Tuesday, December 28, 2010

Crazy Bitch Abroad, pt. 1

Noticias: el 26 de diciembre me la pasé volando, no dormí nada, y el 27 me desperté mareada, me dolía cabrón el estómago, tenía náuseas y no estaba en mi casa.
Antes de que digan que qué chingón me pasé las fiestas, les explico: jet lag. Señoras y señores, acabo de volver de Italia, de una de las experiencias más hermosas de mi vida... y más divertidas. ¿Listos para mis choros mareadores?
Salimos de México (mi familia y yo) en un vuelo que al menos fue a una hora decente: mediodía en México. Antes, claro, fuimos a desayunar, aunque, para ser sincera, a mí, entre la emoción y los nervios, no me entraba nada. Y, para colmo, en la pantalla del restaurante, el Manchester United jugando contra el Sunderland. Con Van der Sar en la portería. Obviamente, no podía comer: a cada rato me interrumpía yo misma para gritar "Gol!" aunque no hubiera gol, o para reflexionar sobre la cuarentona belleza de mi Edwin (no acepto contradicciones).
Tras el desayuno tan interrumpido (el Manchester ganó) pasamos a la sala de espera. Ahí fue momento de abordar. He de confesar que yo iba rezando por no pegarme una mareada de aquellas en un vuelo de diez horas.
Pues no me mareé, pero el avión para mí fue una eternidad. Para colmo, no pude escuchar música porque una de las azafatas me pidió que "apagara el móvil" (sí, la cabrona era española). Le mostré que estaba en desconectado, para que sólo funcionara con música. Pues ni con eso. Entonces me quedé sin música. Juro que para cuando el avión aterrizó yo ya estaba en coma, porque no había podido dormirme. El amanecer en el aeropuerto de Barajas, Madrid, no fue tan bello por el dolor de cabeza que tenía, y por el hecho que en duty free tenían, aunque usted no lo crea, a todo volumen esa rola de "Veo veo, una cosita..." El puro reggaeton. Hasta en ese momento yo me puse a dudar si todo no habría sido un figmento de mi imaginación y había soñado que estaba encerrada en un avión, pasando el meridiano, por diez horas, y estaba en algún pinche lugar de México con aeropuerto diferente, escuchando la Z o algo.
Me dormí en el segundo vuelo. El frío italiano me despertó, en el aeropuerto de Venecia. Vi los primeros paisajes, el atardecer tempranero en Europa, todo tan sacado de una película.
Llegamos al hotel. Nada interesante, tan sólo lo necesario. Me gustó. De ahí, fuimos todos a buscar qué comer. Nos encontramos una pasticceria, o, lo que es lo mismo, una pastelería (y un graffitti anti-Berlusconi). Me comí un rollo de chocolate que estaba poca madre... y ahí se me acabó la felicidad. Inmediatamente, sentí ganas de vomitar todo, las ganas que no me habían dado en el avión, y el estómago me dolió violentamente. Me pasé las siguientes dos horas viendo MTV italiana (Fabri Fibra, "Tranne Te". No sé que quiera decir, pero nada que se me despega) y pensando que el viaje se había jodido tempranamente. Cuando salimos a cenar, yo temía guacarear la cena completa.
Afortunadamente, eso no pasó. No sé si fueron los pantoprazoles que me aventé antes de salir, o el absoluto Adonis (aclaración: en mi mundo, los Adonises son güeritos flacos narigudos) que nos vino a tomar la orden. Con temor a hacer el oso en el restaurante, pedí un pescado asado, que estuvo excelente, aunque nada comparado con la pizza que se comieron mis papás. Una delicia.
Salí de ahí ya con el estómago más tranquilo, y medio enamorada. Las vacaciones empezaban bien, muy bien... De las peripecias que siguieron ya les contaré mañana...

Friday, December 10, 2010

Las andanzas de Miss Piltrafa Humana, parte 4

O el festival de navidad: de cómo al fin me libré de semejante grosería para la humanidad como son los ensayos.
No saben qué alivio fue para mí. Pero empiezo desde el principio.
Empezamos haciendo el puesto de juguetes: un lugar a donde los niños se acercaban a pintar. La verdad, nos fue muy bien, sobre todo con las niñas. Mientras yo lavaba kilos de pinturas vinílicas, llegó Paulina, y se me acercó.
-¿Puedes ponerte con el coro que ayuda a cantar a los niños?
-Si quieres- dije, pensando que era una fórmula de cortesía por cuando cantamos juntas en prepa.
-Estaría bien, porque una de las chicas se rompió los ligamentos y no va a poder llegar.
OK, entonces no era de cortesía. Total, que acabé trepada a un lado del escenario, a punto de cantar los villancicos que ya alucinaba, tras sobrevivir a una versión extrañamente avantgarde (y corta, duró como 7 minutos) del Cascanueces (no le entendí).
Me subí al escenario, junto con el coro. O, más bien, otras dos chicas. Nosotras tres éramos todo el coro: una de las chicas, hermana de Paulina, la otra una rubia qué quién sabe de dónde había salido.
¿Y qué creen? Que les dieron los folders y las chicas pidiéndome ayuda. No tenían ni idea de qué había que cantar, y, además, se apanicaron cuando vieron un villancico en francés. Bueno, que yo, que les había acercado el micrófono para no verme como la colada abusiva, fui la que tuve que cantar más.
Y el festival no iba mal, no iba nada mal... hasta que a una de las hermanas de la directora, o algo así, se le ocurrió ir narrando todo lo que estaba ocurriendo. En serio. Así pues, más que las canciones se escuchaban los elocuentes speeches de la señora, sobre la paz mundial, el espíritu navideño y anexas. No, ps si quiere ya no cantamos. #epicfail.
Pero al fin, al fin, acabó, con los papás felices, tragando tamales. Por eso me merecí celebrar con una chela y barbacoa cuando todo terminó. Por eso qué bueno que hoy no tuvimos prácticamente alumnos. Y qué bueno que la directora se emborrachó y me puso a cantar tres veces en la comida de maestros. Alguien aquí aprecia mi trabajo.

Thursday, December 09, 2010

Las andanzas de Miss Piltrafa Humana, parte 3

Ahora les cuento lo sucedido el miércoles. Último día antes del festival.
El ensayo se supone era a las nueve de la mañana. Al menos en eso habíamos quedado con mi amiga Paulina. En eso. Yo programé mi clase para que terminara a las nueve sin mayor problema.
El problema fue que a las nueve aún no había ensayo. Y, claro, los niños no se pueden estar en paz cuando hay algo así anunciado, por lo que se estaban portando pésimo. A estirar la clase, aunque parecía que no iban a comportarse ni a patadas. Dicho y hecho. Julia, una niña super irrespetuosa cuando se enoja, estaba rompiendo el récord de hacerme jetas, y los demás no tenían para cuándo atenderme al pizarrón. Bueno, ya va a ser la media. Mejor les pongo su disfraz de angelitos.
Bajé a la media con una bola de angelitos que definitivamente no se estaban comportando como tales. Que tampoco. Nimodo. A ponerles más trabajo. Apenas acababan de abrir, a terribles regañadientes, el libro (y yo ya les había pegado bastantes gritos) cuanod avisaron que todo estaba listo, que se bajaran YA. No habían pasado ni cinco minutos de mi intento anterior. De veras que si no azoté la cabeza contra el pizarrón hasta dejar embarrado mi cerebro ahí fue por no espantar a los niños.
Ya eran las diez cuando salimos. Para colmo, el ensayo no comenzó inmediatamente porque los de los cursos superiores estaban ensayando su obra del cascanueces. Cuando los grupos estaban acumulados en el patio, ya eran las diez y media... media hora para recreo...
Una compañera me tomó del brazo y me soltó la terrible noticia.
-Prepárate. Ensayo seguido. No van a tener recreo.
Juro que la que casi muere ante la noticia era yo. Intenten controlar a niños que conocen su hora de recreo, que no han comido, y que prácticamente están contando a ver a qué horas se termina el asunto. Son gente que no hace huelga de hambre. Inmediatamente, comenzaron a platicar, a portarse mal, a.. bueno, todo. Yo no podía tenerme en pie, lo que era espantoso: les perdí el compañerismo y comí enfrente de ellos, perdón.
Obviamente, el asunto terminó siendo "Cantando por un lunch". Hubiera agradecido con una oración tipo La Meca cuando todo terminó si no fuera porque la presión se me había bajado y me tardé siglos en normalizarla. Me parecía a Jason Statham cuando se le baja la adrenalina en Crank, que vi esa tarde para despertarme (y ya quisiera ver a Statham siendo maestro de primaria... a ver si podía...)

Mañana la conclusión de esta apasionante saga, con el festival de navidad...

Wednesday, December 08, 2010

Las andanzas de Miss Piltrafa Humana, parte 2

O de cómo caí a Cosmo's Factory... digo, Santa's Factory. O el infierno de Dante. No lo sé. En estos últimos días pesadillescos, no digiero mucho y más bien me esfuerzo por sobrevivir. Pero empiezo desde el principio...
Que de una vez digo, cualquier cosa que empiece con el Junkie mirando a todos lados como Syd Barrett en sus conciertos finales no puede ser bueno. Menos cuando todos se ponen a chillar que a qué horas nos vamos. Si supieran que tampoco yo tenía la respuesta a esa pregunta, pero callarlos implicó un supremo desgaste de mis fuerzas, y apenas habían pasado 25 minutos desde que había llegado a la escuela.
Llegaron los camiones: unas cosas que se veían en pésimo estado, con graffittis en los asientos y con un apeste a gasolina que me hizo sospechar que entre mi cansancio JeffBeckiano y el aroma yo iba a echar la guácara (afortunadamente eso no sucedió).
Me tocó sentada junto a uno de mis alumnitos después de que decidieron que los niños se iban a ir de tres en tres cual guajolotero porque no cabían en los demás camiones (y hay que ver el drama que hizo el Bipolar cuando lo separaron de su primo el Junkie).
Pero hablaba de mi alumnito. Él es de segundo, se llama Ixman, y siempre me apoya en las clases, llegando a enojarse más que yo cuando no me hacen caso (lo que, mind you, también me causa problemas cuando lo tengo que calmar). Bien, pues nuestro trayecto se fue hablando de Harry Potter, futbol (partido del Manchester United de Champions en la tarde, que me tenía en ascuas) y de las vidas pasadas (juro que el niño sabe de eso: jura que no morimos y que tenemos muchas vidas. No sé en qué pinche onda estén metidos los papás, pero me habló de una maestra espiritual llamada Rampa... ¿qué pedo con esta escuela?) y de que cómo seguramente yo en mi otra vida había sido uno de los Red Devils que se murió en el avionazo... o había conocido a Edwin van der Sar (¡qué más quisiera yo!)
Llegamos al mentado lugar. Lo primero que se ve, al llegar, es propaganda de una sex-shop. Yo ya me estaba preocupando por el inconsciente colectivo de los niños cuando una figura tomó por asalto el camión.
-¡Un duende!- gritaron los niños. A decir verdad, con el cabello azul y lentes a la Jarvis Cocker, yo reconocí su verdadera identidad, pero no tuve tiempo de decirle a los niños que era un hipster al que todavía no se le había pasado el efecto del ácido que se metió cuando fue a ver a Hot Chip y que seguramente aún estaba "Ready for the Floor".
Pues bien, el duende hipster nos guió del camión a una carpa, donde, según parecía, se iba a presentar Santa Claus. Había palomitas, y cuando vi que Ixman quiso unas, pues las disparé, y me volví, supongo, la nueva encarnación de Miss Julia Edmunds (es increíble como Bridge to Terabithia sigue marcando mi vida). De ahí, a esperar. Los niños haciendo la ola y gritando "¡Santa! ¡Santa! ¡Santa!" frente a un colorido escenario vacío se me figuraron a una extraña parodia de mi vida rockera.
Vimos un musical new age, ya saben, enfocado en la onda de la ecología, bastante disfrutable, aunque creo que por ahí una canción era una variación de "Amnesia" de Inspector (qué onda con la maestra crítica de música). Curiosidad: los buenos eran muy poperos, los malos tenían a una chica que blueseaba. Ok, creo que estoy condenada.
El problema fue cuando acabó la obra. Hora de visitar los demás stands. No suena tan grave si no fuera porque el frío gélido de la mañana se había vuelto un sol plomizo quemante. Y yo con suéter de cuello ruso. Al poco rato estaba ahogándome.
Y, claro, a controlar a los niños después de que ya se aventaron por el tobogán, o se aventaron "nieve" (hielo triturado). Sí, ahorita. Ya luego el pobre duende hipster no sabía ni qué hacer.
Por ejemplo, visita a la Casa de Santa, una construcción tipo museo. A ver, a los niños no les gustan los museos de ningún tipo, aunque sean de Santa. Ya parece que iban a escuchar la explicación acerca de los artilugios del señor Claus (por cierto, la casa ya también es eco-friendly). Acaso yo, la geek eterna, quiso llevarse un Intellivision que estaba en un aparador, pero de ahí en fuera no hubo muco movimiento (una miss y yo nos reímos de que Santa hacía su despensa en Costco).
O el show de magia. Obviamente, los grandes fueron más escépticos que ateo en La Villa, pero los chicos fueron a vaciar el stand. Ya nos íbamos y aún había niños gastando 50 pesos en un truco que les duró 3 segundos (la mayoría lo rompieron).
Eso pensé yo. Que ya nos íbamos. Empezamos a dirigirnos a los camiones: yo, que para ese momento ya estaba bastante cansada, suspiré aliviada. Íbamos a llegar a tiempo a la escuela, a tiempo para que yo despegara y me fuera a ver el partido del Manchester a casa.
Eso pensaba yo. Ingenua, como siempre. Tras estar como tres cuartos de hora parados en el estacionamiento bajo el maldito sol, empezó a surgir una especie de miedo en mí...
Y es que, para empezar, el cabrón de Sir Alex Ferguson no mete a jugar a Van der Sar. Como lo oyen. O sea, la posibilidad histórica de ser el único equipo en la historia de pasar a la siguiente ronda de Champions sin recibir gol y el güey mete a Ben Amos. Baldazo de agua fría para mí...
Que lo necesité, literal, luego. Porque en ese momento, ante mi mirada de absoluto pánico (que no era la única; el duende hipster tenía la misma cara) nos avisaron que regresábamos a la Fábrica de Santa. Después de que el sol había convertido mi cerebro en pasta y ya no podía ni tenerme en pie. Entré bufando por un refresco... justo a tiempo para ver al Junkie y al Bipolar ponerse a jugar a Harry Potter con sus varitas mágicas. Para calmarlos. Tuve que hacer esfuerzos sobrehumanos que ya no estaba en condiciones de hacer. Quedé como comatosa séptica para cuando hube terminado, y, para acabarla de joder, en ese momento me llegó la terrible noticia de que el Valencia acababa de anotar. No me chinguen. Te estoy diciendo, Fergie. Fui a esconder mi miseria (y a buscar aire) en un sanitario portátil musicalizado con Amor 95.3 o lo que sea.
Cuando salí, noticias felices. Ya nos vamos. En camiones mejores que los otros. HALLELLUJAH!!
Claro que la felicidad duró poco. Al llegar, enfréntate a papás enloquecidos porque llegaste una hora tarde. De milagro no volaron cabezas. Para cuando los niños se fueron, yo ya estaba peor que mi amorcito el Flake en cualquier performance. De hecho, saltar a la olla de lava hubiera sido buena idea.
Me llama mi familia. Estamos en Gran Sur. Me perdí en la plaza. Cuando al fin llegué al Yak, una cerveza ya era un requerimiento. No me antendieron. La tuve a las quinientas: estaba tan mal que hice Yak en el bingo en estado perfectamente vegetal. Juro que Gustavo Cerati está más consciente que lo que yo estaba ayer.
Por eso, aunque sufrí por no ir a Rammstein, supongo fue lo mejor. No hubiera estado en condiciones. Hubiera muerto a ritmo de "Du Hast". Por lo pronto, ya tengo una idea de cómo... bueno... tener algo de mi Christian Lorenz...

http://www.rammstein.de/autogramme/

Es una opción más pendeja, pero más romántica. Déjenme ser.

Y, mañana, la terrible crónica del ensayo general...

Tuesday, December 07, 2010

Las andanzas de Miss Piltrafa Humana, parte 1

Esa soy yo. Definitivamente, estamos hablando de mi nuevo apodo, pues estas semanas estuve sobreviviendo en situaciones críticas: me dio una pinche gripa como las que hace siglos no me daban, de no poder hablar, de toser con flemas y escupir pulmones, que bueno... Y, claro, la escuela me hizo el trabajo más fácil (not) con ensayos, y hasta dejándome cuidar a los de tercero de primaria, con todo y un niño que canta Molotov a todo lo que da. No, bueno. De hecho, aún no se me quita el dolor de garganta... y sufro, sufro...
Todo en el preámbulo de una semana infernal. Una semana que desde el lunes se perfilaba como llena de actividades. Para empezar, el maldito festival de navidad que no se acaba, y los mil compromisos navideños. Sin contar lo que yo me había agregado (acabé sacrificando a mi nuevo amor Rammstein por mi sanidad mental).
Pero inicio. Ayer, lunes. Llegué con la garganta en mejor estado, dispuesta a tomar ventaja de todo el tiempo de clase que habíamos perdido.
Sigue sin ser así. Los ensayos siguen durando siglos y felices días, y yo no sé cómo le voy a hacer porque tengo que hacer una asamblea con mis niños de segundo de primaria que se la van a tener que aprender quién sabe en qué momento de la vida. Y eso es sólo hablando de segundo. En el ensayo del lunes me tocó cuidar a primero y una de las niñas se amarró los pies con su propio listón de pelo. Como lo oyen. Cuando amenacé con cortarle el listón, se puso a llorar, y más cuando le dije que se lo quitaba. No, bueno. Una de las directoras se lo regresó. No sé qué tan desgraciada sea yo, pero mi opinión es que así los niños no aprenden...
Pero se acabó el día y esa noche fui, entre un frío gélido, a ver al señorón Jeff Beck, ídolo de la guitarra, genio, Dios. Me congelaba en el Metropolitan, pero el show me puso de pie, con semejante virtuosismo (o también por el cognac que mi madre metió de contrabando... quizá...). Una bajista impresionante, un baterista que golpeaba los tambores pero con ganas... Jeff Beck, bueno, él es indescriptible, punto.
El concierto cerró con una interpretación de "I Wanna Take You Higher" de Sly and the Family Stone que definitivamente no tuvo madre, pero que nadie reconoció. Joder, pinches posers que sólo conocen a Jeff Beck porque era contemporáneo de Eric Clapton o para demostrar que saben de guitarristas. De veras que siento que para describir las arrebatadoras secuencias de cuerdas que luego se volvían conmovedoras, que chillaban como si el alma fuera lo que se jalaba, necesito un video...

Pero la semana no termina ahí. Mañana la película de terror de la Fábrica de Santa...

Thursday, December 02, 2010

Ya sé cómo me voy a ganar la vida...




Así es: gané un concurso de novela junto con una amiga norteamericana que tengo. Más de 64,000 palabras escritas entre dos cerebros graduados de letras. Esa es la buena noticia.

La mala: la novela es pornografía pura con futbolistas holandeses alterados y cambiados de universo porque nos gustan los westerns. Ahora me doy cuenta de que el chiste ahí es escribir y no que la novela se lea...

Así pues, felicítenme, pero no quieran saber de qué se trata nada...

Monday, November 22, 2010

Mi vida en alta fidelidad 6

"I'd like my life to be like a Bruce Springsteen song."

Eso ya lo había dicho. He escuchado eso demasiadas veces. Bruce, que sí se puede reconciliar con su pasado. No tiene por qué ser tan díficil...
Que, de hecho, me di cuenta de que no lo es. Fue algo muy curioso. Vero y Feri esperaban esta entrada; esperaban noticias amarillistas fuertes. He de confesar que yo también. Y me sorprendí, porque nada de eso fue lo que me esperaba. Quizá por eso me tardé tanto en hacer la entrada: seguía esperando algo digno de nota roja.
Y es que el lunes pasado me vi con mi "amiga" que me arruinó la historia con Alison (quien ya se casó, ya es Alison Bannister... ja!). Sabiendo lo extrema que era esa mujer, tanto mis amigas como yo pensamos que el reencuentro era peligroso, y he de admitir que yo terminé yendo a verla por morbo, pues esperaba que ella hubiera hecho de su vida un papalote.
Y la vi. Y comimos juntas. Y me di cuenta de que la parecía haber hecho locura con su vida era yo, con mis anécdotas a la Van Halen, y con gringos, y con rockstars en Facebook. De hecho, la vida de la chava hasta parecía plain.
Soy una persona interesante.
Total, que terminamos la salida pensando en repetirla, y quedamos en mantener el contacto. Los antiguos roces quedaron atrás. Así de fácil. Así de sencillo.
Bruce, tenías razón. Charlie es un cobarde. Las cosas se arreglan, y todos nos sentimos bien. Lástima que no hubo tantos chismes.

Saturday, November 13, 2010

Mi vida en el hoyo...funky

Hace algunas semanas, o, más bien, exactamente el fin de semana de Halloween, mis andanzas de columnista de rock me llevaron a un lugar llamado Los Compadres, a la mitad de una avenida cerca de mi casa; un lugar que mi hermano considera uno de los más pinches de la tierra, por su facha de fonda barata. Ya qué. Sin embargo, yo fui ahí a cumplir con un assignment al que desde cuando ya le traía ganas: Avándaro. Desde cuando ya tenía la idea de hacer un artículo sobre el festival de rock mexicano. Supongo que no hace falta decir que me fue muy bien (ya verán cuando salga impreso el artículo), que el tipo que entrevisté, Armando Molina, fue super amable conmigo, y que pareció muy complacido al ver que a mí me gustaba mucho el rock (yo llevaba mi playera de Mötley Crüe). Total, que de hecho terminé ahí en la fonda, tomándome un refresco, mientras escuchaba a Armando y a su banda tocar un muy buen cover de "Don't Bring Me Down" de Eric Burdon.
Eso, al mismo tiempo, sucedió el fin de semana en el que yo ya estaba en proceso de prueba para otro trabajo. Y es que, aunque parezca extraño, me corrieron del mío. Y eso que la jefa era mi amiga. Supongo que no le gustó la manera en que yo volanteaba (porque, aunque se supone que iba a ayudarla con unos cursos, lo que en verdad estuve haciendo ocho de las diez semanas que trabajé ahí fue volantear). A pesar de que en un principio, francamente, sí me sentí muy mal, terminé pensando que era lo mejor: y es que sí había momentos en los que volantear me desesperaba medio cabrón (bueno, ok, no sólo "medio cabrón": digamos que, como yo me parezco, pero no soy Rob Fleming, no podía volverme loca y romper el móvil de Elvis Costello y aventar la sección de country a la calle; pero cuando la jefa me mandaba a dejar volantes y posters a lugares que ya sabía yo que me iban a rechazar, sí me daban ganas de romper los posters a la mitad y de aventar los volantes por la calle). En fin, que le terminé perdiendo el respeto al trabajo (llegó un momento en el que neta ya sólo me hacía pendeja, de tan desesperada que estaba de que nadie parecía pelarnos) y, pues, obviamente, me corrieron.
Fue en ese momento en que amiga Vero corrió a rescatarme: me dijo que una amiga de la prepa estaba trabajando en una escuela, dando clases a primaria, pero que tenía que dejar el trabajo pues le habían ofrecido una oportunidad para grabar varias canciones para una telenovela (no business like show business). Obviamente fui, considerando que no tenía nada qué perder; y salí de ahí pensando que a lo mejor mi perfil de columnista de revista de rock (una de las misses que platicó conmigo pareció interesada en mi entrevista a la Maldita Vecindad) y mi examen de completar las oraciones ("I think kids are...". Juro que estuve a punto de poner "fluffy.") quizá no convencerían a la escuela. Además, otra ex-compañera de escuela estaba de prueba ese día.
Error. Ya para la mañana siguiente ya la que estaba de prueba era yo, levantándome a horas obscenas de las cuales ya había perdido el hábito, incluso disfrazándome para los niños y asistiendo a juntas de cosas que si de por sí mi amiga la primera "miss", no les encontraba demasiado sentido, imagínense yo.
Eso fue la primera semana. A la segunda semana ya las clases (bastante tropezadas) las empecé a dar yo, corriendo a cada rato a ver a mi coordinadora de inglés (amabilísima mujer) o llamándole a cada rato a Paulina para preguntarle sobre lecciones, papeleo, exámenes. Algo en mí pensaba que no se iba a acostumbrar a eso. Fui convencida de lo contrario cuando un día que me tuve que ir a Hacienda a darme de alta para la nómina (a donde, por cierto, debo volver, pues se equivocaron en mi apellido) Paulina vino a cubrirme, y yo le dije que, por favor, me dejara bien anotado en el plan semanal qué le iba a dar a mis niños. Caso cerrado: ya me acostumbré. Ya estoy siendo territorial.
En las tres semanas que llevo ahí, ya he aprendido a distinguir a los niños. 12 de primero de primaria, 6 de segundo: apenas bien para mí, que, si fueran 30 de cada uno, neta no lo lograba. En serio que no. Primero hablaré de cuatro de ellos, con desórdenes que me hacen pensar que sí pertenezco a la última generación cuerda, que no usaba chochos para todo.
Perdónenme los apodos, pero saben que así soy yo: les presento al Psycho, su Sectaria, el Junkie y el Bipolar. Dos de primero, dos de segundo.
El Psycho es de primero y tiene TDA (Trastorno de Déficit de Atención). Le encanta dibujar (pero no escribir; sus exámenes, excepto spelling, tienen que ser orales, porque prácticamente no escribe) pero nunca va a dibujar algo pacífico: sus dibujos implican siempre gente en la cárcel, gente muriéndose (con todo y sangre) extraños policías con bigotes a la Dalí. Uno de mis primeros días, dibujó algo que se parecía mucho al Grito de Munch. Le pregunté qué era. Sin dudarlo, me respondió: "Es un cuadro". Le pregunté a la mamá, un día que vino, si tenían el cuadro. Me dijo que no. Échenle para un thriller.
Otra vez, se puso a gritar, todo el día: "¡Me voy a la luz!". Yo, acostumbrada a que lo que debo de hacer es trabajar con él oralmente mientras los demás hacen su trabajo escrito, no le hice caso. Cuando fui a trabajar con él, vi que había dibujado a un monito cayéndose, poco a poco, hasta que se estrellaba contra el piso, y de ahí, resurgía, con alas y halo de ángel, diciendo: ¡Me voy a la luz!. Fuck. Nunca hubiera pensado que el niño en verdad se refería a la luz al final del túnel.
Para colmo, tiene una mala manía cada vez que lo llamo al escritorio a trabajar conmigo. Yo guardo mis programas de clase en mi conocidísima carpeta con la foto de David Bowie. Pues bien, cada vez que el Psycho llega al escritorio y ve la foto, se pone a picarle los ojos con tanta saña que me parece que odia al Bowie (y eso que en esa foto sale muy normal). Tengo la impresión de que, si yo le diera unas tijeras, le cortaba los ojos, como psicópata de película. Claro que la terapia ya le toca a su mamá y no a mí. Pero en fin, que por eso, y sus dibujos que van a ser las portadas de mis discos cuando yo tenga una banda de metal satánico, le puse el Psycho.
La Sectaria, obviamente, es su mejor amiga. Ella no tiene ningún desorden: el problema es que ella es la desordenada. Es una de esas niñas que llegan y ya quieren saber a qué horas es el recreo. En fin, que como el Psycho es, a veces, casi imposible de aquietar, ella se le une y entonces ya son dos a los que se les tiene que gritar para que le bajen. Ella también dibuja monitos con sangre, se llama a sí misma "diabólica" y los chistes que más le gustan tienen que ver con gente que acaba muriendo. Go figure. Va que vuela pa darketa del Chopo.
El Junkie es de segundo: es un niño gordito muy tierno, que también tiene TDA, y a él sí se le nota. Le cuesta muchísimo trabajo aprender inglés: prácticamente tiene que hacer su tarea en asesorías en la tarde, y a él sí NO le puedes poner nada enfrente porque se pierde medio feo: de ahí mi apodo. Un día en el que yo le estaba explicando, él vio mis pulseras, que tintineaban... y se jodió la patria. Hasta dejó la pluma para agarrar mis pulseras, como niño chiquito. (Y, aunque sea tierno, cuando anda mal es el peor: hubo una vez en la que tres maestras tuvimos que ir a perseguirlo para que se quedara quieto. Jeez.)
El Bipolar es su primo (¿qué pasa con esa familia?) y, en verdad, tiene trastornos de ira. Como lo oyen. El niño de pronto tiene rabietas que no se le pueden controlar, y aunque cuando está tranquilo es un ángel, cuando se enoja se tira al piso, berrea y dice que prefiere morirse (WTF?) y no le responde a nadie, a NADIE, hell, ni siquiera a la ayudante de la directora que vino a aplicar el examen interescolar de spelling (le arrebató la hoja y le aventó un lápiz, lo que le ganó un reporte). Pues nimodo, tras tres días de rabietas le quité a su primo el Junkie de la misma banca, porque juntos eran el caos, y aunque se me tiró al piso y se retorció, ahí va, ahí va...
Pero, en fin, que no sólo tengo problemas: también debo de admitir que tengo preferencias. Los primeros son dos niños de segundo: y es que, como ese grupo son puros niños, automáticamente nos elevamos como un grupo rudo, en donde nos gusta el rock, los tazos, las luchas y el Manchester United. Supongo que, desde que di a conocer mis gustos, me gané cierta admiración y un tantito de puppy love de parte de esos dos niños (no estoy alucinando; me regalaron el viernes una hoja llena de corazoncitos, pintados con sus rudísimas plumas de colores de la RAW. ¿Qué clase de niños le dibujan corazoncitos a la miss?). Ellos se llaman Hugo y Rogelio: Hugo es el típico niño al que todo le pasa (se cae, se pega, termina tirado en el piso), mientras que Roge es el "agresivo"... que nunca se ha portado agresivo, al menos no conmigo ni en mi clase (lleva 10 en conducta). De hecho, siempre me entrega sus trabajos antes que todos los demás, me invita a su fiesta ("No puede ir a la fiesta de cumpleaños de mi hermanito porque mis papás quieren a puro niño chiquito, pero a mi fiesta sí la voy a invitar, miss. ¿Le gusta el boliche?") y hasta se preocupa por mi salud (Yo le acababa de gritar al Junkie muchísimo, para que se estuviera quieto, pues era un día particularmente malo de su parte: en eso, Roge sacó una Halls y me la ofreció. El Bipolar: ¿Por qué le das Halls a la miss? Roge: Porque acaba de gritar mucho, y a lo mejor le duele su garganta. Yo pensé: uta, más atento que varios que conozco).
En cuanto a primero, hasta el viernes, había elegido como mi personal preferido (a pesar de una voluntariosísima nena llamada Vanessa, que se la pasa literalmente pegada a mi pierna, con esperanza de que la haga mi favorita), a Rubén, un niñito quien, a pesar de no tener el nivel de inglés, le echa muchísimas ganas a su trabajo, haciéndolo de manera excelente. De hecho, me pasó algunos días en los que veía que los niños parecían no entender lo que yo explicaba (me entregaban ejercicios muy bajos) y pensé que a lo mejor tampoco servía para esto (once bitten...) que Rubén me entregaba ejercicios excelentes, y yo concluí que si Rubén, con su nivel bajo de inglés, pudo, los demás no debían de estarle echando muchas ganas. Satisfacción de maestra, con ese niño...
Hasta el viernes, como digo. Estábamos a punto de salir a recreo: los niños (o mejor dicho, la niñas, porque en ese salón los únicos dos niños son el Psycho y Rubén) estaban haciendo un ejercicio de repetir números en inglés que no tenía mayor ciencia, pero que si no lo hacen no hay recreo. Todos estaban tranquilos: yo ya les había devuelto sus Cigotos de Distroller, que se habían quedado dormiditos en mi cajón mientras estaba la clase (las niñas habían estado de acuerdo con ese cunero) cuando en eso escucho a la voluntariosa Vane:
-Miss, ¿nos puedes poner música? Cuando hacíamos este tipo de ejercicios Miss Pau siempre nos ponía música.
-¡Ay, sí!- sonó la voz de Ana Paula, niña inteligentísima, pero super dominante-. Algo de Justin Bieber...
Say what? Si hay algo que me da roña en esta vida, son Pitbull y Justin Bieber... así que obvio no tenía nada de ellos. Además, con lo inquietos que son, ponerles algo así significa no sentarlos. Bien, mi celular está lleno de música del diablo, como diría mi hermano. Chale, Ahora, ¿qué les pongo?
A buscarle. Guns n' Roses, "Welcome to the Jungle". No, ps no. "Animal Nitrate" de Suede. Sensualidad con la voz chillona de Brett Anderson: no funciona. "Crazy Bitch" de Buckcherry, fue un NO ya desde el nombre, y eso por no mencionar el final de "You're crazy but I like the way you fuck me!". Martha Wainwright. Linda balada acústica... pero demasiadas repeticiones de la frase "bloody motherfucking asshole". Mmm... quizá algo en español. Chin. Sólo traigo a Bersuit Vergarabat. Rammstein: "FEUER FREI! BANG BANG!" No, bueno.
Opté por el pop noventero suave: Del Amitri, Five for Fighting, Sister Hazel. Pareció no gustarles mucho, pero nimodo, los que se aguantan son ellos. Sonaba "She's So High" de Tal Bachman cuando varios niños me entregaron cuaderno, entre ellos una niña llamada Anaís, que fue la última de esa ronda, por lo que su cuaderno se quedó al final. Total, acabé de checar, le di los cuadernos a los niños, chequé el de Anaís... y, al voltear a verla me di cuenta de que ella, en un acto absolutamente espontáneo y dulce, había tomado dos Cigotos, los había puesto a bailar como parejita junto con ella, que movía su cabeza al ritmo de la música y cantaba, haciendo su voz tan aguda como la de Bachman, diciendo las palabras que su inglés de principiante alcanzaba a comprender: "She's so high... high above me... she's so lovely..."
Me le quedé viendo, sin saber qué hacer, absolutamente encantada. Ella, mientras, parecía haberse olvidado de que yo estaba ahí, y de que le tenía que dar su cuaderno, tan entrada cómo estaba en su canción y su baile. "She's so high..."
Me dio más satisfacción que la satisfacción de maestra. En ese momento, fue como si mi otra "formación profesional" hubiera dado frutos: mis años de escuchar radio atentamente para grabarme pedazos de las letras de las rolas, buscarlas por internet y bajarlas; de quemar discos, de bajar las canciones a mi celular a pesar de que mi compu es leeeenta del mal. Fue como si un pequeño angelito rockero me dijera, bailando y cantando: "Buen trabajo".
En ese momento me volví a acordar de Armando Molina, y me pregunté si él no habría pensado lo mismo al verme, mucho más joven que él, hablando de rock, tan entusiasmada como él acerca de Queen y los Rolling Stones... y pensé en sus amigos, los que van a ese hoyo funky, y lo escuchan tocar y lo disfrutan, se llevan algo de lo que toca, aunque sean covers, con ellos, aunque sean pocos.
Asi pues, creo que mi trabajo en esta escuela, es como mi hoyo funky: aunque sean pocos, aunque sea sólo Anaís, ella escucha mi música, y los niños me escuchan, y se llevan algo con ellos, o al menos eso espero... para que, un día... We'll build these cities! We'll build these cities on (books and) rock n' roll!

Friday, November 05, 2010

Dreams Doomed to Die in Dawn

Un ensayito que me aventé. A ver qué tal les parece.


“Even though she was standing with her back turned towards him, Raymond could feel the powerful aura that floated and drifted all around the old lady. There she was, in her finest white dress, a mother-of-pearl monument standing on that ruin of a roof. The age difference? It was inevitable, and yet, it was Trudi the one who seemed to hold that silent pulse through her veins, the indomitable drink of life pouring all over the insides of her skin. Marianne was different. That night Raymond had seen her standing there singing he couldn’t help but noticing the immaterial qualities about her: she was a black rustle of a blind bird’s wing in some dreamy flash that showed up as a long-forgotten treasure in lonely mornings. In contrast, Trudi stood with the majesty of a woman who knows what is her role in the world: the authority of somebody who has taken dreams by the tail and taught them to become real. The fact that her dress was white only enhanced that sensation: she was the moon, daring dawn to come and take her away, even expecting the sun would not stand up to her.” (Moorfield, p. 152-153).
Elijo este pasaje, bastante largo, para empezar, porque es el que mejor ilustra a donde quiero llegar. Sin embargo, como no es bueno empezar un viaje sin estar seguros del punto de partida, y demasiado temprano ya estoy brincando a conclusiones, los voy a poner en contexto.
The Night’s Asylum es una historia que, como pueden ver, gira alrededor de la palabra “dream”; hay que ver cuántas veces Morgan Moorfield, la autora, usa ésta o sus derivados. (También usa mucho la palabra “derelict”, pero esa es otra historia). En el pasaje que leí, aparecen “dreamy” y “dreams”, y más referencias al mundo onírico, como la luna, y sí, la noche. Todos los personajes que están ahí, en el asilo, o quizá manicomio, viven una especie de existencia inmaterial que se ve trastocada cuando Raymond Bullen, el personaje que proviene de un mundo iluminado por la luz de un día, nublado, pero al fin y cuenta día, llega a convivir con ellos por azares del destino... y de la noche.
La historia es así: Raymond es el hombre perfecto, con la vida perfecta. Él es guapo, es joven, está recién casado y muy enamorado de su joven esposa. Ella comete la franca inocentada de salir a comprar algo para satisfacer un antojo de embarazada, sola, para no molestar a su marido; es ahí cuando la autora, prácticamente sin piedad, decide deshacerse de ella mediante una excusa de películas de venganza: un crimen. Así, Raymond, quien no es héroe de película de balazos, se ve jalado a la noche: todas las escenas posteriores al asesinato de su mujer se llevan a cabo en la noche o en lugares oscuros; incluso cuando es detenido por la policía al estar ebrio en la vía pública, el día está nublado, como ya mencioné. Y cuando queda tirado afuera del asilo, que es cuando Tamara, la encargada, se apiada de él y decide recogerlo, es de noche.
Aunque Moorfield nos permite entrar al asilo desde el primer capítulo, es hasta la llegada de Raymond cuando tenemos una descripción más exacta de cómo está esa ruina de edificio, “the derelict, solitary place”. (Moorfield, p. 5). La “oficina” donde Tamara lee está al lado opuesto de donde da el sol, pues ella lee mejor con luz artificial: “It’s a wonderful invention. I make the most of it. Sometimes I think I prefer it to the sun, even though this is man-made and it’s supposed to be imperfect. But it’s practical and it never fades.” (Moorfield, p. 92). Esta practicidad habla más de Tamara, pero eso lo trataré más adelante.
En cuanto a Trudi, su cuarto es el más alejado de todo: un cuartucho de azotea donde no entra la luz; el cuarto que su mismo hijo pidió, según él, para curarla de su ludopatía: “He thought he could blind me by making me blind to the outside world. Isn’t he silly. One carries the outside world in the insides of the mind; it lives and flowers in the passageways of the heart. But look at me. You may think, like him, that I’m talking shit.” (Moorfield, p. 43). Los otros inquilinos del asilo, la pareja de drogadictos Brittany y Sam, rehúyen la luz así como rehúyen la ayuda: incluso cuando Sam tiene que abrir la ventana para gritarle a su dealer, Brittany se niega a recibir esa luz: “Close it! It hurts my eyes! Just fucking close it!” (Moorfield, p. 24).
El caso de Marianne es más claro. La chica se la vive dormida o inyectándose morfina, encerrada en su habitación; cuando se despierta es de noche y, por lo tanto, nunca se preocupa por abrir las cortinas de su cuarto (tan sólo, significativamente, la mañana de su muerte). Esta clase de vida, silenciosa, ausente, es lo que aumenta la idea de inmaterialidad de la muchacha, la idea que empieza a formar una historia en la cabeza de Raymond: “He wondered, sometimes, if there was a secret life during the daytime for that girl: a secret world of perpetual irreality where she traveled, wild and free, her morphine-closed eyes open to every wonder.” (Moorfield, p. 79). Y es precisamente la calidad onírica de Marianne la que la llevará a la tumba; que se opone a la fuerza de Trudi, la que leí en el primer pasaje. Trudi es fuerza, o, como diría este revelador pasaje, puede ser la verdad:
“’Did you call?’ Trudi’s voice, followed by her presence, interrupted the director and Raymond.
‘Not really, Trudi. We said ‘true’ and that has nothing to do with you. You can go now,’ Tamara answered.
‘It could have been me. You know, True was my nickname when I was a young girl. Some guy I loved very much called me like that.’” (Moorfield, p. 54-55).
Y, sin embargo, la fuerza no será suficiente. El hecho de que Trudi pueda representar la verdad y la experiencia tampoco la salva de la muerte. Quizá porque es también una soñadora, o la propia luna, como dice el primer pasaje; la luna quien ayuda a la gente a tener sueños. Retomando el pasaje con el que abrí esta ponencia, la escena siguiente es ella, bailando con Raymond en la azotea del asilo, escena digna de película, con “Evening Gown” de Mick Jagger de fondo. Raymond escucha la letra de la canción, y al llegar a la parte donde dice “But I can still paint the town all the colors of your evening gown/while I’m waiting for your blonde hair to turn gray” empieza a soñar despierto con su difunta esposa: “Suddenly he was no longer dancing with an old woman with a nickname on the roof of some God-forsaken asylum: he was there, at the party where he had met Muriel, and she was wearing that multicolored gown which had stolen his glance right then and there, and they were dancing, and who cared if Muriel’s hair was already gray? He had just woken up late and found out that many years had gone by, but she was still there, dancing with him, in this neverending night.” (Moorfield, p. 154-155). Tan vívido se vuelve el sueño, que Raymond no duda en declararle su amor al terminar, y ella, tan sabia como la luna, le asegura que no es a ella a quien ama, sino a Marianne.
Desgraciadamente, como ya dije, la noche se acaba con el amanecer: una mañana (sí, de mañana precisamente, aunque sea por un breve momento) Trudi muere mientras el sol sale. Durante el día están los médicos y todo el mundo encerrado en el asilo: el funeral, en un cementerio cercano, se lleva a cabo hasta la puesta del sol, mas, de los internos, sólo va Marianne. Claro que Tamara y Raymond también están ahí, y ahí es cuando Raymond compara a todas las destinadas a morir con imágenes oníricas:
“’Please. Please don’t say that.’
But Raymond was not listening. His eyes were fixed on the grave, that was now being closed by the undertaker. Shovel after shovel, more and more handfuls of earth stood between him and the woman he had thought he loved. The idea of Muriel being the same stung him like a snake-bite right then and there. He had not wished to go to the cemetery after his wife’s death because he hadn’t wanted to face that image; that monument to the impossibility of repetition. […]
‘…What—what is it? Are they nothing but dreams? Are all of them going to fade away when I open my eyes? Are they!?’
[…]
Tamara did not answer again, but her eyes sided to the black car, where, surely, Marianne must have been dozing in the back seat. Raymond guessed the thin line her eyes were tracing, and, for some reason, he wondered that, perhaps he was going to open his eyes any minute now, and Marianne would be gone. Though Tamara would be there.” (Moorfield, p. 172-173).
El hecho de que Marianne desaparezca, pero Tamara se quede, es otra prueba de la calidad onírica de Marianne y su destinada desaparición, mientras que Tamara, como ya mencioné, es más terrenal. Ella es práctica: tiene ganas de ayudar a las personas, tiene buen corazón, pero su naturaleza es más bien pedestre. Basta comparar las ideas del amor que tienen ella y Marianne. Empezamos con el primer acercamiento entre la joven morfinómana y Raymond:
“He was now almost face to face with her. She, for the first time, had just let Morphine’s record keep on playing. The music flowed softly around them, enveloping them as if trying to defend the girl who seemed as if she would break into a fit of trembling right then and there.
He didn’t understand why he did it, but, suddenly, Raymond reached out and touched the girl’s lips […].
How she had run away! There she was, now, all curled up in a corner of the room, as if in deadly danger […].
‘It was death,’ she repeated. ‘And I knew from his first touch. He called forth all the spirits within me. And, once he had set them loose, he didn’t make a move to take them back to their rightful origin.’” (Moorfield, p. 84-85).
Marianne inmediatamente relaciona el amor y el deseo con algo sobrenatural, con algo que ni siquiera ella puede explicarse. Por eso incluso en el único momento en donde Trudi decide ponerlos a hacer algo tan simple como bailar, Marianne no puede hacerlo. Tamara es diferente. Ella sabe que desea a Raymond, que se siente triste y que necesita contacto. Así, no duda en decirle al personaje principal lo que siente tras la cena en su casa:
“’I would sometimes like to think it has not been the complete failure I feel it has been.’
‘It’s not a failure.’ Even Raymond had to admit he was just being nice. He wasn’t even sure of the asylum was a failure or it wasn’t. He was not sure of anything about the asylum, for God’s sake. But even it didn’t seem as if Tamara had heard him. […]
‘You know why I brought you here.’
‘A little moral push, you said.’
‘Don’t play with me. You know what I’m talking about. You’re lonely, I am lonely. We both need some human kindness. Somebody between the covers. A body to hold on to this world.’”
(Moorfield, p. 96).
Aún así, hay algo de emoción en las ganas de sexo de Tamara. Hay necesidad de calor, de entendimiento. Lo que también se diferencia de Brittany. Ella está aún un grado más abajo en esa escala: su deseo parece ser puramente animal. Su manera de irrumpir en el cuarto de Raymond, sólo en ropa interior, y de pedir las cosas, deja muy en claro esto: “’You’re gonna fuck me! I know you’re gonna fuck me now!’ she was yelling, over and over again, looking rather twiggy in her small, dirty underwear.” (Moorfield, p. 68).
Las cualidades animales de Brittany son tan fuertes que nunca pueden abandonarla. Por eso, al final, la transformación que ella busca realizar en sí misma, su deseo de volverse Marianne, no funciona: se podría decir que es tan disparatado como si Calibán intentara volverse Ariel. La drogadicta se pinta el cabello, y hasta se roba la ropa que Marianne siempre usa, pero no puede ser lo que la morfinómana es. Su manera de pedir pasión sigue siendo agresiva, y basada en la imagen. Ella intenta tener a Raymond argumentando que su aspecto ya es como el de Marianne: “Here! I look like her now, don’t I? So you can want me now, can’t you?” (Moorfield, p. 197). Pero su agresividad es tal que tiene que presentarse armada a la azotea (donde se encuentran Marianne y Raymond) para lograr su cometido. Y junto con ella llegan las primeras señales del día, de un día que, contradiciendo a lo que es tradicional de la noche (agresividad, cosas que no deben verse) es un día violento y que no trae la promesa de una nueva vida, sino del final de los sueños, de una muerte. La navaja que Brittany lleva “it gleamed against the lights like the morning star” (Moorfield, p. 199). Su pelo rubio, que se asoma a través del mal tinte, es un sol traicionero: “Still her hair wasn’t night: some dirty blonde strands showed in small patches, like a cloudy sun, betraying what she was.” (Moorfield, p. 196-197). El sol la demuestra como la criatura casi salvaje, quien al final terminará con todo el sueño: si seguimos con la comparación que usé anteriormente, Calibán se queda, después de todo Ariel es inmaterial y debe desvanecerse. Aunque, al final, todo termina en un justo medio, sin Ariel ni Calibán: Raymond parece quedarse con Tamara, la mujer que no es ni demasiado pedestre ni demasiado etérea. Una mujer que puede vivir en un mundo donde hay tanto sueños como realidades crueles.
Así, el libro se vuelve una travesía a través de la noche hasta el amanecer: el inicio de un sueño hasta su final. El sueño de Tamara, quien recibe el asilo de una mujer que lleva el groseramente revelador nombre de Madame Night, y que bien suena a alguien que no podría existir (algo que se refuerza por el hecho de que una de las indicaciones que le da a Tamara es que debe dejar que la gente del asilo se comporte como quiera): la pesadilla de Raymond, que empieza con la muerte de su esposa y termina con un nuevo día junto a Tamara. El hilo conductor sería Marianne, quien en cada página deja caer pistas sobre su naturaleza efímera; los personajes extraños que a veces vuelven los sueños pesadillas serían el par de drogadictos (a pesar de que Sam es más bien incidental y sirve para mantener al personaje de Brittany en pie) y Trudi la luna, la luna omnipresente, que vela por los sueños de los durmientes.
Este es el truco de Morgan S. Moorfield: la anatomía de un sueño. Y, como un pequeño bono, también hay un juego: todas las canciones citadas en el libro son de grupos con la letra M precisamente por el nombre de la autora, y la canción que rompe el esquema, la de Sophie Zelmani (esquema roto que también es pista de que algo está a punto de cambiar en el asilo; foreshadowing de la muerte onírica anunciada) coincide con su segundo nombre, Sophie, así que no podemos tomar nada por sentado en esta anatomía de un sueño, por la cual Moorfield nos guía. Querer revivir esa noche o no ya dependerá del lector.

Sunday, October 31, 2010

It's only words, part 5

Sigo con mi colección de poemas. Espero que les estén gustando.

El clásico. El que me conquistó desde prepa. El que me influye aún. Del que no hice tesis pero sí ensayo. El que traduje. No podía faltar.

The Love Song of J. Alfred Prufrock
T.S. Eliot

Let us go then, you and I,
When the evening is spread out against the sky
Like a patient etherised upon a table;
Let us go, through certain half-deserted streets,
The muttering retreats
Of restless nights in one-night cheap hotels
And sawdust restaurants with oyster-shells:
Streets that follow like a tedious argument
Of insidious intent
To lead you to an overwhelming question...
Oh, do not ask, "What is it?"
Let us go and make our visit.

In the room the women come and go
Talking of Michelangelo.

The yellow fog that rubs its back upon the window-panes,
The yellow smoke that rubs its muzzle on the window-panes
Licked its tongue into the corners of the evening,
Lingered upon the pools that stand in drains,
Let fall upon its back the soot that falls from chimneys,
Slipped by the terrace, made a sudden leap,
And seeing that it was a soft October night,
Curled once about the house, and fell asleep.

And indeed there will be time
For the yellow smoke that slides along the street,
Rubbing its back upon the window-panes;
There will be time, there will be time
To prepare a face to meet the faces that you meet;
There will be time to murder and create,
And time for all the works and days of hands
That lift and drop a question on your plate;
Time for you and time for me,
And time yet for a hundred indecisions,
And for a hundred visions and revisions,
Before the taking of a toast and tea.

In the room the women come and go
Talking of Michelangelo.

And indeed there will be time
To wonder, "Do I dare?" and, "Do I dare?"
Time to turn back and descend the stair,
With a bald spot in the middle of my hair -
(They will say: "How his hair is growing thin!")
My morning coat, my collar mounting firmly to the chin,
My necktie rich and modest, but asserted by a simple pin -
(They will say: "But how his arms and legs are thin!")
Do I dare
Disturb the universe?
In a minute there is time
For decisions and revisions which a minute will reverse.

For I have known them all already, known them all -
Have known the evenings, mornings, afternoons,
I have measured out my life with coffee spoons;
I know the voices dying with a dying fall
Beneath the music from a farther room.
So how should I presume?

And I have known the eyes already, known them all -
The eyes that fix you in a formulated phrase,
And when I am formulated, sprawling on a pin,
When I am pinned and wriggling on the wall,
Then how should I begin
To spit out all the butt-ends of my days and ways?
And how should I presume?

And I have known the arms already, known them all -
Arms that are braceleted and white and bare
(But in the lamplight, downed with light brown hair!)
Is it perfume from a dress
That makes me so digress?
Arms that lie along a table, or wrap about a shawl.
And should I then presume?
And how should I begin?

Shall I say, I have gone at dusk through narrow streets
And watched the smoke that rises from the pipes
Of lonely men in shirt-sleeves, leaning out of windows?...

I should have been a pair of ragged claws
Scuttling across the floors of silent seas.

And the afternoon, the evening, sleeps so peacefully!
Smoothed by long fingers,
Asleep ... tired ... or it malingers,
Stretched on the floor, here beside you and me.
Should I, after tea and cakes and ices,
Have the strength to force the moment to its crisis?
But though I have wept and fasted, wept and prayed,
Though I have seen my head (grown slightly bald) brought in upon a platter,
I am no prophet - and here's no great matter;
I have seen the moment of my greatness flicker,
And I have seen the eternal Footman hold my coat, and snicker,
And in short, I was afraid.

And would it have been worth it, after all,
After the cups, the marmalade, the tea,
Among the porcelain, among some talk of you and me,
Would it have been worth while,
To have bitten off the matter with a smile,
To have squeezed the universe into a ball
To roll it toward some overwhelming question,
To say: "I am Lazarus, come from the dead,
Come back to tell you all, I shall tell you all" -
If one, settling a pillow by her head,
Should say: "That is not what I meant at all."
That is not it, at all.

And would it have been worth it, after all,
Would it have been worth while,
After the sunsets and the dooryards and the sprinkled streets,
After the novels, after the teacups, after the skirts that trail along the floor -
And this, and so much more? -
It is impossible to say just what I mean!
But as if a magic lantern threw the nerves in patterns on a screen:
Would it have been worth while
If one, settling a pillow or throwing off a shawl,
And turning toward the window, should say:
"That is not it at all,
That is not what I meant, at all."

No! I am not Prince Hamlet, nor was meant to be;
Am an attendant lord, one that will do
To swell a progress, start a scene or two,
Advise the prince; no doubt, an easy tool,
Deferential, glad to be of use,
Politic, cautious, and meticulous;
Full of high sentence, but a bit obtuse;
At times, indeed, almost ridiculous -
Almost, at times, the Fool.

I grow old ... I grow old...
I shall wear the bottoms of my trousers rolled.

Shall I part my hair behind? Do I dare to eat a peach?
I shall wear white flannel trousers, and walk upon the beach.
I have heard the mermaids singing, each to each.

I do not think that they will sing to me.

I have seen them riding seaward on the waves
Combing the white hair of the waves blown back
When the wind blows the water white and black.

We have lingered in the chambers of the sea
By sea-girls wreathed with seaweed red and brown
Till human voices wake us, and we drown.


El que sigue es una curiosidad. Si yo diera clases a chavos de prepa, o incluso de secu, se los pondría. A ver, intenten pronunciar todo correctamente... work of genius!!

The Chaos
Gerard Nolst Trenité

Dearest creature in creation
Studying English pronunciation,
I will teach you in my verse
Sounds like corpse, corps, horse and worse.

I will keep you, Susy, busy,
Make your head with heat grow dizzy;
Tear in eye, your dress you'll tear;
Queer, fair seer, hear my prayer.

Pray, console your loving poet,
Make my coat look new, dear, sew it!
Just compare heart, hear and heard,
Dies and diet, lord and word.

Sword and sward, retain and Britain
(Mind the latter how it's written).
Made has not the sound of bade,
Say-said, pay-paid, laid but plaid.

Now I surely will not plague you
With such words as vague and ague,
But be careful how you speak,
Say: gush, bush, steak, streak, break, bleak ,

Previous, precious, fuchsia, via
Recipe, pipe, studding-sail, choir;
Woven, oven, how and low,
Script, receipt, shoe, poem, toe.

Say, expecting fraud and trickery:
Daughter, laughter and Terpsichore,
Branch, ranch, measles, topsails, aisles,
Missiles, similes, reviles.

Wholly, holly, signal, signing,
Same, examining, but mining,
Scholar, vicar, and cigar,
Solar, mica, war and far.

From "desire": desirable-admirable from "admire",
Lumber, plumber, bier, but brier,
Topsham, brougham, renown, but known,
Knowledge, done, lone, gone, none, tone,

One, anemone, Balmoral,
Kitchen, lichen, laundry, laurel.
Gertrude, German, wind and wind,
Beau, kind, kindred, queue, mankind,

Tortoise, turquoise, chamois-leather,
Reading, Reading, heathen, heather.
This phonetic labyrinth
Gives moss, gross, brook, brooch, ninth, plinth.

Have you ever yet endeavoured
To pronounce revered and severed,
Demon, lemon, ghoul, foul, soul,
Peter, petrol and patrol?

Billet does not end like ballet;
Bouquet, wallet, mallet, chalet.
Blood and flood are not like food,
Nor is mould like should and would.

Banquet is not nearly parquet,
Which exactly rhymes with khaki.
Discount, viscount, load and broad,
Toward, to forward, to reward,

Ricocheted and crocheting, croquet?
Right! Your pronunciation's OK.
Rounded, wounded, grieve and sieve,
Friend and fiend, alive and live.

Is your r correct in higher?
Keats asserts it rhymes Thalia.
Hugh, but hug, and hood, but hoot,
Buoyant, minute, but minute.

Say abscission with precision,
Now: position and transition;
Would it tally with my rhyme
If I mentioned paradigm?

Twopence, threepence, tease are easy,
But cease, crease, grease and greasy?
Cornice, nice, valise, revise,
Rabies, but lullabies.

Of such puzzling words as nauseous,
Rhyming well with cautious, tortious,
You'll envelop lists, I hope,
In a linen envelope.

Would you like some more? You'll have it!
Affidavit, David, davit.
To abjure, to perjure. Sheik
Does not sound like Czech but ache.

Liberty, library, heave and heaven,
Rachel, loch, moustache, eleven.
We say hallowed, but allowed,
People, leopard, towed but vowed.

Mark the difference, moreover,
Between mover, plover, Dover.
Leeches, breeches, wise, precise,
Chalice, but police and lice,

Camel, constable, unstable,
Principle, disciple, label.
Petal, penal, and canal,
Wait, surmise, plait, promise, pal,

Suit, suite, ruin. Circuit, conduit
Rhyme with "shirk it" and "beyond it",
But it is not hard to tell
Why it's pall, mall, but Pall Mall.

Muscle, muscular, gaol, iron,
Timber, climber, bullion, lion,
Worm and storm, chaise, chaos, chair,
Senator, spectator, mayor,

Ivy, privy, famous; clamour
Has the a of drachm and hammer.
Pussy, hussy and possess,
Desert, but desert, address.

Golf, wolf, countenance, lieutenants
Hoist in lieu of flags left pennants.
Courier, courtier, tomb, bomb, comb,
Cow, but Cowper, some and home.

"Solder, soldier! Blood is thicker",
Quoth he, "than liqueur or liquor",
Making, it is sad but true,
In bravado, much ado.

Stranger does not rhyme with anger,
Neither does devour with clangour.
Pilot, pivot, gaunt, but aunt,
Font, front, wont, want, grand and grant.

Arsenic, specific, scenic,
Relic, rhetoric, hygienic.
Gooseberry, goose, and close, but close,
Paradise, rise, rose, and dose.

Say inveigh, neigh, but inveigle,
Make the latter rhyme with eagle.
Mind! Meandering but mean,
Valentine and magazine.

And I bet you, dear, a penny,
You say mani-(fold) like many,
Which is wrong. Say rapier, pier,
Tier (one who ties), but tier.

Arch, archangel; pray, does erring
Rhyme with herring or with stirring?
Prison, bison, treasure trove,
Treason, hover, cover, cove,

Perseverance, severance. Ribald
Rhymes (but piebald doesn't) with nibbled.
Phaeton, paean, gnat, ghat, gnaw,
Lien, psychic, shone, bone, pshaw.

Don't be down, my own, but rough it,
And distinguish buffet, buffet;
Brood, stood, roof, rook, school, wool, boon,
Worcester, Boleyn, to impugn.

Say in sounds correct and sterling
Hearse, hear, hearken, year and yearling.
Evil, devil, mezzotint,
Mind the z! (A gentle hint.)

Now you need not pay attention
To such sounds as I don't mention,
Sounds like pores, pause, pours and paws,
Rhyming with the pronoun yours;

Nor are proper names included,
Though I often heard, as you did,
Funny rhymes to unicorn,
Yes, you know them, Vaughan and Strachan.

No, my maiden, coy and comely,
I don't want to speak of Cholmondeley.
No. Yet Froude compared with proud
Is no better than McLeod.

But mind trivial and vial,
Tripod, menial, denial,
Troll and trolley, realm and ream,
Schedule, mischief, schism, and scheme.

Argil, gill, Argyll, gill. Surely
May be made to rhyme with Raleigh,
But you're not supposed to say
Piquet rhymes with sobriquet.

Had this invalid invalid
Worthless documents? How pallid,
How uncouth he, couchant, looked,
When for Portsmouth I had booked!

Zeus, Thebes, Thales, Aphrodite,
Paramour, enamoured, flighty,
Episodes, antipodes,
Acquiesce, and obsequies.

Please don't monkey with the geyser,
Don't peel 'taters with my razor,
Rather say in accents pure:
Nature, stature and mature.

Pious, impious, limb, climb, glumly,
Worsted, worsted, crumbly, dumbly,
Conquer, conquest, vase, phase, fan,
Wan, sedan and artisan.

The th will surely trouble you
More than r, ch or w.
Say then these phonetic gems:
Thomas, thyme, Theresa, Thames.

Thompson, Chatham, Waltham, Streatham,
There are more but I forget 'em-
Wait! I've got it: Anthony,
Lighten your anxiety.

The archaic word albeit
Does not rhyme with eight-you see it;
With and forthwith, one has voice,
One has not, you make your choice.

Shoes, goes, does *. Now first say: finger;
Then say: singer, ginger, linger.
Real, zeal, mauve, gauze and gauge,
Marriage, foliage, mirage, age,

Hero, heron, query, very,
Parry, tarry fury, bury,
Dost, lost, post, and doth, cloth, loth,
Job, Job, blossom, bosom, oath.

Faugh, oppugnant, keen oppugners,
Bowing, bowing, banjo-tuners
Holm you know, but noes, canoes,
Puisne, truism, use, to use?

Though the difference seems little,
We say actual, but victual,
Seat, sweat, chaste, caste, Leigh, eight, height,
Put, nut, granite, and unite.

Reefer does not rhyme with deafer,
Feoffer does, and zephyr, heifer.
Dull, bull, Geoffrey, George, ate, late,
Hint, pint, senate, but sedate.

Gaelic, Arabic, pacific,
Science, conscience, scientific;
Tour, but our, dour, succour, four,
Gas, alas, and Arkansas.

Say manoeuvre, yacht and vomit,
Next omit, which differs from it
Bona fide, alibi
Gyrate, dowry and awry.

Sea, idea, guinea, area,
Psalm, Maria, but malaria.
Youth, south, southern, cleanse and clean,
Doctrine, turpentine, marine.

Compare alien with Italian,
Dandelion with battalion,
Rally with ally; yea, ye,
Eye, I, ay, aye, whey, key, quay!

Say aver, but ever, fever,
Neither, leisure, skein, receiver.
Never guess-it is not safe,
We say calves, valves, half, but Ralf.

Starry, granary, canary,
Crevice, but device, and eyrie,
Face, but preface, then grimace,
Phlegm, phlegmatic, ass, glass, bass.

Bass, large, target, gin, give, verging,
Ought, oust, joust, and scour, but scourging;
Ear, but earn; and ere and tear
Do not rhyme with here but heir.

Mind the o of off and often
Which may be pronounced as orphan,
With the sound of saw and sauce;
Also soft, lost, cloth and cross.

Pudding, puddle, putting. Putting?
Yes: at golf it rhymes with shutting.
Respite, spite, consent, resent.
Liable, but Parliament.

Seven is right, but so is even,
Hyphen, roughen, nephew, Stephen,
Monkey, donkey, clerk and jerk,
Asp, grasp, wasp, demesne, cork, work.

A of valour, vapid vapour,
S of news (compare newspaper),
G of gibbet, gibbon, gist,
I of antichrist and grist,

Differ like diverse and divers,
Rivers, strivers, shivers, fivers.
Once, but nonce, toll, doll, but roll,
Polish, Polish, poll and poll.

Pronunciation-think of Psyche!-
Is a paling, stout and spiky.
Won't it make you lose your wits
Writing groats and saying "grits"?

It's a dark abyss or tunnel
Strewn with stones like rowlock, gunwale,
Islington, and Isle of Wight,
Housewife, verdict and indict.

Don't you think so, reader, rather,
Saying lather, bather, father?
Finally, which rhymes with enough,
Though, through, bough, cough, hough, sough, tough??

Hiccough has the sound of sup...
My advice is: GIVE IT UP!



Y en el que sigue... ME VOY A IRLANDA, DAMMIT!!!

Bagpipe Music
Louis MacNeice

It's no go the merrygoround, it's no go the rickshaw,
All we want is a limousine and a ticket for the peepshow.
Their knickers are made of crêpe-de-chine, their shoes are made of python,
Their halls are lined with tiger rugs and their walls with heads of bison.

John MacDonald found a corpse, put it under the sofa,
Waited till it came to life and hit it with a poker,
Sold its eyes for souvenirs, sold its blood for whiskey,
Kept its bones for dumb-bells to use when he was fifty.

It's no go the Yogi-Man, it's no go Blavatsky,
All we want is a bank balance and a bit of skirt in a taxi.

Annie MacDougall went to milk, caught her foot in the heather,
Woke to hear a dance record playing of Old Vienna.
It's no go your maidenheads, it's no go your culture,
All we want is a Dunlop tyre and the devil mend the puncture.

The Laird o' Phelps spent Hogmanay declaring he was sober,
Counted his feet to prove the fact and found he had one foot over.
Mrs Carmichael had her fifth, looked at the job with repulsion,
Said to the midwife 'Take it away; I'm through with overproduction'.

It's no go the gossip column, it's no go the Ceilidh,
All we want is a mother's help and a sugar-stick for the baby.

Willie Murray cut his thumb, couldn't count the damage,
Took the hide of an Ayrshire cow and used it for a bandage.
His brother caught three hundred cran when the seas were lavish,
Threw the bleeders back in the sea and went upon the parish.

It's no go the Herring Board, it's no go the Bible,
All we want is a packet of fags when our hands are idle.

It's no go the picture palace, it's no go the stadium,
It's no go the country cot with a pot of pink geraniums,
It's no go the Government grants, it's no go the elections,
Sit on your arse for fifty years and hang your hat on a pension.

It's no go my honey love, it's no go my poppet;
Work your hands from day to day, the winds will blow the profit.
The glass is falling hour by hour, the glass will fall for ever,
But if you break the bloody glass you won't hold up the weather.


Faltan los más largos. No sé si pegarlos completos. Bueno, con Huidobro no se puede... buscaré fragmentos. Mientras, enjoy!

Monday, October 18, 2010

The epic... #fail

No es sorpresa. Ya el amigo P. nos ha hecho bastantes de esas. Desde The Flying Frenchman, pasando por el Nacapulcazo, y... bueno, supongo que no tengo que explicar más porque esa entrada es famosa.
Por eso, cuando dijo que iba a celebrar su cumpleaños en un antro popular, el sábado, lo primero que yo dije que fue no. NONONONONO. A mí no me van a meter a otro de sus rollos, ¡y menos en un antro! Antes me da urticaria o diarrea crónica. No. No y no y no. Yo no voy a ese lugar.
Pero, finalmente, el cariño de amigos de años, y el hecho de que pasaron por un momento díficil, me convenció. Hay que ser solidaria, no hay que amargarse.
En fin. Llegamos, a las once de la noche, a la cita en el Pedregal. Mi hermano, el amigo Gorras y yo.
Había coo veinte cabrones formados, y no me refiero a todo el quorum. Esos éramos los invitados. ¿Cómo íbamos a pasar todos?
También, desde el inicio noté al amigo P. algo desatento, apurado, medio enojado. Pensé que todo se aclararía al entrar al lugar.
Bueno, el problema fue que yo, como nunca me agarro a empujones más que en conciertos, no reaccioné cuando el Gorras me dijo que "Me clavara". Así pues, entraron muchas chicas y la cadena se cerró en mi jeta. Nice. Supongo que me vieron cara de prófuga del Corona Capital, cara de "Yo quería ir a ver a Echo and the Bunnymen". O les llamó la atención el adorno de plumas en mi cabeza. Por cierto, a pesar de que el amigo Gorras se quedó conmigo, el amigo P. no salió a ver qué onda con nosotros. Muy sospechoso.
Pero al fin entramos. Todo el mundo estaba en el pasillo, y el amigo P. seguía sin verse por ningún lado. Al menos me reuní con mi hermano y de ahí entramos al lugar, con su decorado pseudo-gótico. No estaría tan mal si no fuera antro, I guess.
Aproveché para lanzar unas miradas a mi alrededor, dispuesta a hacerle caso a mi hermano y a sus consejos de chico de sociedad: en un antro se liga.
OK, pues... digamos que yo no le diría que no a un Mick Jagger a sus sesenta y tantos, o a un Steven Tyler... y si un David Bowie se presentara ante mí, yo no dudaría en caer a sus pies.
Claro está, porque son Jagger y Tyler y Bowie. Porque, la verdad, para los señores cara de "vengo aquí con mi amante mientras le digo a mi esposa que este viernes voy a trabajar tarde" no eran para que nadie los pelara. Completos con calvas definitivamente no prematuras (o canas a los lados), camisa de oficina que combinaron con jeans para verse cool, panza de ñor y algunos hasta lentes (uno que no sabía yo si era cómico o catedrático). No, bueno. Los jóvenes, juniors que respondían perfectamente a la definición de equis. Incluso uno que era la mutación de un hipster (con too y lentecitos) con un pandro (hoodie) con... pues supongo que con un fresa, ya que estaba en el antro. Sin embargo, el premio se lo llevó una mona que llevaba jeans, el pelo amarrado en una colita de caballo hecha al vapor como para hacer quehacer, y una playera de manga larga tipo térmica a la que ya se le había chorreado algo. El celular lo traía metido entre la panza y la waistband de los jeans. So much for elegance and exclusivity, Pedregal, huh?
La mesa supuestamente nos esperaba. Claro, supuestamente. Cuando llegamos no había mesa. Fueron fácil como hora y media parados sin hacer nada. Se veía movimiento, pero nada concluso... Mientras tanto, la novia del amigo P. decía que él ya hasta se había enojado con ella, y varios asistentes a la fiesta decían que partían en media hora a una fiesta del ITAM, incluyendo hombres. ¿Una hora en una fiesta? Será que yo siempre fui antisocial, pero puta, eso es neta tener muchas ganas de andar vagando en la noche. Además, qué desperdicio del pinche cover.
O bueno, eso pensaba yo. Porque precisamente empezaron a pasar cuentas para la botella. Un pinche vodka, 1700 pesos. En ciertas fiestas en ciertos bares la champagne estaba a mil, y miren que en ciertos bares yo merecía haber abierto una botella de champagne porque yo sí merecía festejar que al fin con unas copas encima había perdido la pena y al fin había besado a... but I digress!
Me enteré de lo que había pasado porque mi hermano se puso a vociferar. Que no mame, ya les dio las cortesías de cover a los cabrones que sólo se quedaron una hora, yo ya no tengo dinero y pues no voy a poner para la botella. Obviamente, el amigo Gorras también estaba pobre ya, y yo, aunque sí traía dinero, no quise poner porque la amiga F. y sus amigas son las que se toman todo y nunca me toca nada.
Total, que, en un ratito en el que mi hermano y Gorras se fueron a dar una vuelta (pobres, aún buscando una que no tuviera cuarenta) yo aproveché para preguntarle al amigo P. qué carajos pasaba.
-Nada, nada- me dijo, con actitud de galán de telenovela que sufre mucho.
-Pero, ¿estás bien?- le dije, con actitud de amiga preocupada.
-No, no estoy bien. Nada está bien- me respondió, con actitud exageradamente emo, antes de irse, jalando a su novia.
No, bueno. Ya para eso, mi hermano, el amigo Gorras y yo planeábamos nuestra huida, al menos por un jocho. Pero como el cover aún pesaba en sus bolsillos, mejor nos resignamos y bajamos a bailar "Hot n' Cold" de Katy Perry.
En ese momento, cortaron la rola porque abrieron pista. #fail. Sin embargo, en las pantallas se proyectó un video que yo conocía muy bien. Sería posible... ¿qué fueran a abrir pista con mi sagrada, mi divina, "Sweet Child O' Mine"?
Obvio no. Era demasiado bueno para ser verdad. Automáticamente, la remixearon con una rola de Lil' Jon. #epicfail.
Y de ahi, al baile, que para mí fue prueba de resistencia. Tacones + habes estado parda todo ese rato + estar bailando en cuadrito al ritmo repetitivo del beat de la electrónica = las piernas me estaban matando. Pero la pista estaba atascada, ni para donde hacerse, y ni un lugarcito donde sentarse, así que a aguantar. #fail. Creo que el único momento en donde cambió la tonadita y pude estirar más las piernas fue cuando el DJ puso, por un momento, "Paradise City". Sí, Guns otra vez. Hasta un amigo de mi hermano y yo nos emocionamos. Pero obvio, la rola fue cortada.
En una pared, mujeres bailaban tras vidrios, al estilo escaparate de distrito de putas holandesas. Enmedio del grupo, un veinti-casi-treintañero al que nadie había invitado se frotaba con la amiga F. El amigo P. había desaparecido.
Afortunadamente, sonó el celular. Salgamos de ahí. Yo traía las piernas en calidad de refugiada siberiana.
A la mañana siguiente, el amigo P. soltó un choro sobre lo decepcionado que estaba. Yo, por mi parte, espero que esto les enseñe a no hacer fiestas ni en antros, ni en Acapulco. De veras, de veras, que puras #fails. Ya lo había dicho Jakob Dylan, cuando pusieron "One Headlight" antes de abrir la pista: "It smells of cheap wine and cigarettes/This place is always such a mess/Sometimes I think I'd like to watch it burn."

Monday, October 11, 2010

It's only words, part 4

Sigo con el conteo de poemas, poemas que cada vez se hacen más largos, pero que espero sigan disfrutando.


Parental advisory: Explicit Content. ¿Me proyecto, me proyecto, me proyecto? Me vale. Que levante la mano el afortunado que no.

Ballad of the Lonely Masturbator
Anne Sexton

The end of the affair is always death.
She's my workshop. Slippery eye,
out of the tribe of myself my breath
finds you gone. I horrify
those who stand by. I am fed.
At night, alone, I marry the bed.

Finger to finger, now she's mine.
She's not too far. She's my encounter.
I beat her like a bell. I recline
in the bower where you used to mount her.
You borrowed me on the flowered spread.
At night, alone, I marry the bed.

Take for instance this night, my love,
that every single couple puts together
with a joint overturning, beneath, above,
the abundant two on sponge and feather,
kneeling and pushing, head to head.
At night, alone, I marry the bed.

I break out of my body this way,
an annoying miracle. Could I
put the dream market on display?
I am spread out. I crucify.
My little plum is what you said.
At night, alone, I marry the bed.

Then my black-eyed rival came.
The lady of water, rising on the beach,
a piano at her fingertips, shame
on her lips and a flute's speech.
And I was the knock-kneed broom instead.
At night, alone, I marry the bed.

She took you the way a women takes
a bargain dress off the rack
and I broke the way a stone breaks.
I give back your books and fishing tack.
Today's paper says that you are wed.
At night, alone, I marry the bed.

The boys and girls are one tonight.
They unbutton blouses. They unzip flies.
They take off shoes. They turn off the light.
The glimmering creatures are full of lies.
They are eating each other. They are overfed.
At night, alone, I marry the bed.



Pero siempre me puedo poner más salvaje. Dedicada a esos extranjeros, que rondan en mi memoria, a los que nos les hablé pero pude haberles hablado, a los que les hablé y me fui soñando con ellos, a los que me rondan en Facebook...

You Bring Out the Mexican in Me
Sandra Cisneros

You bring out the Mexican in me.
The hunkered thick dark spiral.
The core of a heart howl.
The bitter bile.
The tequila lágrimas on Saturday all
through next weekend Sunday.
You are the one I'd let go the other loves for,
surrender my one-woman house.
Allow you red wine in bed,
even with my vintage lace linens.
Maybe. Maybe.

For you.

You bring out the Dolores del Río in me.
The Mexican spitfire in me.
The raw navajas, glint and passion in me.
The raise Cain and dance with the rooster-footed devil in me.
The spangled sequin in me.
The eagle and serpent in me.
The mariachi trumpets of the blood in me.
The Aztec love of war in me.
The fierce obsidian of the tongue in me.
The berrinchuda, bien-cabrona in me.
The Pandora's curiosity in me.
The pre-Columbian death and destruction in me.
The rainforest disaster, nuclear threat in me.
The fear of fascists in me.
Yes, you do. Yes, you do.

You bring out the colonizer in me.
The holocaust of desire in me.
The Mexico City '85 earthquake in me.
The Popocatepetl/Ixtaccíhuatl in me.
The tidal wave of recession in me.
The Agustín Lara hopeless romantic in me.
The barbacoa taquitos on Sunday in me.
The cover the mirrors with cloth in me.

Sweet twin. My wicked other,
I am the memory that circles your bed nights,
that tugs you taut as moon tugs ocean.
I claim you all mine,
arrogant as Manifest Destiny.
I want to rattle and rent you in two.
I want to defile you and raise hell.
I want to pull out the kitchen knives,
dull and sharp, and whisk the air with crosses.
Me sacas lo mexicana en mi,
like it or not, honey.

You bring out the Uled-Nayl in me.
The stand-back-white-bitch-in me.
The switchblade in the boot in me.
The Acapulco cliff diver in me.
The Flecha Roja mountain disaster in me.
The dengue fever in me.
The ¡Alarma! murderess in me.
I could kill in the name of you and think
it worth it. Brandish a fork and terrorize rivals,
female and male, who loiter and look at you,
languid in you light. Oh,

I am evil. I am the filth goddess Tlazoltotl.
I am the swallower of sins.
The lust goddess without guilt.
The delicious debauchery. You bring out
the primordial exquisiteness in me.
The nasty obsession in me.
The corporal and venial sin in me.
The original transgression in me.

Red ocher. Yellow ocher. Indigo. Cochineal.
Piñón. Copal. Sweetgrass. Myrrh.
All you saints, blessed and terrible,
Virgen de Guadalupe, diosa Coatlicue,
I invoke you.

Quiero ser tuya. Only yours. Only you.
Quiero amarte. Atarte. Amarrarte.
Love the way a Mexican woman loves. Let
me show you. Love the only way I know how.


Y termino este trío de mujeres locas con...migo...

The Lady of Shalott
Alfred, Lord Tennyson

Part I

On either side the river lie
Long fields of barley and of rye,
That clothe the wold and meet the sky;
And through the field the road runs by
To many-towered Camelot;
And up and down the people go,
Gazing where the lilies blow
Round an island there below,
The island of Shalott.

Willows whiten, aspens quiver,
Little breezes dusk and shiver
Through the wave that runs for ever
By the island in the river
Flowing down to Camelot.
Four grey walls, and four grey towers,
Overlook a space of flowers,
And the silent isle imbowers
The Lady of Shalott.

By the margin, willow-veiled,
Slide the heavy barges trailed
By slow horses; and unhailed
The shallop flitteth silken-sailed
Skimming down to Camelot:
But who hath seen her wave her hand?
Or at the casement seen her stand?
Or is she known in all the land,
The Lady of Shalott?

Only reapers, reaping early
In among the bearded barley,
Hear a song that echoes cheerly
From the river winding clearly,
Down to towered Camelot:
And by the moon the reaper weary,
Piling sheaves in uplands airy,
Listening, whispers "'Tis the fairy
Lady of Shalott."

Part II

There she weaves by night and day
A magic web with colours gay.
She has heard a whisper say,
A curse is on her if she stay
To look down to Camelot.
She knows not what the curse may be,
And so she weaveth steadily,
And little other care hath she,
The Lady of Shalott.

And moving through a mirror clear
That hangs before her all the year,
Shadows of the world appear.
There she sees the highway near
Winding down to Camelot:
There the river eddy whirls,
And there the surly village-churls,
And the red cloaks of market girls,
Pass onward from Shalott.

Sometimes a troop of damsels glad,
An abbot on an ambling pad,
Sometimes a curly shepherd-lad,
Or long-haired page in crimson clad,
Goes by to towered Camelot;
And sometimes through the mirror blue
The knights come riding two and two:
She hath no loyal knight and true,
The Lady of Shalott.

But in her web she still delights
To weave the mirror's magic sights,
For often through the silent nights
A funeral, with plumes and lights
And music, went to Camelot:
Or when the moon was overhead,
Came two young lovers lately wed;
"I am half sick of shadows," said
The Lady of Shalott.

Part III

A bow-shot from her bower-eaves,
He rode between the barley-sheaves,
The sun came dazzling through the leaves,
And flamed upon the brazen greaves
Of bold Sir Lancelot.
A red-cross knight for ever kneeled
To a lady in his shield,
That sparkled on the yellow field,
Beside remote Shalott.

The gemmy bridle glittered free,
Like to some branch of stars we see
Hung in the golden Galaxy.
The bridle bells rang merrily
As he rode down to Camelot:
And from his blazoned baldric slung
A mighty silver bugle hung,
And as he rode his armour rung,
Beside remote Shalott.

All in the blue unclouded weather
Thick-jewelled shone the saddle-leather,
The helmet and the helmet-feather
Burned like one burning flame together,
As he rode down to Camelot.
As often through the purple night,
Below the starry clusters bright,
Some bearded meteor, trailing light,
Moves over still Shalott.

His broad clear brow in sunlight glowed;
On burnished hooves his war-horse trode;
From underneath his helmet flowed
His coal-black curls as on he rode,
As he rode down to Camelot.
From the bank and from the river
He flashed into the crystal mirror,
"Tirra lirra," by the river
Sang Sir Lancelot.

She left the web, she left the loom,
She made three paces through the room,
She saw the water-lily bloom,
She saw the helmet and the plume,
She looked down to Camelot.
Out flew the web and floated wide;
The mirror cracked from side to side;
"The curse is come upon me," cried
The Lady of Shalott.

Part IV

In the stormy east-wind straining,
The pale yellow woods were waning,
The broad stream in his banks complaining,
Heavily the low sky raining
Over towered Camelot;
Down she came and found a boat
Beneath a willow left afloat,
And round about the prow she wrote
The Lady of Shalott.

And down the river's dim expanse,
Like some bold seër in a trance
Seeing all his own mischance--
With a glassy countenance
Did she look to Camelot.
And at the closing of the day
She loosed the chain, and down she lay;
The broad stream bore her far away,
The Lady of Shalott.

Lying, robed in snowy white
That loosely flew to left and right--
The leaves upon her falling light--
Through the noises of the night
She floated down to Camelot:
And as the boat-head wound along
The willowy hills and fields among,
They heard her singing her last song,
The Lady of Shalott.

Heard a carol, mournful, holy,
Chanted loudly, chanted lowly,
Till her blood was frozen slowly,
And her eyes were darkened wholly,
Turned to towered Camelot.
For ere she reached upon the tide
The first house by the water-side,
Singing in her song she died,
The Lady of Shalott.

Under tower and balcony,
By garden-wall and gallery,
A gleaming shape she floated by,
Dead-pale between the houses high,
Silent into Camelot.
Out upon the wharfs they came,
Knight and burgher, lord and dame,
And round the prow they read her name,
The Lady of Shalott.

Who is this? and what is here?
And in the lighted palace near
Died the sound of royal cheer;
And they crossed themselves for fear,
All the knights at Camelot:
But Lancelot mused a little space;
He said, "She has a lovely face;
God in his mercy lend her grace,
The Lady of Shalott."

Sunday, October 03, 2010

You wanted the best... you got the best!!

Esta era la otra entrada. Mi experiencia con la banda más llena de mercadotecnia de todo el mundo, la que aún no comprendo cómo es que no está en el Salón de la Fama del rock. Aunque no lo crean, yo nunca los había visto en vivo, y por eso no podía dejar pasar la oportunidad... ¡KISS!
Aunque los rumores hablaban de un abridor tan terrible como Ruido Rosa, afortunadamente las cosas cambiaron. Señoras y señores, conozcan a The Envy. Les diré, a pesar de que el grupo sonaba un poco menos rockero de lo que es Kiss, lograron su cometido a pesar de los abucheos, y me gustaron. O quizá eso fue porque estaban guapos...
Pero, tras un rato de espera, a las diez en punto, el sonido ambiental tocó a Led Zeppelin, con el salvaje grito de batalla de "Immigrant Song". Los presentes, sin pensarlo, lo empezamos a corear, aunque nuestros gritos no llegaban a los decibeles de los de Robert Plant (ni estaban tan afinados), pero las luces se apagaron... y los sobrepasamos.
Porque, en una explosión de luces, pirotecnia y... maquillaje, Kiss saltaron al escenario, con su nuevo sencillo, "Modern Day Delilah", para empezar con fuerza, con un concierto que prometía...
Y vaya que sí. Bueno, para empezar, la conexión con el público fue inigualable. Paul nunca dejó de hablar, de dirigirnos gritos, de pedirnos que cantáramos. Se le veía muy a gusto y feliz de estar aquí.
Siguieron con una rola del primer disco, "Cold Gin", y luego con "Let Me Go, Rock n' Roll", donde Gene empezó a presumir su lengua célebre, pasándola por la barba de Tommy Thayer, el nuevo Space Ace... ¿gay? ¿Ridículo? Digan lo que sea, yo digo Genial.
Después de "Firehouse" (que tuvo exceso de la máquina de humo, sirena de bomberos y a Gene tragando fuego) Paul nos puso a gritar "Yeah" y "Boom", para, claro está, "Say Yeah", de su disco más reciente, Sonic Boom. Definitivamente himno de estadios... aunque la siguiente nos hizo vibrar aún más: "Deuce", clasicazo.
Tras aventarse un pedacito de "Guantanamera" y otro de "Cucurrucucú Paloma"... "Ayer estuvimos en Monterrey..." nos empezó a contar Paul, lo que le acarreó una rechifla, "pero esta noche, en la Ciudad de México, es aún más especial! It's a Crazy, crazy night!"
Efectivamente. "Crazy, Crazy Nights", una de mis canciones favoritas EVER, me puso a saltar. Sí, soy rockera de gustos chafas, ¿y qué? "This is my music, I don't need more... and nobody's gonna change me, because that's who I am!" Magnífica.
"Creo que es hora de llamar al doctor!" anunción Gene. Claro, "Calling Dr. Love", tambien coreadísima.
De ahí, la siguiente fue "Shock Me", canción reconocida por el gran solo del ex-guitarrista Ace Frehley. ¿Podría acaso Tommy Thayer hacer lo propio? ¿Podría... bueno, la pregunta se resolvió cuando Tommy se aventó un excelente solo que terminó con su guitarra volando (bueno, colgada de un arnés, pero, hey, es Kiss, con ellos todo es posible) y le dio la entrada al baterista, Eric Singer, quien ha llevado muy bien (incluso mejorado) la antorcha que encendió Peter Criss y que también sostuvo el finado Eric Carr. Su solo de batería (con todo y plataformas voladoras) fue explosivo, vibrante. El numerito terminó en un mano a mano entre Tommy y Eric, y el baterista disparando con una "bazooka". Flaming hot!
La nueva "I'm an Animal", a pesar de que es buena, sirvió casi casi como intermedio, antes de lanzarnos con, directita del célebre Alive (Paul preguntó cuántos teníamos ese disco, sonriendo al ver que todos levantamos la mano. Claro, ese disco es de los esenciales en vivo, junto con... Peter Frampton), el rolón "100,000 Years".
El escenario se oscurece. De pronto, en la pantalla se ve la cara de Gene, viéndose, ya dirán si en trance o como paloma asustada. De cualquier manera, sabemos lo que viene. Sangre falsa escurriendo de lengua legendaria que aún así aplaudimos como locos. Después de ese performance, el demonio vuela y se posa en las luces que están hasta arriba y desde ahí nos pone a cantar: "I Love it Loud". YEAH! ¡ASÍ NOS GUSTA!
"Love Gun" es una fiesta de pirotecnia, peor que nuestras celebraciones de Independencia. Fuegos artificiales hacen la vez de sonidos de metralleta, con explosiones al final y todo. Riesgos de sordera.
"Black Diamond" es interrumpida por un gritón, pero disfrutadísimo cover que Paul le hace a la clásica de Led Zeppelin "Whole Lotta Love" (estaba haciendo tiempo para que Gene se bajara del techo), y, una vez que empieza, es grande... pero la derrota la siguiente. La más grande declaración de amor a una banda, con la historia del cuate que choca por llegar al show. La emoción de un concierto, narrada en esta rola. "Detroit Rock City". No se diga más.
Tras otras mil explosiones, Kiss desaparecen... pero sólo por un momento. Paul se vuelve a dirigir a nosotros.
"¿Cuántas canciones más quieren?" pregunta, y empieza a levantar dedos. Por cada dedo que levanta, todos nos ponemos a gritar, ni sí ni no, sólo gritos. Finalmente, sus manos se detienen. "¿Seis? Les daremos seis..."
Y se aleja, formando un pequeño trío detrás, mientras Eric Singer se encarga del micrófono. "Beth", baladón, versión acústica, sublime.
Tras coverear la "Bamba" de Ritchie Valens de manera deliciosa (que el respetable cantamos) el rugido "Don't wanna wait till you know me better" nos enloqueció. "Lick it Up", que, como bonus, tuvo enmedio un pequeño homenaje a "We Won't Get Fooled Again" de The Who. Y si a eso le agregamos "Shout it Out Loud"... nononono. Sin palabras.
Una vez más, Paul se puso a platicar con nosotros. "Saben... ustedes son como mi familia, son como mis hermanos y hermanas... y, pues yo quiero estar con mi familia. Quiero ir a verlos, enmedio". Gritos. ¿Qué era el plan? "Griten mi nombre muy fuerte, y yo iría a verlos". Veinte mil almas llamamos a Paul. "Así, así," respondió, refiriéndose a que lo habíamos hecho más o menos. Otro alarido, ahora casi desesperado. PAUL!
"You know what... I'm coming." INCREÍBLE. Paul voló a una plataforma justo en el centro, mientras sonaba "I Was Made for Loving You". Apoteosis en el Domo del Bote.
Cuando todo volvió a la normalidad, fuimos felices. El himno de la iglesia del rock. "God Gave Rock n' Roll To You". Juro que soy creyente, con esta rola juro que soy creyente, porque cuando la vida se dificulta, tenemos ese regalo, ROCK! Y, de fondo, imágenes maravillosas, de los verdaderos grandes, regalos del cielo: The Beatles, Zeppelin, The Who, Hendrix, Janis...
"Rock n' Roll All Nite". Amén. Queríamos lo mejor, lo tuvimos. Qué bandota, qué conciertazo... rock y fiesta... Kiss, Kiss, por favor, sigan siendo banda, franquicia, lo que sea, pero nunca nos dejen. Nunca.

Friday, October 01, 2010

...A terrible beauty is born

(Les debía dos entradas, pero he tenido una semana increíblemente pesada... así que aquí les dejo la primera de dos: The Cranberries en México).

Mi fascinación por Irlanda no sólo se limita a la literatura. Ni a U2. Tampoco la de mi jefa. Por eso, el martes enfilamos rumbo al Auditorio Nacional a ver a The Cranberries y deleitarnos con O'Riordan y compañía.
Y fue un aciertazo. El concierto, super puntual, abrió con "Analyze", e inmediatamente la voz de la vocalista nos envolvió. Junto a sus partners in crime originales, Dolores se apareció, como mujer-niño, mezcla de inocencia y belleza, vestida en minidress con Converse brillosos, su cabello cortísimo, su voz enorme... y sus ganas de poner a México a cantar imparables. Desde el principio nos pidió que coreáramos.
"How" fue la segunda y de ahí le siguió "Animal Instinct", que hizo las delicias de todos los presentes. Le siguió "Ordinary Day", sencillo de cuando O'Riordan fue solista.
"Linger" fue coreadísima, ¡qué baladón! Y junto a ella, "Ode to My Family". De verdad que para morirse de gusto. Y por si eso fuera poco, la siguiente fue "Just My Imagination", y ahí, O'Riordan, absolutamente niña, pateó una pelota de colores hacia el respetable, quienes jugaron con ella. Claro que cuando terminó la rola nadie supo qué pasó con la bola.
Tras "Desperate Andy" y "Wanted" precedieron a la tierna "You and Me" y a "I Can't Be With You". De ahí, la atmósfera del concierto se inclinó un poco más hacia la oscuridad, sobre todo con la sentidísima "Electric Blue". Un respiro fue la maravilla "Free to Decide", pero después las guitarras dominaron el escenario: en "Salvation", Dolores salió a bailar y a correr, luciendo un penacho en la cabeza que amenazaba con volar a cada rato, tanto como en la siguiente: "Ridiculous Thoughts".
Pero fue en "Zombie" cuando se soltó el metalero que vive en todos. Las cabelleras de las fans volaban por doquier en un headbanging que cualquier concierto de metal envidiaría, todos coreando el agónico grito de "In your head/Zombie..."
De ahí, los Cranberries desaparecieron por primera vez, pero, claro está, aún no podían irse. De hecho, no faltó mucho antes de que Dolores reapareciera, ahora luciendo un vestido de noche, que contrastaba con los tatuajes en sus brazos, dotándola de, como diría Yeats, a terrible beauty...
El concierto regresó con "Shattered", y, de ahí, nos presentaron la canción nueva: "Astral Projection". Pero definitivamente el momento culminante llegó con las dos siguientes, la despedida: "Promises" y "Dreams", que hasta mi jefa cantó con ganas...
La bella Madre Irlanda en pleno. Qué maravilla.