Tuesday, July 27, 2010

But the name of that date was hell

OK, OK. No voy a seguir fingiendo que sufro exageradamente con la entrada tributo a la frustración. Yo también tengo algunos pretendientes... que resultan ser lo más desastroso del mundo. Pero antes de que me tachen de maldita desgraciada sin corazón, les voy a explicar lo que ha pasado... y van a ver que tengo razones de sobra para decirlo.
Bueno, eso de pretendientes vamos a reducirlo a uno. Uno que me invitó a salir este fin de semana y yo lisa y llanamente le enjareté una excusa. Y es que, y es que...
Pero empiezo desde el principio.
No digo nombres, pero él y yo nos conocimos desde la prepa. Y me caía bien, tan bien como te puede caer una persona que hasta una rara profesional tacha de rara. O quizá por eso me caía bien. El problema es que es de esos que no hablan. Por eso, el simple hecho de invitarme a salir se vuelve toda una declaración.
Desde Charlie este hombre ya me estaba invitando a salir... bueno, quizá como un par de veces por año o cuando se encontraban nuestros caminos (él es una generación mayor).
Y yo siempre le dije que no. Al principio, porque me consideraba "exclusiva" para Charlie (pobrecilla...). Luego, cuando lo de Charlie ya tomaba tintes mala onda, no salía con él porque sentía que, si Charlie me daba alas a mí, yo no tenía por qué dárselas a él, ¿o sí?
Luego pasó lo de adiós a Charlie y demás. Entonces, él y yo nos encontramos en la graduación de mi hermano (él es hermano de otro chico de esa generación). Y, por alguna mística operación del universo, recuerdo que me la pasé platicando con él de lo frustrada que estaba tras Charlie. (Nótese el énfasis en la palabra).
Y me volvió a invitar a salir. Yo ya estaba presta a decirle que no, cuando pensé en la graduación, en que el chavo este tiene también una nariz larga (sí, como me gustan) y en que me estaba invitando a ver Alice in Wonderland (sí, la de Tim Burton y Johnny Depp). Así pues, decidí ir, convenciéndome a mí misma, quien quita y te gusta...
Pues las cosas empezaron mal, siguieron mal, y terminaron peor. Nos vimos esa mañana en la universidad, so advertencia de que yo tenía que regresar no muy tarde (me había quedado de ver con Paradoxical Phoenix para comer).
Iniciamos con las preguntas de rigor: cómo has estado, qué tal ahora que ya se está acabando la carrera. O más bien, debo decir, inicié. Él sólo se limitó a contestar las preguntas, dejándome con la impresión de que la maestría era algo que se tenía que hacer por mero trámite y no algo que le interesara.
En fin. Caminamos rumbo al Metrobús que nos llevaría al cine. Todo ese tiempo yo estuve esperando que me devolviera la pregunta de "Y tú, ¿qué onda?" pero eso no sucedió. En vez de eso, hubo una observación (absolutamente inadecuada) sobre el alaciado de mi cabello, y cómo no era "mi estado natural". Obviamente me sentí bastante ofendida, pero no dije nada, pues el silencio, en vez de ser cómodo, me empezaba a pesar. (Ahí fue cuando me di cuenta de que en la graduación, seguramente no platicamos: seguramente yo ya estaba ebria y me había aventado un monólogo. Misguided!)
Cuando al fin él preguntó sobre alguien, resulta que no fue sobre mí. En vez de eso, se puso a preguntar sobre amigos que se fueron a la facultad y que yo me los tenía que haber encontrado: que si los había visto, que si sabía algo de ellos. Obviamente, entre todas las historias caímos a la de mi Alison, y yo, que nunca pierdo oportunidad de hacer gala de mi humor podrido, lo hice otra vez: no pude evitar contar la historia del amasiato de Alison con cierto sarcasmo (lo que quizá prueba que lo hago porque el hecho de que Alison ya viva con su mujer me hace sentir inferior). Sin embargo, cuando al fin terminé, la única reacción fue:
-Bueno, ¿y quiénes somos nosotros para juzgar?
Algo ahí ya no me gustó. Al preguntarle sobre la palabra "juzgar", la respuesta fue:
-Es que me contaste todo con un acento peculiar...
"Peculiar". Puta madre. Si no puedo ser políticamente incorrecta, aunque sea un poco, no puedo vivir. Me siento incómoda. Desde ese momento la salida quedó descalificada para repetición; de hecho, me dieron ganas de huir en ese preciso momento. Aguanté por el simple hecho de que se trataba de la mágica pareja Burton y Depp.
Fue hasta que ya estábamos subidos en el Metrobús que el tipo me preguntó que planeaba hacer con mi vida. Con todo el veneno y doble sentido posible, le dije que quería largarme de aquí, pronto...
Llegamos a Perisur. Estábamos entrando cuando de pronto el cuate soltó:
-¿Dije, en el mensaje, "Te invito" o "Vamos"?
-"Vamos". ¿Por?-respondí.
-Ah... para ver qué obligaciones tengo...-respondió.
Creo que fue el tono en el que lo dijo, el tono que no sonaba a broma ni a comentario witty, el que me hizo querer huir a todo vapor del lugar. Una vez más, aguanté pensando en Johnny Depp. Total, para que él pagara...
Sí me gustó la peli. La verdad, sí, y mucho, aunque no fuera la Alicia de Carroll. Simplemente, era la Alicia de Burton. Total, salimos, y en eso anuncié que me tenía que ir a toda prisa, pues tenía que llegar a la uni pronto. A lo que la respuesta de mi acompañante fue:
-Pues no tengo nada que hacer. Te acompaño.
Además de todo, relegada a algo que se hace porque no se tiene nada más importante que hacer.
Salimos rumbo al Metrobús de nuevo, bajo un sol apendejante. Por ahí el tipo hinteó que quería volver al cine conmigo y yo le aventé la primera excusa de mierda que se me ocurrió. Ya iba tarde para la comida.
Y el Metrobús atascado, hasta la madre, vomitando cabrones (esa frase le gustó a un amigo). Yo asfixiándome, la sombra que iba detrás de mí (mi callado acompañante) causándome ansiedad con su silencio... y, para colmo, un bebé llorando a todo pulmón. Y, aún peor, en el límite de la political correctness, mi acompañante aseveró que no podía subirse al vagón de mujeres, así que ahí me tienen, esperando tras una fila interminable de tipos. Por un momento pensé en gritarles que se hicieran a un lado, que me iba a suicidar.
Pero no lo hice. En vez de eso, salí por donde había entrado, mandando cinco pesos al diablo. Detrás de mí salió mi acompañante, mi jodida Sombra (new nickname).
-Caminaremos-anuncié, sin siquiera voltear a verlo.
Y me aventé el trayecto de Perisur a la universidad. A PIE. Con la sombra detrás. EN SILENCIO. Definitivamente, su actitud y sonrisa de "No importan las palabras, lo que importa es que estamos juntos" estaba a punto de sacar a la psicópata que yo sé que vive en mí.
Pero de pronto, de pronto...
-¿Y cómo es la gente de tu facultad?-Sí, la Sombra rompió el silencio. Increíble.
-¿A qué te refieres?
-A... a que si no hay pomposos presumidos vestidos de marca- y él también lo dijo con un acento peculiar, ¿eh?
"Pomposos presumidos vestidos de marca". HOLY FUCK. Hubiera dado la vida por uno de esos en ese momento.
Pero lo único que se me ocurrió fue soltar un blonde moment (y eso que no soy rubia). Así, empecé a gritar que me encantaría un vestido. Amarillo. De marca. Wee.
Sonaba bien el plan. Sonaba muy bien. El problema fue que no se me ocurrió que a la Sombra también le podría parecer que sonaba bien y que el vestido se me vería bien. Plan backfiring!!
Al fin llegamos a la universidad. Al ver que ahí había una parada de camión, la Sombra al fin decidió despedirse, asegurando que le gustaría repetir esto (over my fuckin' dead body!!!!). En fin, que al fin se fue, y yo me largué a la comida (ya era tardísimo) cantando "Freedom" a todo volumen. Cuando Paradoxical Phoenix me preguntó qué tal la salida, le contesté que preferiría tragar vidrio.
Por eso, no sé en qué momento me volvió a buscar que le acepté otra salida. Como diría Beigbeder, significa que estoy mal, que estoy peor que tragando vidrio. Afortunadamente, recapacité (supongo que fue porque encontré varias páginas con trabajos freelancer y estoy volviendo a tener fe en la vida y pensando que no voy a ser pobre y fracasada -me flemingueo-) y aventé otra excusa, aún más elaborada. El hombre ni me contestó el mensaje.

Que la historia me juzgue. ¿Soy una hija de la chingada? Fuck you, Fleming?

Tuesday, July 20, 2010

Mi vida en alta fidelidad 3: Entrada tributo a la frustración

SÍ, YA DESDE HACE MUCHO TIEMPO TENÍA QUE HACER UNA ENTRADA DE ESTO. Y COMO AHORA MI VIDA ESTÁ TAN HORNBY, PUES...


"My desert-island, all-time, top five most memorable split-ups, in chronological order":

1. J.E.A.P., o mi equivalente de Alison Ashworth.
2. S.A.M.H., o mi equivalente de Charlie Nicholson.
3. C.W. o mi "equivalente" de Penny Hardwick.
4. D.P. o el tipo que tras mucho pensar, nombré Jackie Allen.
5. E.A.M. o mi "equivalente" de Sarah Kendrew.

OK, empezaremos...

1. Alison. Digamos que fue el equivalente del inicio de mis problemas. Yo era feliz (bueno, en verdad, estaba en secundaria, así que seguramente no era feliz) y lo consideraba mi amigo, un amigo diferente a todos los que había tenido antes (y no porque ya estuviera consciente de ciertas emociones y bla bla bla, sino porque, por así decirlo, mis amigos anteriores me consideraban, literalmente, uno de ellos, a la hora de alburear y jugar a golpes. J.E., al menos me trataba como a una chica).
Las cosas estaban bien. Compartíamos gustos musicales, varias pláticas, y yo le pasaba varias tareas (quien lo viera ahora). Y yo no le veía nada de trascendente, a pesar de las opiniones de mi mejor amiga Lady Goodman (otra traumada con la misma peli que yo) de que nunca me había visto tan feliz, de que además el chico no estaba mal...
Hasta que... me empecé a poner celosa de Lady Goodman. Tan sólo porque él también se llevaba bien con ella (y por un incidente con la famosísima en mi vida rola "Sweet Child O' Mine" que tan sólo fue el inicio de mi enamoramiento con la balada). Ahí fue cuando mi paz mental se terminó. El fin de una época.
Porque después de eso ya no pude vivir en perfecta estabilidad emocional (bueno, la estabilidad que sea que una puede tener cuando es adolescente angsty): empezaron las preocupaciones por el aspecto exterior (aunque, con el uniforme de la escuela y lo mal que me veía en secundaria, ahí no tenía mucho para moverme); sobre si se notaría que me gustaba o no; qué hacer, qué decir... en fin, todo eso que hacía que un pequeño movimiento significara mil cosas.
Claro que una "amiga" me facilitó mucho las cosas. En serio. Porque un día que quién sabe por qué se enojó (tengo un vaguísimo recuerdo de que yo la había mandado a volar, con todo y empujón, porque no me dejaba escuchar a gusto "Dead Flowers" en mi discman-qué tiempos aquellos-). Así, ella decidió que la perfecta venganza ante mi comportamiento (¿qué clase de amiga tenía?) era decirle a todos los de la clase lo que yo sentía por J.
Obviamente, las cosas estuvieron mal, muy mal. Sin embargo, francamente, pienso que pudieron haber estado peor, si no fuera por una demostración increíble de carácter por parte de mi Alison. Donde sospecho que muchos ya hubieran salido corriendo, ofendidos, o lo que sea, a él no pareció importarle: de hecho, mantuvimos la amistad como si nada, y él incluso llegó a pedirle a varios que me dejaran de joder al respecto de ese asunto...
Pero hasta ahí. hasta ahí llegó ese comportamiento caballeroso (y un tanto caballeresco, por el que siempre le voy a estar agradecida) hacia mí (sé que sonaba prometedor). Ya después, él se consiguió una novia, yo bien gracias, y hasta ahí llegó el asunto... pero, como diría Rob Fleming: "But there still seems to be an element of that [evening] in everything that has happened to me since; all my other romantic stories seem to be a scrambled version of that first one." En cuanto a él, les digo, quien lo viera, hombre comprometido, becado, promesa literaria...

2. Charlie. Jesusfrankenchrist. "...when I first saw her I realized she was the sort of girl I had wanted to meet ever since I'd been old enough to want to meet girls." Y lo peor es que esa afirmación no está del todo equivocada. Y es que, tras el fracaso con Alison (y otros fracasos más que no vale la pena mencionar) Lady Goodman y yo gastábamos nuestros días soñando con, claro está, el hombre de nuestros sueños; y yo, cría de los videos de VH1 Clásico, del glam (sí, desde ahí ya me gustaba bastante, sobre todo, supongo, por las sentidas y dolidas baladas) y del grunge, tomé de ahí los ingredientes para crear al mío: la greña larga, la delgadez extrema, los ojos claros, preferentemente extranjero (desde ahí mi Sagitario vagabundo clamaba por el exotismo), amante del rock (si tocaba algún instrumento, mejor) y con la capacidad de hacerme sentir verdaderamente especial. Un plus: que me dedicara "Sweet Child O' Mine" (les digo, ya desde ahí la rola me fascinaba) y con eso estaría completo.
Y... pues sí, digamos que Charlie cumplía con casi todas las características (quizá la greña fue la faltante, mas en algún momento de su vida la tuvo). Sin embargo, yo no podía resignarme a la idea de algo con él porque 1) al principio me cayó bastante mal y 2) algo que Van Halen explica muy bien y que creo que yo ya he dado a entender. Ah, y 3) también hubo consejos y recomendaciones de amigas en su contra (estoy segura que también de mí a mí misma-talking to myself and I say "hi self"-uta qué mal chiste, y es de Bret Michaels-).
En fin. El problema fue que para la segunda o tercera semana ya nada de eso importaba. Porque ya éramos amigos. Porque, bloody hell this can't be happening, el hombre me había pelado. He knew who I was!! (Y me pondría como Rob Fleming, a decir: He liked me, I think he did, en sus millones de variantes con cursivas, pero si lo hago no termino nunca).
Y de hecho, con él no había esa tensión que tiene Rob con Charlie de sentirse falso, o de no sentirse entusiasmado por lo que a ella le gusta: no había eso porque, por lo que vi, ambos veníamos de historias similares, y era más bien la gente a nuestro alrededor la que no podía entender nuestro entusiasmo por Def Leppard (le tuve que prestar a Curious Designer varios discos), Duncan Sheik (a quien se acuerde de ese güey, le doy un premio) o Dokken (estoy segura de que hasta la fecha la gente no sabe quiénes son Dokken).
Obviamente, no todo era un cuento de... bueno, de hadas no era. De hecho, hubo momentos en los que yo estuve a punto de rendirme... pero tampoco podía. No sé que tenía de poético y qué de terrible y desesperante.
Mas las cosas de pronto empezaron a verse bien. "Sweet Child O' Mine" fue dedicada. Un beso que me supo mitad a alcohol y mitad a gloria. Y...y...
Y.
Supongo que desde ahí sufro como Holanda. Cerca de la final, me tiemblan las piernas. Por lo que sé, la inseguridad me traicionó. Sé que Charlie también tuvo parte de la culpa, pero eso ya no lo discutiré. Al menos no dejé la carrera y me fui a trabajar en una tienda de discos (aunque, mal mirado, ahorita tendría trabajo). Y, en cuanto a la música... sí, ya lo escuchaba desde antes. Es más, quizá de soundtrack nuevo sólo gané a Danger Danger con (vaya título) "I Still Think About You", y, como ellos mismos dirían, "I got nothing but this song".
Pero él no arruinó mi vida. En ese sentido, no soy Rob Fleming. (Bueno, hasta cierto punto creo eso. A lo mejor a los treinta y tantos estoy escribiendo la novela de la frustración). Gracias a sus porras tengo el trabajo de mis sueños (no pagado). Aprendí a sacarme provecho al vestirme, a experimentar, a disfrutar ciertas cosas de la vida (pero, como Holanda, sólo es el "buen camino"). Y, claro, fue musa de bastantitos poemas, hablando de mi incipiente carrera literaria, que en ese momento ya empezaba a llamar la atención en la escuela. Charlie me enseñó a no darme por vencida tan fácilmente. Lo malo es que no consideró que el plan podría aplicar para él.

3. Penny. Now that's a curious anecdote.
Todo empezó unas vacaciones, poco después de lo de Charlie, con mi hermano queriéndose ligar a una gringa. La gringa traía a su hermanito, un chamaco de sweet 16. I think it went without saying que vendría bien una ayudita para separar al hermanito de la gringa. ¿Y quién mejor para ayudarme que mi hermana? supongo ha de haber pensado mi hermano.
El plan estaba bien para él, pero terminó saliendo bien para mí. Cuando el antro del hotel decidió que era hora de cerrar, los que estábamos bailando pegaditos éramos el hermanito de la gringa (sí, Penny) y yo.
Obviamente, terminamos besándonos en los jardines. Y, bueno, digamos que más bien que la que se puso como Penny Hardwick (o sea, la explicación de el título para esta entrada) fui yo.
Y es que, en la novela, Penny Hardwick es la chica tierna que no se deja. Y pues así pasó. Justo cuando los besos subían de nivel, me entraron dudas y pánico. A mi favor, tengo que decir que las razones para apanicarme eran decididamente correctas para cualquiera que tenga cierto sentido de la responsabilidad. En mi contra, tengo que decir que mi razón ganadora fue la más absurda y paranoica: que me iba a perseguir el FBI por pederastia.
Sin embargo, de todo esto, lo que más me agobia es que no dejé de pensar en él por un buen rato, mientras él seguro que no estaba pensando en mí. ¡Qué pena que un casi quinceañero sepa controlar mejor sus emociones que yo!

4. Jackie. Bueno, aquí tienen que saber que Jackie, en la novela, es una chica que ya tiene novio y Rob llega a arruinar la relación.
Bueno, yo no. No soy tan aventada. Pero explico.
Jackie ya me parecía buena onda, pero fue hasta el último año cuando empezamos a hablar. Y fue, gracias a nuestras amplias pláticas sobre literatura, blues y jazz (del que yo no entendía mucho, pero bueno) que me pude dar cuenta de que había, en verdad, química entre nosotros. De hecho, checábamos: bastante nerds, misma carrera, entusiasmo musical... cosas así. Y un sentimiento de comodidad entre los dos impresionante. De hecho, prácticamente no había discusiones, sino debates. Es más, incluso hubo un momento muy peculiar en el que él comparó a un grupo y su ejemplo de falta de calidad fue Guns n' Roses... a lo que yo respondí: "¡Hey! ¡Guns n' Roses es uno de mis grupos favoritos!"
Una afirmación como esta ya hubiera vuelto locos a varios que conozco, quienes me hubieran empezado a enumerar las razones por las que ser fan de Guns n' Roses es un error; pero eso no pasó con Jackie. Absolutamente no. De hecho, más bien él fue quien pareció apenado, quien dijo: "Entonces... bueno, quizá me haga falta escuchar mejor a Guns n' Roses...". O sea, ¡nunca me había pasado eso! Y cuando me quemó un disco... bueno, yo como Fleming y las tapes.
De hecho, las cosas iban tan bien que yo ni siquiera podía acostumbrarme a esa certidumbre. Como les dije a mis amigas: no quería pensar del lo bien que las cosas parecían estarse dando. Varias incluso ya pedían presentación oficial.
En eso estábamos cuando él me habló de "una amiga con la que salía". El término "amiga" fue el que me hizo pensar que no había nada qué temer. Ya después me enteré (gracias a otra persona) que la famosa "amiga" era "una novia a la que quería muchísimo".
Is there something wrong here? Sí, el haber escondido a la novia con el apelativo de "amiga". Yo me ofendería, en su lugar, pero como yo no soy ella, no me quedó otra cosa que hacer más que dejar el asunto por la paz. Aunque sí, en algún momento pensé en aplicar la de Rob ante Jackie.

5. Sarah. Fue una cosa interesante. Andaba yo por ahí, en una fiesta de Starrider, cuando de pronto entró, bueno, lo que a mí se me hizo una maravilla: un gemelito de Kurt Cobain, y a mí que casi no me gusta el grunger, y que casi no tengo la pared de mi cuarto tapizada con su jeta...
Recuerdo que me acerqué a Starrider, y lisa y llanamente le dije: "Me gusta tu amigo". Ella, a su vez, lisa y llanamente me contestó: "Pues aprovecha, porque acaba de terminar con su novia y anda dolido".
¡Dos frustrados! Eso suena, francamente, bastante bien. Pero, ¿cómo hablarle a un tipo quien, a pesar de su soledad, parecía ser bastante popular (Cobain-uncanny)?
La suerte estuvo a mi favor. Por alguna razón, terminé hablando con unas chicas fans de Muse, junto a una bolita donde estaba él. Al poco rato, las bolitas se juntaron y terminamos platicando.
Y como Sarah y Rob, me di cuenta: quedábamos. Los dos tocamos guitarra, los dos teníamos frustraciones que comentar, los dos nos emocionamos mucho cuando la banda tocó "Black Night" de Deep Purple. De hecho, él en algún momento de la noche me confesó que yo le recordaba a su ex-novia... y en un dolido, eso es bueno, ¿no?
O al menos eso pensé. Tras esperarme un rato, lo agregué a Facebook, esperando que la química de esa noche se reestableciera. Él ni ha preguntado quién soy. Black Night, anyone?


Y sí, sí, sé que me falta un Laura Lydon, pero no tengo ganas. OH NO.

Wednesday, July 14, 2010

Candy sweet

Muy bien, pues ahora que ya se está pasando la fiebre del mundial, y que yo ya digerí (dizque) la derrota de Holanda, ha llegado el momento de aventarme mi mayor tributo al bello juego. O más bien, a las bellezas del juego. Chicas, get ready...

OK, comencemos con el campeón (ugh... ok, ok, I'm over it). La verdad, sí hay varios guapos, como Casillas, el niño Torres, Cesc... pero yo elegí a uno que no es tan lugar común y aún así... ¡vaya que está bien! Señoras y señores... Xabi Alonso. Aunque no parezca español. (Heeey, sexy).



Claro que yo hubiera sido más feliz si hubieran metido a Fernando Llorente (aunque por ahí me dijeron que mejor no, que tanta belleza era poco futbol).



Y de ahí, pasamos al sub-campeón (snif!) y a su cancerbero que, francamente, hizo un magnífico papel. Todo fue lindo (muuuy lindo) mientras duró. Salve, Maarten Stekelenburg.



Y ni qué decir del tercer lugar... ahí, francamente, admito que me encaaantan varios: Friedrich, Mertesacker, Klose, Kiessling, Mario Gómez... pero, por ser el mejor jugador joven, gana Thomas Muller. ¡Hoooolaaa!



Con Uruguay, pues, simplemente no hay pregunta. El mejor jugador del mundial, el capitán imbatible... el guapísimo (y buenísimo, por donde se le vea) Diego Forlán.



Y creánme, que los anfitriones también tenían lo suyo... aunque no lo presumieron. Les presento a los lindos ojos del sudafricano Matthew Booth.



Continuamos con los peores del mundial... pero exportadores de guapos. Desde Francia, Yoann Gourcouff.



Y pa que no digan que no me gustan los latinos... mi amor de barrio feo, Martín Demichelis.



Aunque claro, hubiera sido más feliz si Maradona hubiera metido a esta chulada... chicas, Mario Bolatti.



Al que sigue me lo vendió la Cosmo... e hizo un gran trabajo. Una oportunidad al lejano Oriente con Ki Sung Yueng.



Y paso a una de mis mayores frustraciones... y, con ellas, el traidor, el que tuvo la culpa, el crucificado... pero hermoso, decididamente hermoso, Robert Green (si ya no te quieren en Inglaterra, ¡yo te recibo con gusto, cariño!)



Y qué tal... el hijo del técnico (¡suegro!) de Estados Unidos... Michael Bradley... (y con pelo se ve muuuuuucho mejor).



Siguiendo con las bellezas raras, no sé qué haría yo sin los europeos orientales. Los odié ante Inglaterra, pero no le podía quitar los ojos de encima a toda Eslovenia... sobre todo a este chiquillo, Bostjan Cesar. Uy...



Siguiendo con gustos exóticos, ¿a alguna le gusta la carne de canguro? Porque a mí sí, sobre todo si es de Joshua Kennedy... o mejor aún, de Brett Holman. Hey, baby...



Y siguiendo con el exotismo, desde Serbia, Milos Krasic. No sé que le veo, pero ay ay ay...



Ok, sé que esto es extraño, pero, en verdad, la forma de jugar también es atractiva (y el hombre no está mal...) El héroe del continente negro, Asamoah Gyan.



Otro veteranazo que nunca me ha dejado de gustar, de otros desafortunados. Desde Dinamarca, Jon Dahl Tommasson. A dónde ves...



¿Y que tal el sushi? Hey, Atsuto Uchida tenía lo suyo...



En cuanto a los campeones del mundo y de galanura... me decepcionaron, tanto en fut como en guapos... pero Christian Maggio... la verdad, logró unos goles de último minuto, así como la selección.



Paraguay... si tenían a Larissa... por qué no hacer lo propio... ¿con Roque Santa Cruz? (Se ve taaaan bien...)




Y de los nuevos conquistadores de Italia, Eslovaquia, Jan Durica. Ojitos...



Momentos memorables: la vuelta olímpica de Drogba. Mami, ¿que será lo que tiene el negro?




Y no señoritas, no: lo siento, pero no voy a poner a Kaká, porque si lo pongo faltaría Elano; y no, no voy a poner al Chicharito porque yo DEFINITIVAMENTE NO QUIERO hacerle sandwich; y NO, SOBRE TODO NO, voy a poner a Cristiano Ronaldo, la copia más triste del fenómeno Beckham. ¿Buscaban a otro guapo? ¿Otro fenómeno mediático? Pues ahí, y gracias. No me interesa. Me gusta más Meireles.


Y bueno, aquí se acaba, y, mientras tanto, yo admito algo: a pesar de todos estos guapos, yo sigo teniendo mi Top 3 de héroes y galanes, que siento que nunca se moverá. No como me han puesto a soñar. Tres, uno de la Juve y de la República Checa. Los otros dos, del Man U, y holandeses. La explicación de dos devociones.

3. Ruud Van Nistelrooy, el caza-goles olvidado. Cómo me gusta.... y escuché que volvió con el Ajax. Nimodo, a ver la liga holandesa.



2. Pavel Nedved, el irrepetible león de la Juve, con su melena al aire, motivador, la mayor pérdida del club con su retiro. El Patrick Swayze del futbol. Y si no, vean...



1. Edwin van der Sar. Mi héroe del Manchester United. El hombre que mantuvo mi devoción tras la partida de Van Nistelrooy. El santo al que le recé para que detuviera a Anelka. Dios, me muero por ir a verlo a Guadalajara. Lo admiro, me encanta, mi holandés volador...




Quien además se baña con sus trofeos.




Enjoy! Sobre todo las chicas...

Sunday, July 11, 2010

Mi vida como Holanda

James, "Born of Frustration"
Soul Asylum, "Misery" que dice "Frustrated, Incorporated".


Supongo que no tengo que repetir lo que me ha pasado estos últimos días. Para historia de un "ya merito" sólo basta con remitirse a la entrada pasada.

¿Seré yo tan dama como ellos son caballeros, al hacerle valla a España?
¿Seré yo tan luchadora como para andar invicta?
¿Y tan desesperada que me pongo a patear gente cuando no logro lo que quiero? (Hola, de Jong).

Y me pongo a contestar que sí ante cada una de las preguntas. Ahora que lo considero, me equivoqué de afición futbolera. No sé si la tercera sea la vencida, que no lo fue. No sé cuánto vayan a tener que esperar. No sé si siempre vaya a haber algo que les impida la corona.

(¿Acaso cuando yo al fin logre irme al extranjero se me va a caer el avión?

Sí, me equivoqué. Mi afición no es Inglaterra. Mi equipo, que se parece a mí, es Holanda.

Sufro como Holanda. Yes, I do.

Wednesday, July 07, 2010

Mi vida en alta fidelidad 2

1. "There are a lot of single men here--not single as in unmarried, but single as in no friends."


Newsflash, señores: ya bebo sola. Como lo oyen. Justo hoy aseguré mi lugar junto a Hornby y Beigbeder bebiendo sola. En un pub, por si faltaba. Boo boo.
Claro que la culpa de todo esto lo tuvo mi gusto por las cervezas importadas. Y es que fui a ver a mi asesora de tesis a su local donde da talleres de literatura (en cuanto tenga aún más datos -y más lectores- lo recomendaré) para hablar de lo que debería estar escribiendo, y, de paso, para ver si yo podía colaborar con ella.
Total, la plática fue interesante y prometedora, y, cuando salí de ahí, como no tenía coche y estaba lloviendo (mal momento para el transporte público) le pedí a mi hermano que pasara por mí.
Bien, pues como mi hermano estaba en casa jugando Super Mario World, me pidió que lo esperara. Y, como la plaza no está muy grande como para matar el tiempo, y no iba a cometer el oso de entrar a Cluny y pedir sólo un té o un refresco, terminé entrando al Cross Pub.
Cerveza importada. Alemana, porque sigo con el ánimo mundialista. Como buena solitaria, estaba sentada en la barra, señal de que no esperaba a nadie. Mi cerveza, mis libros (me puse a trabajar un rato), y yo. Nadie más. Bueno, y los meseros, quienes hasta cierto punto, supongo, se apiadaron de mí y me pusieron "la hora del heavy metal" con Poison, Motley y Kiss. Hora de las complacencias. Yo, mi libro de Heaney en mano, hacía notas sobre la ausencia mientras tarareaba "Kickstart My Heart". Nomás porque no tenía hambre, pero sólo me faltaba la orden de fish & chips. Por cierto, soy la única persona que conozco que estudia (no que escribe, porque esos hay muchos) bebe y canta hair metal al mismo tiempo. Nunca en mi vida me he sentido tan extranjera.


2. "...sentimental music has this great way of taking you back somewhere at the same time that it takes you forward, so you feel nostalgic and hopeful all at the same time. Marie's the hopeful, forward part of it--maybe not her, necessarily, but somebody like her, somebody who can turn things around for me."

¡Dos eventos en la misma tarde! Oh sí. Y es que, como buena cursi (y traumada con Colin Hay, que aún no se me quita) mientras leía a Heaney, no dejaba de pensar en lo curiosamente peliculesco (y maravilloso) que sería para mí que en ese momento entrara por la puerta (and, into my life, sigue Hay) un cuate que también quisiera un momento en paz, una cerveza importada, lo suficientemente guapo para mí (nariz y flacura de Van der Sar, please) y, que, no sé, de pronto decidiera que es feo tomar solo.
Pues bien, justo acababa de decirme a mí misma: Nah, eso sólo pasa en tu imaginación sentimentaloide-fleming de closet, y estaba pagando la cuenta de mi cerveza (mi hermano aún no llegaba por mí, pero mi cerveza fue de medio litro y ya no quería más) cuando en ese momento escucho, a mi derecha, con un inconfundible acento extranjero: "¿Me da una michelada de barril?"
Volteo. Junto a mí se encontraba el hijo flaco de Robin Van Persie y Rafael Van der Vaart (¡y que viva Holanda!). Sentado en la barra, a tres sillas de mí. Tomándose su michelada. SOLO.
Primera reacción: no mames, esto no está pasando. Definitivamente esto no está pasando. Mi imaginación ya está alcanzando nuevos niveles de locura. No, esto no está pasando.
Segunda reacción: No mames. Está solo. A tu alrededor no hay nadie que hable inglés decente. ¡Tienes que hablarle! ¡TIENES QUE!
Tercera reacción: ¿CÓMO? ¿PERO CÓMO?
Cuarta reacción: Pánico.
Como podrán entender, las dos primeras reacciones fueron rápidas, pero las siguientes dos tomaron una gran parte de mi cerebro. ¿Qué, qué hacer? Al final, sin saber cómo reaccionar, terminé pidiendo otra cerveza (ahora una nacional, que no estoy pa andar gastando). ¿Para qué? Pues porque mi hermano aún no se presentaba, y pensé que esa sería una buena manera de... pues de al menos llamar la atención. ¿Por qué no? Una puede decir "cheers" por educación. Después de todo, somos dos extranjeros solos (y en una barra de pub, ¡excelente escena!), uno por pertenecer a otro país, otra por pertenecer... bueno, a ver a dónde.
Y pues, ya, llegó mi cerveza, la tomé, me volteé... y bienvenidos a mi vida Fleming con la Ley de Murphy a flor de piel. Justo en el momento en el que tenía mi cerveza en la mano, los amigos del mini-pseudo-holandés acababan de aterrizar. Muy pronto, un cuate con fachas de Joachim Low (sí, he estado viendo demasiado futbol, pero tenía el mismo peinadito y playera azul -aunque definitivamente no estaba tan guapo como el técnico alemán-) y una esquelética rubia se interpusieron entre el "Into my Life" que yo me había imaginado que entraba al pub y yo.
Miré la cerveza que tenía en la mano. Ahora había perdido todo propósito. ¿Para qué carajos quería yo otra cerveza? Para colmo, en la hora de las complacencias sonaba "Every Rose Has Its Thorn". Genial. High Fidelity versión whitetrash. ¿Quieren que llore como con Peter Frampton?
Mi hermano llegó. Salí, pues, con casi un litro de cerveza en la cabeza (más cerveza, para la cabeza y el dolor). Al mismo tiempo, la güera esquelética decidió que sería buena idea salir a una mesa al exterior, a pesar de que la lluvia amenazaba con volver a empezar. Nos topamos en la entrada. Por mera cortesía (casi chocamos) dije: "Buenas noches, good night" y la mujer se me quedó viendo como si fuera lo más extraño del mundo que yo me despidiera.
Pues ya qué. That seemed to be the best I could do at the moment (sí, eso también lo dijo Hornby). Y mi hermano y el amigo Gorras (que fue a la casa a ver el juego) no se sienten culpables, como Dick, de que yo no tuviera a nadie con quién beber. Y probablemente el pseudo-holandés nunca sepa que alguien le dedicó "Into My Life" en, al menos, veinte minutos en un pub. Where's fucking Marie LaSalle?

P.D. Raised a toast to your good looks and to my health, indeed. Un día voy a usar esa de pick-up line.

Friday, July 02, 2010

Mi vida en alta fidelidad

No, no voy a salir en estéreo. De hecho, más bien tengo problemas. No sé si les había dicho que el script de mi vida se reparte entre Nick Hornby, Cameron Crowe y Pedro Damián (sí, el de las telenovelas para adolescentes del canal 2). Sin embargo, ahora que ya salí de la escuela formalmente (con todo y servicio social) tal parece que tanto Crowe como Damián se fueron de vacaciones y dejaron a Nick Hornby como encargado del script que viene. Así, me paro enfrente de mi vida, la veo... y me siento más indecisa y más extrañada que Rob Fleming. He aquí lo que ha sido de mi vida estos días.

1. "'You wore leather jackets and T-shirts, and so did I. And I still do, and you don't.'
'Because I'm not allowed to. I do during the evenings.'"

Todo empezó como algo inocente. Un día, fui con mamá a cambiar una playera a Palacio de Hierro, pues todavía no soy talla extra chica. Al llegar, nos dijeron que no había ese mismo modelo, pero que podía escoger otra cosa.
Fue cuando mis ojos se dieron cuenta de algo: ¡rebajas! Mi madre, en un momento de buen humor de esos que hay que aprovechar, me dejó escoger lo que yo quisiera. Así pues, ni tarda ni perezosa, me puse a tomar todo lo que me gustaba.
Ahora bien, quien me conoce y conoce mi fashion sense, ya se podrá imaginar lo que llevaba. Mis selecciones eran una mezcla de influencia hippie con tie-dye y glam a a más no poder con estoperoles, rasguños en la tela, y demás curiosidades.
Total, ya me había probado no sé cuántas cosas, y fue cuando mi madre dijo: "Bien, esto te puede servir para una salida, o esto para la universidad... espera, ¡tú ya no vas a la universidad! Cierto, ¡tenemos que ir a ver ropa formal!"
No se imaginarán mi reacción cuando escuché esto. Súbitamente, sentí que la edad se me había venido encima... y deseé aprovechar estas vacaciones para hacer todos los desfiguros relacionados con el mundo de la moda que no he hecho. ¡Dios mío! ¿Qué ha sido de mi vida? ¡No me he puesto shorts con medias de red y botas! ¡No he usado un vestido floreado hasta el piso con Doc Martens! (¡No me he comprado unas Doc Martens!). ¡No he usado una falda de cuero con medias rotas! ¡No he usado mallones con calentores... ah, no, eso sí!
Pero no salía del apanicamiento. De hecho, empecé a considerar trabajos en los cuales no fuera necesaria la formalidad. Es más: ¿por qué no me dan un puesto permanente en la Indie? Después de todo, eso es lo que soy: escribo para una revista. Y digo, soy buena: entrevistar al tipo de Drowning Pool... eso lo hacen en la Kerrang!, o en la Revolver, que son chidas. Ese outfit de vestido y Doc Martens lo tomé de Caroline, la periodista de High Fidelity. Bueno, el problema es que asistir a las oficinas de la Indie más bien significaría asistir vestida de jeans negros y playera de hombre... y sin peinarme, juzgando la ubicación del lugar...
Mi madre me mostró dos suéteres, que se me hicieron terriblemente cursis e intenté alejarme de ellos. Pero supongo que era que aún no lograba alejar mis pensamientos de mí. De hecho, ahora tenía un problema más grande: los mil chistes que había hecho mi hermano sobre mi edad revoloteaban por ahí. Eso, y lo que yo alguna vez dije: "Cuando crezca quiero ser adulta contemporánea". Newsflash: en ese momento sentí que ya no me faltaba nada para ser adulta contemporánea (los inicios ya los tenía: escucho Estereo 100, bailo con "Tempted" de Squeeze, la canción que ahorita me tiene fascinada es "Into My Life" de Colin Hay, ex-Men at Work... no me faltaba mucho, pero siempre se siente feo llegar). Ya, un poco después, me encontré entusiasmada ante una blusa ("que sea en verde, no tengo nada verde") y un vestido de coctel... y era en esos momentos cuando algo en mí se resistía. Ahora entiendo por qué está de moda ser rockstar: ahora que nadie quiere crecer, ese trabajo siempre será lo que nos libere de la presión de los trajes sastre y las medias.

2. "But even so I'm patently not a grown-up man in a grown-up job." (Y lo de duck noires, y lo de save all presents and cards for another time...)

No, no era mi cumpleaños. Y de cualquier manera, ya me dejaron plantada, cuando cumplí 17, creo. Pero queda.
Y es que, esta semana, mi mamá volvió al hospital. Por el cáncer, tenían que deshacerse de su matriz. Lo que nos dio a mi hermano y a mí dos días solos.
Afortunadamente, ahora el neo-universitario enloquecido no organizó una peda: sin embargo, aprovechó la actividad mundialista para irse a jugar y a ver los partidos con sus amigos. Yo intenté hacer lo propio, y busqué a varios amigos para irme a desayunar. Pues bien, noticia: o están trabajando, o están en China, o en Europa. Así pues, a sentirme mal de que todos tienen trabajo y yo no. Bueno, ok, sí tengo trabajo, pero pues es de freelancer. Y no me pagan. Y sólo trabajo cuando me llaman. Y demás.
En fin, que finalmente no conseguí a nadie con quien salir, pasé dos días reecontrándome a mí misma.
OK, quizá eso de reencontrarme a mí misma es un decir. En verdad, decidí no pensar en eso y me la pasé pegada a mi emulador de Super Nintendo y a mi guitarra (podría ser aún una rockstar...)
Hasta que llegó la hora de comer. En verdad, no sé por qué mis descorazonados favoritos de las novelas (Hornby y Beigbeder) nunca comen. Siempre van a beber, y boo boo qué triste es beber solo, pero no comen. ¿Será porque están demasiado deprimidos como para comer?
Entonces me tocó comer sola. Y, francamente, no me puedo quejar. ¿Por qué? Porque supongo que si logro mi sueño de la maestría en el extranjero, me esperan muchas comidas sola, y, además, (y afortunadamente) ahora sí me pude preparar una comida completa, con dedos de pescado, puré de papa y verduras al vapor sin hacer explotar la estufa o quemar la cocina. Decidí brindar entonces conmigo misma con una cerveza sabor frutos rojos y acompañarme con música. (Hasta le tomé una foto). Curiosamente, me puse la playlist más adulto contemporáneo que encontré, comenzando con Poco, pasando por pop noventero, etc. Pero claro, el momento cumbre llegó cuando mi propio cel me puso "Baby I Love Your Way", con Peter Frampton. No sé si quería que llorara como Rob Fleming. Hornby estaría orgulloso.

Mi comida:




3. "What would Bruce Springsteen make of...." Me?

Porque no crean que soy una ociosa. Sí, ya fui a pedir trabajo. Ya fui a dar ese gran paso.
Ahora bien, fui a pedir trabajo a la prepa a la que estudié. Un psicólogo freudiano quizád diría que tenía ganas de regresar al vientre de mi madre. Joseph Campbell, a quien prefiero, diría que es el regreso del héroe a su ciudad natal, la última parte del viaje. Yo digo que era más bien porque no tenía idea de por dónde empezar, y me pareció una buena oportunidad para empezar mi carrera laboral.
Y fue ahí cuando las cosas, para beneplácito del psicólogo y de Campbell, se pusieron más complicadas. Porque, por mi edad, me mandaron a la secundaria.
Ahora bien, eso no significaría nada... si no fuera porque la secundaria (creo que ya he hablado de esto) fue un turning point en mi vida. ¿Creen que me volví adicta a la música por azar? No. Fue porque me la pasaba escuchando el radio en vez de salir cuando estaba en secu. Fue por el bullying y todas esas experiencias de película americana que tanto se tratan.
Y eso es sólo una parte. Porque en la secundaria también se encuentra otro turning point en mi vida. Bueno, sí, ahí me enamoré (y me rechazaron) por primera vez... pero... bueno, ya que estamos hablando en términos High Fidelitianos, digamos que ese rechazo fue Alison Ashworth. El problema más grande es que ahí anda... bueno, CHARLIE. O mi equivalente de Charlie. Así, el regreso a la secundaria se vuelve algo más gacho en términos psicológicos... pero en términos Campbellianos, se vuelve el enfrentamiento contra grandes fantasmas. Y, como yo escucho a Springsteen a morir... this becomes a matter of redemption.
Bueno, ok, quizá no tanto con Charlie (aunque sí, en el fondo me sigue importando; quiero volverlo a ver y decir con todas su letras: I was mistaken! "Charlie is awful!") porque él fue parte del crecimiento y todo lo demás, pero, al menos la parte del bullying, sí. Porque eso es parte del crecimiento que quienes la vivimos no se la deseamos a nadie. De hecho, hace unos días fui a dar una clase de prueba, y el hecho de que unas chicas no quisieran trabajar con un chico rung a bell, and brought forth some images...
Y es que quizá eso sea lo que siempre he buscado toda la vida. La redención que no sólo está presente en Springsteen, sino hasta en el "Motherfuckers, can you hear me now?" de Dirty Penny. Olvidar el lugar en donde estaba mi escritorio, al que le rompieron el candado a patadas para que yo me tuviera que llevar todos mis libros: suplirlo con otro alumno sentado ahí. Cambiar el recuerdo del salón en el que una "amiga" me hizo una ojetada con el chico del que yo me había enamorado. Pasar por el lugar del pasillo donde luego vi al susodicho besarse con otra. Pararme ahí y decir: "I'm back, and I've come back to beat you!"
Y por eso ahora lo del trabajo se vuelve materia el doble de importante. Pero quién me manda a escuchar demasiado Springsteen... quien me manda a estar en la quest for redemption... y también, quien le manda a mi parte práctica a no querer hacer solicitud para otro trabajo.

4. "'The Great Reorganization'".

Me muero de ganas de hacerla. Se los juro. Reorganizar mis discos en orden autobiográfico. Seguro ahorita pondría al final a Colin Hay.

5. "My five dream jobs: New Musical Express journalist, 1976-1979."

Y, por lo que vi, ya llegó Cameron Crowe a reclamar la pluma (espero que Pedro Damián no). Porque, ahora que leo el trabajo soñado de Rob Fleming, me toca no estar tan inconforme. Después de todo, yo tengo ese trabajo. Tengo veintitantos años y trabajo en una revista de música. Sí, es Región 4; sí, no conozco a esos artistas, pero también Rob nació en los cincuentas y pues le iban a tocar; quién sabe que símbolos del rock me estén tocando a mí y no me haya dado cuenta. Sí, eso es la NME, pero pues también es Inglaterra y ahí esa revista es como el periódico. Y no me pagan.
Pero es el trabajo de mis sueños. Es es trabajo que quería, tras ver Almost Famous. Tengo a mi Lester Bangs y a mi Ben Fong-Torres particular. Mi mejor amiga de la primaria, en una fiesta de reencuentro, le dijo a otro amigo: "Trabaja en lo que siempre quiso". Una vez que me quejaba de que tenía que hacer mucha tarea y aparte pasar una entrevista, otro amigo me dijo: "No te quejes, You're living the dream!". Y sí, tienen razón. Es más, desde que dije que quería que mi vida fuera como esa peli, lo he cumplido. Ya hasta fui Band-Aid (sí, de la banda de Charlie, pero ya que le hago). Así, cumpliré mi sueño de irme a hacer la maestría en el extranjero. Aunque ahorita no me halle, aunque ahorita Rob Fleming sea mi doble, I know I will. I'll see how it's done.


P.D. La rola adulto contemporáneo que amo.



Into My Life
Colin Hay

Carpet stained with my red wine
I've been staring at the fire
I keep looking at the time
I'm waiting on you

I can hear the howling wind
Yes the sound is getting higher
As the night is closing in
I'm waiting on you

Those big black eyes wicked smile
That you flash as you walk through my door
Into my life
Into my life
Into my life

Won't you come in and sit right down
Here let me pour a Stolichnaya
Why is it when you come around
I'm waiting on you

We drink until we get too tired
Even though you try to dance for me
I still can't light up your fire
So I'm waiting on you

From time to time I feel so blind
And there's still so much more left to do
Into my life
Into my life
Into my life

All right

You call me on the telephone
You say that I am always busy
So why am I here all alone
Waiting on you

I pick you up in my white car
I could fall ever so easily
Why you keep me hanging on
I'm waiting on you

Still, those big black eyes wicked smile
That you flash as you walk through my door
Into my life