Thursday, April 28, 2011

The GREat Nightmare

Y entonces qué pues, qué con mi vida.
Pues resulta que, con mis ganas de irme a buscar nuevos horizontes, mi wanderlust y mis ganas de maestría, he caído a un programa en Nueva York. Un programa que, si lo paso, me ofrece financiarme el doctorado y, de plano, darme una vida lo más cómoda posible en la ciudad cosmopolita por excelencia. Persigo a NYU, persigo a Columbia, y hasta parece que mi vida de nerd está dando frutos: tengo el alto GPA necesario para entrar.
Aún así, hay algo que se interpone entre mi sueño y yo (no, no soy Estibalis): y es que siempre algo ha de interponerse, porque, como diría Susanita en Mafalda, a quien puede interesarle una historia donde el protagonista no sufre. En fin.
Ese algo tiene nombre, páginas, y, para mi horror, ejercicios de matemáticas, disciplina con la que no me enfrento desde hace ya cinco años más o menos; aquí entre nos, creo que ya no sé ni sumar, así que mucho menos sé despejar variables o ver cosas feas que me aseguran son parábolas mientras que yo digo que parábolas las de la biblia.
Que para no hacer el cuento largo, me enfrento a un examen de admisión de conocimientos generales. Que, para acabarla de chingar, está en inglés, y eso de las matemáticas en inglés a mi me da the shivers. Semejante prueba que ni los trabajos de Hércules se llama el GRE, y lo tomo en menos de un mes...
Así, mientras siento que mi colitis sube a niveles de leche hirviendo, doy vueltas con libritos, disquitos de software, y pienso locamente en qué podré hacer. Buscando por internet, me doy cuenta de que lo que necesito para ser aceptada en las universidades que busco (es que el programa de Irish Literature en NYU está de no mames) son 600 puntos a nivel verbal y una calificación muy alta en la sección de escritura, dígase como un 5 de 6 puntos, o 5.5, o algo así. Claro que también recibí una noticia de mi siempre bien ponderada Caroline: que pedían 780. Madres. Así pues, puse mi meta en un 650 y la máxima calificación en writing, y empecé mi práctica.
Para empezar, busqué información en Twitter. Porque en Twitter hay de todo... bueno, lo que buscaba era gente lo suficientemente traumada que hiciera del GRE un hashtag (como un amigo). Bien, pues una vez que hube picado en el hashtag, lo primero que vi fueron testimonios terribles. Gente que no salía desde hace días por estudiar. Gente a quien le brincaba un ojo del puro stress. Gente al borde de un ataque de nervios. En resumen, puras cosas espantosas y demás.
Ya con el pánico en las venas, abrí mi PDF del Practice Book, que supongo en algún momento de la vida enviaré a imprimir. Tras fácil tres cuartos de hora de intentar analizar unas instrucciones que parecían escritas en anglosajón y de intentar descifrar una tabla de calificaciones que aún así no parecía garantizarme la entrada a la universidad, mi cerebro quedó frito. Más aún en la parte de los ensayos. Expresar la opinión sobre un tema. Analizar si un argumento es viable. Los ejemplos presentados ahí amenazaban con volver mi materia gris una quesadilla.
Bien, pues pensando que uno no logra nada si no es con la práctica, introduje en mi compu el software en el que presentan un examen de prueba, con timer en tiempo real y todo. Me lanzo. Los ensayos primero. No mamar. Todo con un layout como de computadora ochentera.
Ahora: yo estaba en mi casa. Podría haber ido por una chela al refri, ponerla al lado de la compu y resolver el ensayo con mucha tranquilidad e inspiración etílica. Pues no. Porque resolver el examen así no tiene chiste. Así, me aventé el examen de prueba como las machas: como si estuviera en el pinche lugarcito ese. O sea, estuve retorciéndome de agonía por diez minutos porque no encontraba nada inteligente que opinar sobre los temas ofrecidos en la sección de opinión.
Tras terminar con un ensayo en el que yo estaba segura me había contradicho al menos unas 500 mil veces, pasé a la sección de analizar el pasajito para ver si funcionaba o no. Según yo, ahí me vi un poco más desgraciada (para analizar el pasaje, o sea, mejor, pues).
Pasamos a la siguiente sección. Antóimos. Según yo, no era tan complicado. Claro, eso decía yo, hasta que vi las palabras que hacían que mi vocabulario en inglés se viera incipiente. Ahora resulta que no sé hablar en inglés. En fin, que creo que las únicas palabras a las que les pude adivinar el antónimo eran las que sonaban a palabras en español.
Supongo que no tengo que decir que cuando llegué a la sección numérica mi cerebro ya no pifaba. Tras despejar una variable después de cinco años de no enfrentarme a ellas, las últimas preguntas fueron respondidas usando el modo infalible del Tin Marín.
Resultados finales: 540 en verbal. 470 en mate. Estoy en la calle de la amargura. Por favor, recen para que me saque la quiniela y me vaya de gratis, ¿estamos?

Wednesday, April 13, 2011

Porque yo NUNCA dejé de creer: Journey en concierto

No sabría decir cuando fue que desarrollé un crush violento con Esteban Pereira, mejor conocido como Steve Perry. Será porque de pronto encontré con que sus canciones de amor me llegaban. Sería por su gran nariz. Sería por sus pantalones apretados.
Sería por cualquier cosa, pero el chiste es que eso de adorar a Steve Perry y a Journey creció y creció, y muy pronto me encontré siendo muy fan de la banda. Y, justo cuando ya me había resignado a nunca verlos porque tanto Perry como Steve Augeri, su reemplazo, habían perdido sus cuerdas vocales, de pronto surgió la noticia de un tal Arnel Pineda como nuevo vocalista.
Como buena fan from hell y adoradora de Steve Perry, obviamente yo estaba escéptica... hasta que vi los videos de las grabaciones en vivo. Ahí, no podía creerlo. Sin pensarlo, me lancé por el disco nuevo tan pronto salió... y mis sospechas se confirmaron. El cabrón Pineda era la voz gemela de Steve Perry.
Por eso, cuando avisaron que vendrían, no tardé en comprarme boleto. Y, mejor aún, que me salen con la sorpresa de que el abridor sería... nada más y nada menos que Night Ranger. ¡Qué deleite para una amante del rock ochentero como yo!
Y la verdad, los primeros fueron dignísimos abridores, alocándome desde el momento en que tocaron "High Enough", baladón de los Damn Yankees, donde perteneció el Ranger Jack Blades. Después, se lanzaron a tocar como si fueran los veinteañeros greñudos, todos la banda corriendo, jugando con las guitarras, dando un espectáculo muy disfrutable.
¡Y a cantar! Nos avisaron cuando la entrada inconfundible de piano sonó. La balada más exitosa del grupo, "Sister Christian", resonó. Yo, pa que les miento, empecé a moquear desde esa rola.
La emoción de ver a una banda que nunca consideré vería en vivo aumentó con "Don't Tell Me You Love Me", si acaso, la rola "heavy" más conocida de ellos, con solo de guitarra chingón y toda la cosa. Y para cerrar, puro rock n' roll: "You can Still Rock in America".
Night Ranger se retiró con más energía que cualquier banda de chavos y nos dejaron solos unos largos veinte minutos. Sin embargo, a las nueve y media, Journey tomaron el escenario.
Si bien la banda siempre ha sido un poco "fresita", las cosas fueron distintas ayer. La batería con doble bombo hacía retumbar las bancas: la guitarra de Neal Schon rugía, violenta, y todo estaba listo para comenzar con la desesperada "Separate Ways (Worlds Apart)".
Ahí apareció el filipino más afortunado del mundo (NO, no era Manny Pacquiao): un tipo que a pesar de sus 40 años no parece ser otra cosa que un muchacho feito y despeinado... pero con una pila que ya quisiera cualquiera. Arnel Pineda nunca dejó de brincar, retorcerse como lombriz de agua puerca, lanzar el micrófono y saludar a la primera fila... todo eso sin morirse de calor bajo las luces (si nosotros, que éramos el público, estábamos en calidad de caldo humano, hagan de cuenta en moshpit, y era el cómodo Auditorio Nacional) y sin perder la voz. Tiene pulmones y mucho carisma el muchacho. Por eso lo eligieron.
A la primera canción le siguió "Edge of the Moment", que, al contrario de lo que el disco en estudio sugería, en vivo se escuchó gruesa, con la guitarra y la batería a veces amenazando con tapar los agudos de Arnel. Ah, por cierto, el público rugía y estaba de pie en ese recinto abarrotado, sin duda alguna disfrutando cada acorde.
"Only the Young", "Ask the Lonely", y "Send Her My Love" nos tuvieron cantando a más y mejor; y si bien hubo un momento de recuperar el aliento con "Resonate" (ah, porque ahora resulta que ya hasta nuevo disco va a sacar esta nueva alineación de Journey, y presentaron rolitas inéditas) "Stone in Love" alzó las voces de nuevo; "Stone in Love", rola que hasta en el disco de estudio le sale igualita a Arnel Pineda. "Pues ya que se eche 'Oh Sherry'," opinó mi hermano, acompañante (aunque a él ni le gusta Journey).
Tras "Keep on Runnin'" (no, nada que ver con la de Spencer Davis Group), Arnel nos dedicó "City of Hope" (¿será?) y terminando esta, pidió que prendiéramos los celulares. Claro está, la melosa (pero linda) "Lights".
"Still They Ride" precedió a la divina melcocha (también gritadísima) de "Open Arms", balada que, si bien parecía que no le salía demasiado bien a Pineda, fue reivindicada en vivo. ¿Qué más puedo decir de esa balada?
"Chain of Love", también inédita, precedió a un muy fregón jam entre Neal Schon y Gregg Rolie, mezcla de guitarra machacona y armónica groovy. Sin embargo, los pulmones no le alcanzaron a Rolie para ponerse al nivel de la guitarra de Schon, que amenazaba con tirar el recinto, y cuando intentó animar al público a base de "Hey, hey, hey", nadie le hizo caso. El calor estaba en su apogeo: tuvieron que prender el aire porque todos estábamos al borde del desmayo--pero ya saben, yo antes veo a Journey, luego me da el vahido. Gracias.
"Wheel in the Sky" tuvo una acogida tibia (comparada con las otras rolas) sobre todo para ser un clásico de ese nivel. Lo mismo sucedió con "Human Feel (Rise Up)", hasta que "Be Good To Yourself" pareció revivir un poco al respetable, y de nuevo de pie.
"Faithfully", bellísima, también fue muy bien recibida, pero fueron los siguientes acordes de piano los que marcaron el momento apoteósico.
Qué Glee ni qué su madre. "Don't Stop Believin'", en toda su gloria, su idealista cursilería, sus magnificencias de himno de estadio estaba resonando. El Auditorio se puso de pie para gritar (aullar mientras lloraba como completa histérica, en mi caso) la declaración de fe quizá más inocente, pero más disfrutable que yo nunca he escuchado: Don't stop believin', hold on to that feeling. Que aviente la primera piedra al que neta le de asco, aunque yo no podría creerlo, y disculpen mi emoción, pero fueron años, años de esperar ese momento...
Journey desapareció por pocos minutos, pues ya todos sabíamos cuál faltaba: "Any Way You Want It", que es mi especialidad en el RockBand, y hasta un regalo: "Lovin' Touchin' Squeezin'", ese pseudo-blues que aún así, es sabroso, como para echarse un striptease con el calor del Auditorio, cosa que no hice porque 1) ni que estuviera tan buena, 2) ni que fuera tan salvaje y 3) porque Arnel Pineda, quien para esa entonces ya me tenía fascinada, no me iba a ver.
Dos horas, más la de Night Ranger, fueron tres horas que viví al máximo. Tres horas en las cuales dije: Yeah, I've never fuckin' stopped believin'. Soy una forever cursísima, lo sé, pero... puedo decir que es el mejor concierto que he visto. Y miren que soy chocosa. Pero... STREETLIGHT, PEOPLE, OOOOOOH!!!

Ah, y un beso a Steve Perry:



Linda nariz.

Monday, April 11, 2011

#versosdetwitter

Y que me veo incluida en el universo de la twitteratura. Como lo oyen. La verdad, no es que me moleste: al contrario, me da gusto que este lugar se haya vuelto una especie de taller: al menos para mí, que de pronto amenazaba con dejar de escribir. Pero aquí estoy, de nuevo...
Y gracias a un chico de nombre Alejandrotuit. Él se encarga de poner ciertos hashtags inspiradores... ya he hecho un #versoporno (que, modestia aparte, fue muy celebrado y ya no lo quise mover, jajaja), pero también un juego llamado #versosdetianguis... y todos estos juegos son colaboraciones de versos que me recuerdan mucho a los cadáveres exquisitos los cuáles me fascinaban, cortesía del buen habitante de este blog de calle.
En fin, que para no hacer el cuento largo, jugué, lo disfruté, y aquí tengo el poema. Para ver todos los versos que tomé prestados hagan clic en el nombre de Alejandrotuit.

Así pues, sin más preámbulos, ¡mi poema tianguero! (El primer verso es mío)



Roja cual kilo de jitomate al ofrecerte las naranjas
Abro como nueces las palabras que más quiero.

Me tienes como los tacos: a cecina y enchilada.

No temas encontrar mi centro de agua, muérdeme cómo a un pedazo de jícama fresca.
Recórreme como a un mercado,con la curiosidad apremiada, siempre esperando ver que de nuevo encuentras.

Vuela por mis baratos olores. Llévele, llévele (llévame).

Chiclitos de a peso pegados en tus muelas; deja te los quito con gomitas y mi lengua.

Corazón de berenjena, que vienes de un fresco campo, eres mi lechuga fresca.
En mis dientes terminarás de ser fruta, dulce, profunda, aromática.



...ociosa. Jajaja.

Monday, April 04, 2011

Por eso Seal se carga a la mujer que se carga

1. Porque está buenísimo.

2. Porque cantando canciones como "Amazing", "Kiss from a Rose", o hasta "The Way I Lie" suena sexy.

3. Porque es sencillo y agradable. La interacción con el público fue bastante buena, sobre todo porque aprovechó para practicar su español con nosotros, contarnos que tenía una casa en Mazatlán (stalkers de Heidi Klum, anótense), que había escuchado cantar a los mariachis, etc. No paró de llamarnos "hermanos" y "hermanas", precisamente, tras "Killer". Saludó a todos los de la primera fila, incluyendo a una chava que se retorcía por él... al fin tuvo su recompensa a la hora de "Love is Divine", que fue como la octava canción.

4. Porque canta "It's a Man Man's World" mejor que el difunto James Brown.

5. Porque cantó "Here I Am (Come and Take Me)" que es la única rola de UB40 que me gusta.

6. Porque puso a todo el Metropolitan a rugir aunque la única canción que se supieran fuera "Crazy".

7. Porque cantó "Crazy" y se armó el antro noventero.

8. Porque la armó chido aunque no cantó la de Space Jam ("Fly Like an Eagle").

9. Porque tiene un cover bueno de "Lips Like Sugar" (aunque no la cantó).

10. ...porque sus tenis eran grandes.


Ergo: I liked it, aunque mi mamá era la que se sabía la setlist y se le olvidó. Señores, ya saben donde hallar a su modelo esposa. (o esposa modelo...)