estaban de vuelta, con un hambre voraz, pues sólo habían cenado una hamburguesa).
Mañana siguiente. F. quiere ir a la costera, a una boutique, donde vio varios vestidos que le gustaron (por cierto, se compró el más feo). Mi hermano tiene vómito tras la hamburguesa, así que lo dejamos descansando, no se fuera a vomitar en el camión de regreso.
Caminamos por los bares, tras la resaca. Olían a una mezcla de, claro, guacareada y sudor bastante poco atractiva. Conque así huele la humanidad después de la gran fiesta, pensé.
Un tipo que estaba tirado en la banqueta ilustraba perfectamente la visión de la decadencia. Traje de baño atascado de mugre, figura esquelética mas asquerosa, moscas rondándole como si fuera un cadáver. Yo estaba a punto de tomarle una foto para ilustrar el viajecito, pero como F. estuvo a punto de patearlo, gritó cuando se dio cuenta de lo que era y me jaló lejos. Mala suerte.
Llegamos a la boutique. Salí con una falda: me la había probado en conjunto con una blusa, pero parecía la heredera del trono country de Juice Newton con "Queen of Hearts", así que mejor no.
Volvimos al hotel. Mi hermano ya había vomitado todo lo que tenía que vomitar, afortunadamente. Así que ahora el almuerzo para aguantar. Rumbo al restaurante estaba la oficina del gerente, así que mi madre aprovechó para entrar y... claro, mentarle la madre. Oh, sorpresa. Lo que pasa es que la gente que viaja con el famoso RCI es tratada como si fuera a youth hostel. UTA MADRE, pensé yo. Mejor nos hubiéramos ido a Europa.
Bueno, pues para resarcir los daños, nos invitaron el desayuno, que no estaba tan bien como para que fuera un sacrificio. Lo bueno es que el viaje de regreso no estuvo tan mal. Ahora sí nos dieron un sandwich y pusieron en las películas Get Smart, que, como ustedes saben, me encanta. Además, la batería de mi celular ahora sí duró. Cursi y metalera como soy, no pude evitar poner "Coming Home" de Cinderella, cuando vi la terminal del sur de la ciudad. Tampoco pude evitar bajar con la misma jeta de Simon Hunt.
¿Que si nos la pasamos bien? Uy, super, mintió mi madre. Ya mañana sería otro día para contar todo lo que les acabo de contar. Por lo pronto, como diría "Can't You See", la versión de Poison, I AIN'T NEVER COMING BACK!

Friday, October 02, 2009

For Lucy in the Sky

My work, inspired by the recent death of the real Lucy in the Sky with Diamonds, Lucy O' Donnell. (And the Lord's Prayer).


Our Lucy, our myth, who art in Heaven
(or in a drawing-sky with painted diamonds)
Hearkened be thy name
in every single vinyl, mixtape and radio station-
And thy Kingdom come
together with tangerine trees--
And your song be sung, in Earth as it is in London:
"The girl with the sun in her eyes is now gone".
Give us this day our daily dose
Of the opium dream you never were.
And lead us not into temptation
Of believing every rumor
But deliver us from music critics
For you died innocent, and immortal, and Top 100 Greatest Bands of Forever,
Amen.