Thursday, September 29, 2011

The mixtape project: música para cocinar

Esto del twitter es una reunión de freaks con gustos acelerados por ciertas cosas, tal como una fiesta en casa de @huesodeliebre. No me puedo quejar: de ahí salen maravillas. Como conocer a @habiaunchorrito, quien me convenció para trabajar en un proyecto de mixtape, cuyo resultado se puede apreciar en esta exquisitez de blog. Hay mucho que escuchar allá afuera, y que me unieran a esta pandilla de sibaritas de la música es algo que no puedo dejar de apreciar, y mucho menos el buen sabor de boca que deja esta mixtape, "Música para cocinar", la primera de varias.
Inicia el asunto con la selección de @habiaunchorrito, que es Astrid Hadad cantando "Los agachados". Si bien no soy fan de la pancita, tan sólo la mención de ciertas peculiaridades de nuestra culinaria, como el chicharrón, por tan sólo enfocarme en una, sirven para llenar de colores y sabores la punta de la lengua y de los oídos. Es para que se antoje el resto del mixtape, y en una de esas algún platillo por ahí, desde un taquito hasta un banquete.
Sigue la elegida por @Ad3mir, "Sashimi (Corte fino)" de Café Tacuba, que suena a uno de esos restaurantes de categoría o supermercados donde puedes quedarte viendo el tanque de las langostas (que a su vez te ven a ti) y pensar en la que te as a comer. La canción es ese momento de victimario eligiendo su víctima, ese momento entre la langosta y tú, sin llegar al plato. Momentos omnipotentes que tiene la vida.
La selección de @alanpf, el administrador de estas cosas, es Hank Williams con "Hey Good Lookin'" que suena y sabe a maíz amarillo, pero el dulce, el bueno, no el de imitación; o a una de esas briznitas de trigo, fundamentalmente campiranas. Guitarrita y campos de maíz.
Continúa @chapopo con "Chupee", de Cocoon, que si bien más que a comida me supo a bebida fresquecita, la canción trata sobre una paleta. Mezclando eso, se me figura a una paleta de hielo, en una de esas playas nacionales, restaurante de ribera donde sólo hay de dos: la Corona bien fría o la paleta artesanal de limón. Un plus: en esta playa imaginada, en la arena no hay basura.
Un Darien-sin-twitter nos invita a pasar a "Smokey Joe's Café" con The Robins, un café con una mujer sensual... y seguro chicken fingers pasados por grandes cantidades de whisky. Sí, lo de los chicken fingers me lo inventé yo. Seguro hay hamburguesas. #ForeverGorda. Se me antoja.
Pero luego sigue Kiddieriot, el indomable Kiddieriot, con Krallice y su rola "Timehusk". ¿Les ha pasado que les dejan cuidando la carne y, por andar twitteando, la carne se les quema y, como diría Rosario Castellanos, la carne se deja de portar como carne y se hace como carbón? ¿No? Pues a mí sí, y es en ese momento cuando, si una vive sola, pues se friega y ya, pero si la mamá le dejó cuidando la estufa, una sabe que del drama, ahí, sí, ya no la salva ni Dios. Empiezan los guitarrazos y los alaridos.
Sigo yo, que acabé yéndome por la primera rola con nombre de comida que se me ocurrió: "Cherry Pie" de Warrant. (Obvio en mí). Sin embargo, la versión original no deja de ser de teibol, así que la cambié por una versión unplugged a cargo del finado Jani Lane. ¿El resultado? Una rola que siempre me ha sonado a escena sexy de peli chafa: la joven ama de casa, o simple novia, haciendo un pie en la cocina, cuando llega el chico en cuestión y se pone a comer lo que está listo. Ella empieza a jugar con el relleno, embarrándole un poco en la nariz... algo me dice que el pie no se va a cocinar...
Luego sigue @Rougite, la creadora del tema del mixtape, con una absoluta delicia: "Half Ton Son" de 3 Dudes & a Mullet, que, además de ser una cosa maravillosa, menciona todos mis gustos culpables terribles en la comida: pizza, donas, refresco, helado, hot cakes con salchicha, y seguro en una de esas hay puré de papa con gravy (muero de la emoción).
@zuzZypaiN nos regala el clásico "The Candy Man", que si no se antoja es porque son diabéticos, ya que no hay otra explicación. Makes the world taste good, damnit.
Los encores también saben rico: "Cha Cha D'Amour", de Dean Martin, que sabe a coctel para señoritas, coctelitos de colores, un Cosmopolitan en la barra, sabrosísimo, y "Puttin' on the Ritz" de Terry Snyder, que si no les sabe a champagne y caviar, al menos les tiene que recordar a las galletas.

Tengo hambre.



Sunday, September 25, 2011

Para llorar... ¡pero de gusto! Tears for Fears en el Auditorio Nacional

Los precios sugerían que habría que escapar de este concierto. Sin embargo, cuando la calidad llama, uno no puede resistirse a ella.... (claro que también le debía una regalo de cumpleaños a mi papá, y como nadie quiso ir, lo llevé).
Llegamos rayando la hora. Curt Smith y Roland Orzabal ya estaban ahí, parados frente a su escenario de colores. La primera rola, aún así, se me antojó despiadada: ¿cómo es que se les ocurre abrir con "Everybody Wants to Rule the World"? Sé que quedaba mucho con el verso de "Welcome to your life..." y que era para levantar los ánimos de la gente, pero aún así, se antojó demasiado tempranera. De hecho, en mi opinión, la abridora, que hubiera funcionado parecido pero con menos euforia, tendría que haber sido "Sowing the Seeds of Love", que fue la tercera, siguiendo a "Secret World". Si esa hubiera sido la primera y "Everybody..." la tercera, me parece que el efecto hubiera sido el deseado.
Pero en fin, que después de eso ya no hubo razón para quejarse más. Inmediatamente, Roland, aprovechando sus raíces francoargentinas (sí, así como Trezeguet, raíces que yo no conocía) habló en español hacia el respetable, comentando: "Yo vine hace 18 años, y tenía el mismo cabello... la misma guitarra... pero no tenía... los mismos pantalones." Desde ahí, la mitad de este dueto (sí, aún greñudo, los chinos cayendo a cada lado de su cara) nos ganó.
"Change", "Call Me Mellow" y la divina "Everybody Loves a Happy Ending" precedieron la presentación de Curt Smith y su acentazo inglés, quien admitió no haber visitado nuestro país, pero estar muy contento de hacerlo, y se lanzó con una rola que llamó "la versión original". Efectivamente, "Mad World", rola hecha famosa sobre todo por la película Donnie Darko, quien tenía música de estos muchachos pero una versión muy sentida de este tema interpretada por Michael Andrews. Sin embargo, la versión de TFF tiene un toque levemente siniestro. Prefiero la de Andrews, pero no tiene por qué demeritarse esta rola.
"Memories Fade" más o menos en el mismo tenor, fue levantada por la dulce y melódica "Closest Thing to Heaven" en la que tanto Smith como Orzabal presumieron la absoluta armonía de voces, de lo agudo a lo grave. Y es que el vozarrón del francoargentino, con sus gritos agudos... una verdadera exquisitez.
"Falling Down" fue la que siguió, y de ahí, "Advice for the Young at Heart", que, a pesar de no ser demasiado bailable, puso a las primeras filas de pie y a aplaudir, no permitiendo que se sentaran hasta el final de la cita.
La tarde continuó con "Floating Down the River" y después de eso la deliciosa y muy jazzeada "Badman's Song", rola que deja en claro de que los no versados en Tears for Fears, los que viven con "Everybody... World" y "Shout" desconocen todas las gracias de esta banda. Un lujo ver a los músicos lucirse (que de por sí, el guitarrista lo hizo todo el rato), pero también al bataco, al tecladista, y al corista, un muchacho alto, moreno, quien movía una pequeña maraca en la mano, y así había estado todo el concierto. En esa rola también salió al escenario una chica güera, muy guapa, que yo pensé sería la sustituta de Oleta Adams para "Woman in Chains"... pero la chica sólo prestó su voz, también de negra, para los coros.
Y después de esto, todo se fue para arriba. Chequen nada más el bloque: "Pale Shelter", que ya desde ahí hubo gritos, para ser seguida por la excelentísima "Break it Down Again", una rola que mis respetos de letra, música y ni qué decir de la impecable ejecución que reinó durante todo el concierto. Y ni tiempo para reponerse, porque se chutaron "Head over Heels"... obviamente, los coros de "na na na na na" resonaron por todo el recinto, mientras que Orzabal, tras echarse su mini solo (toca la lira igual que yo: tres notas, se emociona cantando y se le olvida que existe) nos permitió al público terminar cantando el último y ominoso verso: "Time flies...."
Faltaba el encore. Muchos ya pedían "Shout", pero yo no podía retirarme sin escuchar una de las canciones más bellas en la historia de la música. Sin embargo, la ausencia de la güerita me llamó la atención, sobre todo cuando los instrumentos iniciaron con esa maravilla parida por las musas que es "Woman in Chains".
Pero no hizo falta una presencia femenina. El morenazo de las maracas, con voz digna de virtuoso (o de eunuco) le hizo par a Orzabal, en una copia de la versión en estudio. No hubo palabras para describir la majestuosidad del momento.
El closing era predecible: "Shout", que puede ser choteada, pero que en vivo la bailas porque la bailas. Definitivamente, una prueba de calidad de parte de este grupo, que puede ser minimizado por algunos, pero los oídos hablan... y vaya que se derritieron ante el dechado de belleza.

Saturday, September 10, 2011

Hate Letter

Es el pináculo de tus logros.

Ya sean 300 páginas o una.

 Sin embargo, ahí está reunido tu trabajo de no sé cuántos años o una tarde.

Se acerca, tan excelso y delicioso, el momento de la victoria y el descanso.

 Ese último paso ya se antoja más a trámite que a otra cosa.

 Mi mamá me dijo que no debería enojarme con algo que no tiene la culpa de sus fallas.

 Sin embargo, confiésense ustedes también...

 A poco no, cuando llegan con su trabajo a la impresora, y justo en ese momento la muy cabrona se traba, se empieza a tragar el papel, chorrea la tinta, o simplemente se vuelve muy pinche loca y se descompone...

 ¿A poco no les dan ganas de meterle un palo lleno de clavos por donde entra el enchufe?