Thursday, October 20, 2011

A veces odio amarlos... Guns n' Roses en concierto

Y aquí llega el momento brillante de las aventuras de Miss Piltrafa Humana, quien, como pueden ver, no había descansado desde un fin de semana de examen. Así, en condiciones terribles, empezó el martes. Y yo, por primera vez, maldecía pensando en el concierto de la noche. Guns n' Roses quienes seguramente iban a salir a las 12 de la noche y, por lo tanto, me iban a dejar en el absoluto desvelo para la mañana siguiente con mi clase a primer periodo, la única que tengo, para acabarla de joder. Ya pensaba en rajarme, pero dije, Nimodo, a aguantar.
Intenté dormirme en la tarde pero no pude. Cuando salimos rumbo al concierto ya iban a ser las ocho, casi las nueve. Y el problema es que éramos un entourage enorme: mi hermano, mi madre, mi tío, su novia, y tres cuates colados. Un taxi aceptó llevarnos a todos por 50 pesos. Nacimiento del taxi sardina, tanto que hasta los conductores de otros carros nos veían y se reían. Tal parecía que nos iban a dejar entrar a todos gratis al concierto.
Cuando al fin llegamos y pudimos estirar las piernas, Ágora, los últimos abridores de los chingomil que tuvo Guns, seguían dándole duro a sus rolas de quiero ser Iron Maiden pero no puedo. Tan pronto se callaron, entramos a un Palacio de los Deportes cuyas bancas ya estaban atascadas de cajas de pizza, salsa Valentina y mugre, además de que el olor a calor humano era similar al de carnitas.
Se había rumorado que había posibilidad de que Guns n' Roses salieran a las 11. A las 11 lo que hicieron fue ponernos videos graciosos de YouTube... porque claro, todos amamos los videos de... ¡PERRITOS!



Video de perrito. Sí, todos amamos los videos de perritos y de gente cayéndose de las maneras más estúpidas; pero cuando faltaban cinco minutos para las once las cosas ya no pintaban tan bien. Un tipo, en el tercer piso, se aventaba contra la reja (yo tan sólo pensaba en qué momento la iba a sacar volando) mientras gritaba: "¡Axl, ya sal, hijo de tu puta madre!". Mientras tanto, en la sección general, yo no alcanzaba a ver qué sucedía, pero de pronto como que se armó el slam y lo siguiente que vi fue cómo sacaron a un tipo que estaba sólo en calzones. De ahí, el asunto se siguió hasta las gradas. Con el grito de "¡Cuuuuuleeeeeeeeeeeeroooo!" como himno, empezaron a llover cajas de basura, sobre todo las de pizza, y vasos que me hubiera gustado pensar que estaban llenos de cerveza, si bien no podría garantizarlo.
No sé si fue porque la gente de seguridad empezó a pedir clemencia, pero en ese momento las luces se apagaron, y apareció una figura solitaria en el escenario, portando un sombrero de copa. No, no era el hijo pródigo Slash, al que quiero, pero no entiendo el amor desenfrenado hacia él desde que cantó con Fergie en el Super Bowl. No, se trataba de ese muñequito de porcelana, extraña cruza entre Nikki Sixx y Tommy Lee que es DJ Ashba--y, lo admito, mi razón principal para ir a ver a Guns n' Roses, pues desde que le puse el ojo encima se me antojó hermoso el muchacho. Muchos lo critican por su look, llamándolo una mala imitación de Slash, pero este chavo (ya no tan chavo a sus 36 años) es más bien un cuate que adoptó ese look porque, se le nota, adora estar en Guns n' Roses. Ya estuvo con Bulletboys, luego con Sixx AM (obvio), pero tal parece que quiere volver al grupo de Axl su casa.
Y no faltó mucho para que la diva mayor saliera, con sombrero y lentes oscuros, pero sin trencitas, más émulo de Mickey Rourke y Kid Rock que la estrella de rock más bella del mundo. Había llegado la hora.
La abridora fue "Chinese Democracy", pa que no digan que no, y, tan pronto acabó... no hubo ovación. El público, lleno de hartazgo, respondió con abucheos.
Pero a Axl Rose eso le hace lo que el viento a Juárez. ¿Que no les gusta la canción? ¿Que no les gusta cómo soy? Pues me van a amar.
Y dicho y hecho. "Welcome to the Jungle" resonó... quizá demasiado, pues quién sabe qué ingeniero de sonido tenía las guitarras a nivel Megadeth, y eso, en el Palacio de los Rebotes, aunado a los fuegos artificiales, se vuelve un suplicio. La voz de Axl quedó sepultada por el triple ataque de liras, aunque la rola se disfrutó tanto como siempre. Cuando terminó, no había abucheos... hasta había la porra, musicalizada por la batería, el grito de guerra: "Guns-n'-Roses! Guns-n'-Roses!"
Sin embargo, el problema de volumen prosiguió durante las clásicas del Appetite for Destruction "It's so Easy" y "Mr. Brownstone", tanto que "Sorry", la primera canción tranquila, fue casi casi un alivio. Es más: cuando a DJ Ashba le tocó la introducción de "Better", otra rola del Chinese, con sus notas agudas, el efecto fue casi taladrante.
Pero el dolor de oídos valió gorro después, cuando los primeros versos de esa canción resonaron: "When you're talking to yourself/And nobody's home/You can fool yourself/You came to this world alone. Alone".
Empecé a moquear con el lamento, quizá melodramático, pero infinitamente llegador que es "Estranged", tocada en todo su esplendor, pretenciosa y magnífica, patética y prístina. "How can you say I never needed you/When you took everything/You took everything from me". Dice Axl que tras quince años de no cantar la rola le duele igual, y es que se acuerda cabrón de Slash--digo, de Stephanie Seymour.
Acabó la canción y Richard Fortus tomó el escenario. Richard Fortus, una delicia con lira en mano, y no lo digo sólo porque el cuate esté bueno, sino porque sus acordes resonaban como balas, con toda la gruesez que se necesita. Tocó el tema de James Bond haciendo retemblar al Domo del Bote.
Que hablando de retumbos, siguió otro tema de James Bond, "Live and Let Die", donde, contra todo el sonido, Axl lanzó unos gritos agudos, demostrando que aunque digan misa, su voz continúa intacta, y su rango vocal sigue siendo impresionante. Ahí nomás para los haters.
El concierto prosiguió con "This I Love", con todo y video dizque artístico con una bailarina, un punto algo bajo, de esos momentos en los que Axl quiere pasar a lo sublime. Que no puede haber mucho de sublime cuando la rola que sigue es "Rocket Queen", con la historia de la groupie que fue grabada en pleno orgasmo en el estudio. También momento muy rockero del Appetite.
Luego, salió el piano al escenario, pero para los que pensaban que venía "November Rain"... se equivocaron. Dizzy Reed, este muchacho a quien le sienten bien los años, se sentó y tocó una versión a piano de "Baba O' Riley" exquisita. Hay que admirarle la técnica al pianista, quien luego fue tremendo acompañante para la canción, a mi gusto, más afortunada del Chinese: "Street of Dreams".
Tras embestirnos con "You Could Be Mine", DJ Ashba fue quien salió a lucirse, tocando una balada que, claro está, degeneró en la canción de amor más hermosa que existe. "Sweet Child O' Mine" y se callan, que volví a echar el moco. Sin palabras ante la belleza de esta rola.
Y, por cierto, parecía que Axl tenía ganas de tocar AC/DC o algo, pues se aventó "Riff Raff", gritando a más y mejor, y luego entre Fortus y Bumblefoot se aventaron una rica mutación de un himno del rock: "Another Brick in the Wall", con el sonido de guitarra de la "Part 1" reproducido con exactitud, pero con las letras de, claro está, la "Part 2". Sí, yo tampoco tenía ganas de dar clase.
Pero el Axl ya estaba sentado al piano. Claro, chillen a gusto. "November Rain" y yo ya moqueaba de a gratis. Definitivamente, criada con esta balada, mi primera rola de Guns n' Roses. Me vale gorro.
Hora de presentar al técnico Ron Thal, Bumblefoot, con sus guitarras dobles, con su equilibrio entre discreción y virtuosismo, quien se accidentó hace unos meses. Aquí no lo demostraba. Simplemente, se aventó el tema de La Pantera Rosa más rocker del mundo. Ahí se los dejo. La Pink Panther hecha Rose Panther.
Las notas de "Don't Cry" nos pusieron a todos a cantar, pues ya temíamos que fuera a ser instrumental, pero esta vez Axl tomó el micrófono y no nos dejó con las ganas, si bien no hizo los juegos de voz al final. Y, por cierto, hablando de Roses... ¡más AC/DC! Con "Whole Lotta Rosie". Ahí nomás. Creo que ya no me volví a sentar.
Y es que... ¿quién podría sentarse con el fantástico tributo a Dylan que es "Knockin' on Heaven's Door"? Respuesta: el propio Axl. Estaba cantando y que se cae el cabrón. Por un momento, antes de que lo pudiéramos apoyar con los coros, la rola sonó así: "Knock knock knockin on-------------------knock, knock, heaven's door." Pero se levantó y a darle que es mole de olla. Claro que el "Juan Gabrielazo" se volvió comidilla de Twitter. Pero no cejó con su pasito ni un rato, menos en "Nighttrain".
Faltaba el encore. Mi apuesta por "Patience" se derrumbó en otro momento bajo; pero aquí se hace lo que Axl dice, y si Axl dice que se toque "Madagascar" pues se toca "Madagascar" y te jodes. Completo anticlimax para un encore, pero qué le va a decir uno. De cualquier manera, "Paradise City", como siempre, es apoteósica, hedonista, rockera por excelencia. Y DJ Ashba se quitó la playera. Mi noche estaba completa.
Tras horas. Tres horas. Mi reloj marcaba las tres de la mañana mientras me arrastraba a mi casa. "Take me home"? No. Yo había estado en casa esas tres horas en una especie de nirvana (pun intended), sin sueño, sin sed, sin un pasado día pesado, sin un futuro de clases al día siguiente. La marca de lo que sucedió fueron mis ojos enrojecidos de no dormir y de llorar. Haters, vengan a mí. Sí, son una bola de pinches irrespetuosos, sobre todo Axl, ridículo, pasado de diva y ego, quien hace sufrir a su público. Debería ser lapidado. Pero, cuando sale a escena y canta, le perdono todo, cual relación abusiva. Le perdono todo, lo amo, y odio admitirlo, pero amo a Guns n' Roses, y en ciertos momentos idiotas de mi vida, aunque ahorita me siga doliendo todo, admito que lo volvería a hacer.

Wednesday, October 19, 2011

De rockstar a Miss Piltrafa Humana

Si recuerdan, en la entrada pasada los había dejado con la duda de cómo carajos le hice para ir a los quince años. Respuesta: literalmente, me arrearon. No tiene mucha ciencia, simplemente me trataron mal. Y es que yo me intentaba convencer a mí misma de que lo que estaba haciendo era algo muy rockstar: tomar un vuelo para llegar a una fiesta. Pues sí, excepto porque a los rockstars los reciben con cocaína para aguantar la fiesta, con un buen trago, una groupie y un masaje que a veces también se los da la groupie. Bueno, pues el único trago que me dieron fue de coca, y no de cocaína, sino de Coca-Cola; obviamente no me dieron el masaje y lo más cercano que tuve a la groupie fue cuando me tiré en mi colchón con ánimos de siesta abrazando a un vampirito de peluche la mar simpático pero ridículo, que parece el bebé mutante de una relación entre Dimitar Berbatov y yo.
Bueno, pues ya estaba yo muy acomodada con mi Berbababy de peluche, cuando me dicen que ya va siendo hora de que la deje de echar y me empiece a alistar para la fiesta. No quiero, estuve a punto de decir, a lo que me respondieron con un conocido: "Pa qué dices que sí vas." Pues bien, la razón por la que dije que sí iba fue porque me chantajearon mal plan. Yo ya me había negado a ir y parecía que no había problema, hasta que mi madre me dijo: "Claro, a desvelarte con Guns n' Roses sí; a desvelarte con una fiesta familiar no." En vano le dije que para Guns n' Roses pagamos y que además, seguro en esa fiesta no iba a estar DJ Ashba. Obligada, me largué arrastrando los pies a la estética para que me hicieran un peinado.
Me estaba durmiendo en la silla mientras twitteaba ideas para conseguir un look extremo para asustar a mis alumnos, ya que no tenía nada qué hacer, excepto recibir los tips de @yogero para entrar a los quinces como la tía borracha. Me hubiera gustado comprarme mi anforita, pero en cuanto regresé, ya todo el mundo vociferaba que se nos hacía tarde para llegar a Ciudad Satélite (pa acabarla de chingar) así que me tuve que poner como persona decente y aplastarme en el carro junto a mi familia y al amigo Gorras, el colado que no puede faltar.
Cuando llegamos al salón, he de admitir que se veía bastante decente y no se encontraba cerca de alguna vulcanizadora. Entramos. Aún así, yo me quería dormir en la silla.
Llegamos justo a tiempo para la presentación de la quinceañera ante la sociedad. Es que estas cosas son bien decimonónicas. Me siento como en novela de Jane Austen pero siendo Jane Austen y sin Mr. Darcy, lo que vuelve a todo una terrible tragedia griega.
Pues que se arranca el vals. "Apologize" de One Republic, que fue bailado por toooooooda la familia. Hasta por el perico. Ya luego salieron los chambelanes bailando un vals de no me acuerdo quien que hasta se arrastraron por el piso.
Cambio de vestuario. En las pantallas, mientras esperábamos, pusieron... sí. A Justin Bieber. Yo quería morir un poco desde ahí, pero llegó la segunda parte del vals. Ahora se trató de esa rola de rumberas que dice "No tiene talento pero lo echa pa'lante". Yo no sé si la quinceañera eligió la rola, pero... ¿son esas maneras de hablarle a una señorita? O, como diría Quico... ¿qué me habrá querido decir?
Ya el tercer vals consistió en un extrañísimo mix de Michael Jackson con reggaeton, y la quinceañera usó un vestido negro pegadísimo muy acá. Y le pidieron encore. No, si les digo: esto de los quince años, ritual mexicano, es una excusa pa tener cena show gratis.
Que por cierto, llegó la cena. Tras una ensalada de lechugas que supuestamente era griega y una crema de quesos que sabía a pollo, yo esperaba las pechugas Cordon Bleu con relleno sospechoso... aunque, afortunadamente, nunca llegaron. En vez de eso hubo lomo de cerdo y papas. O sea, algo mejor que lo que me ha tocado en otras fiestas.
Y que llega el momento de abrir pista. No sé por qué siempre me pasa que tocan "La guaracha sabrosona" cuando necesito cruzar la pista. Es un desmadre. Todo el mundo asume que sabe bailar guaracha. Me gustaría tener la definición en Wikipedia.
Aunque, eso no fue lo que se llevó la fiesta. Lo que se la llevó fue un cuate, hagan de cuenta algún idiota de Jersey Shore pero en región... ni en región. En versión VCD. Bueno, pues el galán de barrio andaba echando el bailongo y luciendo... efectivamente, su look Jersey Shore con peinadito, dizque brazo, y toda la cosa. Lo mejor era la panza chelera que tenía mientras echaba el zapatazo con las sabrosuras del ritmo. Me hubiera gustado filmarlo y enviarlo a MTV, pero el salón no tenía mucha luz.
Intenté dormirme como indigente en la silla y no tuve éxito. Intenté bailar Tijuana No con mi hermano o con el Gorras y también fracasé. Total, que cuando mi hermano y yo al fin nos paramos a bailar, "Party Rock Anthem" de LMFAO, nos la quitaron. En fin. Flo-je-ra.
Todo el fin de semana me la pasé pensando que no había hecho nada digno de mención, como trabajar en la tesis. Para colmo, los cabrones que manejan el servidor en Distopía Radio dejaron de pagar, así que Distopía está en paro indefinido. Pues, pensando qué hacer con mi vida, me fui a la universidad a conseguir un certificado que me permitiera enviar a las universidades que pretendo una prueba de que sólo me falta titularme, pues ese asunto me había estado apanicando por semanas.
Bien, pues me dirigí al temido departamento de servicios escolares, presentando mi conteo de materias. Me mandaron a la ventanilla 2. Fui a la ventanilla y entregué mi conteo de materias. La vieja gorda de suéter verde comprando en almacenes Milano me dijo que tenía que traer mi historial académico. El problema es que el historial académico yo no lo había traído pues siempre se considera no oficial, y además hay que imprimirlo directo de la página de internet y mi impresora sigue pendejeando.
Miré el reloj. Era mediodía. Tenía exactamente una hora y media antes de que los burócratas se largaran a su hora de comida que no es una, son tres. Salí corriendo hasta el Lumen de Dr. Gálvez.
Malas noticias: 1. Estaba hasta su madre. 2. No imprimían cosas directamente de computadora. Así pues, necesitaba un café internet. ¿Dónde?
Pasé al paradero de camiones y subí a Revolución rumbo a San Ángel para llegar a un sospechoso lugar de internet donde tenían "cabinas" y se me figuraba más un lugar para ver porno que otra cosa. Llegué temblando y vi que el lugar no estaba tan feo, aunque las cabinas me siguen pareciendo sospechosas. Total, imprimí mi historial académico y salí corriendo porque, quién sabe por qué, ya iban a dar la una. Había perdido una hora. Tenía media para llegar.
Yo no sé a qué velocidad caminé, pero llegué diez minutos antes de que las temidas ventanillas se cerraran y me planté frente a la ventanilla 2, con la misma vieja del suéter verde Milano.
-¿Quién eres?- me preguntó.
-La que le vino a preguntar sobre sus materias. Aquí tengo mi historial académico- repuse.
La vieja lo miró, junto con mi conteo, y dijo:
-No necesitabas el historial, sino el conteo para tu certificado parcial...
No sé si puedan sentir el ansia psicótica en mis venas. Me trajo corriendo para que todo lo que necesitara fuera el documento que le había dado en un principio. Quería matarla. Cuando me acerqué a la otra ventanilla, soñaba con tener una pistola en mano y armar una masacre de burócratas.
¿Empiezo a azotarme? Empecé a soñar con Guns n' Roses. La reseña de ese concierto en la siguiente entrega.

Monday, October 17, 2011

Mi vida como rockstar 2

En la anterior entrega de tan apasionantes posts, dejamos a mi mamá gritando tras haber agarrado a un maquech en Mérida. Si no saben que es un maquech... no se preocupen, mi mamá tampoco lo sabía; y si no saben por qué estoy en Mérida, los remito a la entrada anterior.
En fin. Que el alarido que soltó mi mamá resonó por toda la tienda. Y es que yo no me había dado cuenta, pero resulta que los cabrones maquech son unos escarabajos así de los feos y culeros que tienen pegados piedras tipo joyas en el lomo, y parecen prendedores. Yo levanté uno, si recuerdan, pero como se quedó quietecito ya ni me importó saber que era. El problema fue que el que levantó mi mamá se le agarró a los dedos. Ahí fue cuando soltó el alarido y lo largó de vuelta a la pecera; mientras, la dependienta se reía y nos veía con cara de "qué brutas que les tienen miedo". Será el sereno, pero sí me dieron cosa. Mejor salimos de ahí con la guayabera/blusa para mi abue.
Pero no. Mi mamá insistía en que quería su huipil. Le dije que mejor fuéramos a dar la vuelta a Paseo Montejo, que mi amiga Zeidy me había recomendado mucho. Pero tampoco. Mi mamá quería ir a un lugar llamado Gran Plaza, convencida de que ahí encontraría lo que buscaba. En vano le insistí que seguro ahí había tiendas departamentales como las de por acá.
Allá vamos, con un chofer que llevaba a todo volumen los éxitos de Botellita de Jerez. Entre los edificantes versos de "Lo naco es chido" le gritamos direcciones para la Gran Plaza. Por ese momento aceptó tranquilizar a Vega-Gil y compañía y explicarnos el Monumento a la Patria.
Llegamos a la Gran Plaza. Tal como yo había predicho, había un Sears y un montón de tiendas de esas que venden cosas variadas pero todas hechas en China. Total, que en vez de comprar algo tradicional del lugar terminamos entrando a una tienda de esas de playeras de rock al ver un bonito diseño de playera de Guns n' Roses con la carota de Axl. Dentro estaba un emo meridiano quien me miraba con cara de enamorado mientras que yo, con mi vestido largo hippie que, para acabarla de fregar, es rosa, miraba las playeras, negras, claro. Seguro se preguntaba cómo es que a una chica con vestido le puede gustar el rock. Por un momento pensé en llevarme una playera de Gorgoroth sólo para aumentar el efecto, pero decliné.
No huipil, pero sí Guns. Fue hasta ese momento cuando mi mamá aceptó que fuéramos a Paseo Montejo.
Le encantó. No, si yo me chupo el dedo. Una avenida estilo ciudad gringa, con unas casas antiguas preciosas que eran sedes de bancos, escuelas. Bueno, si el Sanborns aquí es una nacada, allá estaba pegado al frente del hotel Fiesta Americana, un Sanborns que ya quisiera el de Los Azulejos. De veras que unas vistas hermosas para los amantes de las casas.
No sé cómo estudié y no sé cómo encontré la fuerza para levantarme a las siete de la mañana a la mañana siguiente. Será porque me acordé de que jugaba el United contra el Liverpool. Aún así, mientras me alistaba para salir al instituto, no hubo ningún gol.
Comí un desayuno precario a toda prisa y salí corriendo para llegar al examen a las 8:31, con la mala noticia de que Stevie G ya les había anotado a mis muchachos. Eso me tensó, supersticiosa que soy, a pesar de que en mi examen de prueba, la noche anterior, había encontrado un fragmento de mi obra favorita de Shakespeare, mi fragmento favorito: el discurso de St. Crispian's Day de Henry V. Ese discurso me encanta porque se me figura a una porra ante un oponente formidable, y así lo sentí. Pero ahora... el Liverpool le ganaba al United y ya eran las 8:32, por lo que seguro me iban a ver feo y no me iban a dejar entrar.
Pues, error. Me dijeron que la maestra no había llegado, al contrario de los de el GRE de aquí de la ciudad, que casi te escupen a la cara si llegas un segundo tarde. Sacada de onda, me acerqué a unos muchachos que vi que también llevaban sus lápices. Sin embargo, me preguntaron si iba a hacer el GRE de matemáticas o el de física. Les hablé del de literatura. Me enteré que todos éramos chilangos, pero, según parece, la mayoría iban a mate o física. Yo era la única del de literatura.
Volví a la transmisión del partido por mi celular. El heroico Chicharito había entrado y había anotado el del empate, conservando el invicto del United. Eso levantó un poco mi sombrío humor y me puso a pensar que probablemente se trataba de una buena señal.
Eso al inicio. Luego me empecé a molestar y a pensar que mejor me hubiera quedado a ver el partido en el hotel. Ya eran las nueve y la profesora no llegaba. ¿Para tanto me apuré? Cuando llegó ya eran las 9:30; o sea, media hora más tarde. Cuando empezamos el examen, ya eran las 10, en lo que nos decía las instrucciones y todo el asunto. O sea, empezamos el examen una hora tarde. Y yo que había calculado tardarme dos horas y media, o quizá tres, para salir a las 12 exactas y largarnos al aeropuerto, a tomar el avión de las 2 de la tarde.
Leí el examen. Casi me da un colapso al ver que no conocía un texto. Contesté lo que sabía casi temblando. Ya, más tranquila, leí los textos presentados y suspiré al darme cuenta de que no había tantas preguntas de adivinar quién había escrito el fragmento.
Me tardé, exactamente, las dos horas y media que había calculado. El problema fue que cuando salí ya eran las 12 y media, y el camino hacia el hotel ya no iba a ser de 10 minutos. Y es que estaba lloviendo un jodido monzón tropical que inundaba las calles, creando charcos gigantes en las esquinas. Y yo con mi vestido largo. No pasaban ni camiones ni taxis y se hacía tarde.
Pues nimodo. Me cubrí con mi folder plastificado y salí corriendo a la calle, casi casi chapoteando en las cabronas albercas que eran los charcos. Cuando llegué al hotel eran la una en punto y yo estaba hecha una asquerosa sopa. Me tuve que cambiar en chinga antes de que saliéramos en un taxi rumbo al aeropuerto.
Una vez ahí, ni tiempo nos dio de documentar por una señora gorda de que se quejaba de que todo el mundo se metía a la fila, pero no hacía nada para evitarlo. Tuvimos que arrastrar la maleta por todo el aeropuerto y ni tiempo de comer. Nos retacamos en el avión y ahí vamos de regreso, yo sentada junto a un señor con una cara de Armando Manzanero que no podía con ella y que iba tomando fotos de las nubes desde la ventana del avión. Emocionante.
Cuando al fin aterrizamos, yo sentía como si trajera jet lag. En calidad de zombie me dejé caer en una banca del Carls Jr, tras encontrar a mi hermano y a mi papá, y me comí unos chicken tenders que me supieron a gloria, mientras mi cuerpo decía no, no por favor, no quiero ir a los quince años de hoy en la noche. Como bien saben, terminé yendo, pero de mi tortuoso camino a la fiesta les informaré mañana, si tengo pila antes de irme a ver a Guns n' Roses.

Sunday, October 16, 2011

Mi vida como rockstar

Si pensaban que esta entrada se trataba de que al fin logré colocar una rola mía en el top del alguna estación de radio independiente, están muy equivocados. Se trata del lado menos glamoroso de la vida rockstar. No, tampoco me estoy drogando. Digamos que, en un fin de semana, volé de una ciudad a otra y regresé a tiempo para fiestear. Así de mal están las cosas. Pero empecemos desde el inicio.
Si bien recuerdan, el famoso GRE dejó secuelas, y no me refiero a ataques de bipolaridad psicópata con Swans de fondo. No es ese tipo de secuela (al menos no hasta ahorita). Se trata de una verdadera secuela: GRE volumen dos. El GRE Subject, que dicen me dará mejor oportunidad de conseguir mi correteado doctorado en NY. ¿Será?
Entre que es y no es, de cualquier manera hice el gasto, junto con mi madre, y ambas nos largamos a Mérida para que yo fuera a hacer el famoso GRE Subject porque, para colmo, no lo aplican aquí.
El vuelo salía a las 11 de la mañana, no muy temprano. Será. El cansancio es el cansancio. Estábamos saliendo de la casa a las 10 de la mañana. El chofer del taxi que tomamos tan sólo nos advirtió: "Pónganse a rezar, que hay muchísimo tráfico... aunque, ¿saben qué? Con fé, llegamos a las diez y media."
Pues yo creo que el señor taxista era un elegido de Dios, pues llegamos a la hora anunciada, a tiempo de documentarnos y de, según esto, comprar unas donas y café, porque ni tiempo nos había dado de desayunar.
Según esto. En la entrada, estaba exhibido el nuevo modelo de Renault, el Safrane. Mi mamá, que ya quiere cambio de carro, se acercó a verlo. No hubiera pasado de ahí si no fuera porque automáticamente se acercó el demostrador, güero de 1.90, rubio y ojiazul, hagan de cuenta seleccionado de Holanda, empezó a mostrarnos las especificaciones del coche. De un momento a otro, tras hablar de las bocinas Bosé, ya hasta me estaba contando de su banda y de sus covers favoritos, de Metallica (ufff) y demás cosas. Yo ya estaba palomeando mi lista de cualidades en el hombre ideal, pero ya no supe si era soltero o no, porque nos empezaron a dar la última llamada del vuelo. Como lo leen. En resumen, que tuvimos que correr hacia la sala con dona en mano, y definitivamente privadas del look tan sexy de Ruud van Nistelrooy corriendo en el comercial de L'Oreal.
Llegamos a tiempo, a pesar de que yo sueno en todos los detectores de metal, aún no sé por qué. Ha de ser porque en verdad llevo el metal en la sangre (hasta me quité mi relojote Una vez sentadas, decidimos atacar nuestra dona. En ese momento, un español guapísimo que estaba sentándose nos dijo algo así como: "Y no me dais." Estaba tan bueno que casi le regalamos una dona. Sin embargo, se chiveó. Cómo son lindos los extranjeros cuando se chivean.
Llegamos a Mérida bajo un viento que se antojaba huracanado pero que fue pura finta. El calor era todo un asco. Cuando llegamos al hotel, situado convenientemente cerca del centro del examen, el sol había salido y el bochorno amenazaba mi poca tolerancia a la luz.
Pero antes de estudiar, había que comer, claro. Seguimos las recomendaciones y terminamos en un lugar llamado La Chaya Maya, que, por cierto, estaba hasta su madre, mostrando la calidad de la comida.
De entrada y gratis, nos sirvieron varios platitos con frijoles y una salsa de habanero. A pesar de mi gastritis crónica, decidí que no quería dejar de probar una salsa de habanero autóctona de Mérida.
Pues bien, en palabras de Kurt Cobain... "PAAAAAAAAAIIIIN!" Dice mi madre que me puse rojísima: yo sólo recuerdo el ardor en la garganta y que no pude hablar durante minuto y medio. Prueba de virilidad, la dichosa salsa.
Y luego llegó la comida. Sopa de lima auténtica, unos panuchos que estaban exquisitamente servidos y una torta de cochina pibil. ¿Y con qué regar eso? Nos recomendaron el agua de chaya, la planta omnipresente en los platillos y en el nombre. Yo le tenía tirria porque el agua se veía demasiado verde, pero, tras probarla,   el asunto fue interesante. El sabor era dulce con un resabido a planta, y bastante agradable. Y, para colmo, es milagrosa: cura gastritis, descongestiona pulmones, mejora la vista, y en una de esas cura mal de amores y estupidez crónica. En fin.
Y claro, al terminar de comer, no hay por qué irse a estudiar, ¿verdad? Hay que bajar la comida. Para ser más específicos, hay que buscar un huipil para la mamá y una guayabera para la abue. Ahí vamos.
Entramos a una tienda y mientras mi mamá miraba unas blusas, yo vi una pecera en la que tan sólo había un letrero que decía "maquech". Se veían unas maderitas, y arriba, muchos como prendedores llenos de piedritas de bisutería. Yo miré uno y lo dejé a un lado. Estaba distraída cuando de pronto escuché un alarido por parte de mi mamá. ¿Qué onda? No se pierdan la continuación de esta apasionante serie mañana.

Tuesday, October 11, 2011

The mixtape project 2: música para ver un choque en una tarde lluviosa

Es como escena de video. Lentamente, la lluvia, los transeúntes, y, de pronto, la colisión. Pedazos de vidrio volando por doquier. Si acaso, dos personas destruidas. Ajenos a ellos y unidos por este azar. El dolor, el miedo y el morbo.
Eso fue lo que eligió Kiddieriot para el siguiente mixtape, por qué no. Así, nos lanzamos a la búsqueda de canciones que juntaran la violencia, el azar, y todo lo que ese momento implica, y, a mi parecer, todos esos participantes de este choque musical que es el mixtape project conseguimos lo que vendría siendo la playlist del apocalipsis.
Pero me adelanto, que hay que ver las canciones una por una. La abridora es del propio Kiddieriot: el grupo se llama Coil, y la rola tiene uno de los nombres más maravillosos en el mundo de la música: "Red Birds Will Fly Out of the East and Destroy Paris in a Night". Conociendo al Kiddie, yo esperaba que el death metal se apoderara de mis oídos... pero no fue así. En vez de eso, pensé... ni siquiera en el choque, vamos. Pensé en un atardecer parisino, rojo como los pájaros, deslizándose lenta y pacíficamente mientras pasan los minutos. Una imagen casi pacífica para esta música electrónica de alta calidad... hasta que al final les empiezan a fallar los bits. Y aún así, me imagino a una especie de pájaros rojos hitchcockianos cortando cables, tirando señales de internet, dejándonos sin Twitter ni Tumblr... ¡primeras señales del inminente fin!
Le sigue la propuesta de Darien: "Marche Funebre" de Soap&Skin. Definitivamente una marcha fúnebre, escuchándola no pude menos de pensar en la gente marchándose, dejando detrás esa escena caótica, algunos llorando, algunos con el celular en la mano, los fierros retorcidos, el asfalto mojado por la lluvia. Una canción que no dudaría en llamar... visual.
Alanpf lo resume todo a gritos con Underoath: "It's Dangerous Business Walking Out Your Front Door". Suena catastrófico, pero es cierto: en esta ciudad, no sabes si algún día serás víctima y no espectador de un choque en una tarde lluviosa. Aún así, hay que jugársela, ¿o no?
Continúa el mixtape con la selección de Chapopo: una de mis canciones favoritas, que, quizá desafortunadamente, no puedo relacionar con un choque, como no sea un choque emocional. Y es que "Emotion Sickness" de Silverchair, sacada de esa antología de la desesperanza que es el Neon Ballroom, me lleva más bien de vuelta a mis momentos de teenage angst, con Ana, sin Mia (era una pinche gastritis, pero funcionaba igual) y demás locuras que te trae esto de crecer. Aún así, soberano rolón.
UNKLE y choques también me trae problemas. Será porque inmediatamente, pensar UNKLE + choques = para mí, al video emblemático que es "Rabbit in Your Headlights", con el carro explotando al final. Esas épocas en que los videos tenían más imaginación, técnica y belleza. Lo que no quita que la selección de Ad3mir no sea buena. Se trata de "Be There", y, choque o no, se disfruta.
La siguiente fue mi selección... y lo admito, al pensar en el choque en una tarde lluviosa, no pude dejar de pensar en una secuencia parecida a la que escribí en mi primer párrafo, chica alimentada por efectos de la cámara. Tras darle la vuelta a un sinnúmero de canciones catastrofistas, caí en la cuenta de que esta rola de Depeche Mode, "Barrel of a Gun", era la que me hacía imaginarme todo; hasta ordenar los sucesos, como directora wannabe. Por eso me fui por ella.
La siguiente, selección de Rougite, es "Pájaro de Siracusa" de Juan Perro, que varios reconocerán como ex-frontman de Radio Futura. Más bien poema sabrosón, se antoja como para leer del mentado choque, pero luego arrojar el periódico atrás y perderse en la "tarde que es una violeta" (citando a la rola) de alguna ciudad costera, preferentemente una no asolada por ejecuciones. Chelita en mano. Pa olvidarse del mundo hay que ser pájaro de Siracusa.
El choque cae en lo romántico con ese amante tanatófilo, muy al siglo XIX, que es Morrissey. ¿Se les ocurre cuál? Así es: The Smiths y "There is a Light That Never Goes Out", selección de zuzZypaiN. ¿Para qué ver un choque si puedes protragonizarlo con la persona amada? "If a double decker bus, kills the both of us, to die by your side is such a heavenly way to die." Una de las lyrics más memorables en la historia musical.
La selección de Habiaunchorrito se llama "Siberia" y el grupo se llama The Inner Banks. No sé si el choque ande por ahí, pero la rola tiene un arreglo de cuerdas que da gusto, gustísimo. Lejos está el choque y aquí están las cuerdas, al menos en mi cerebro.
Los encores abren con "Accidentes" de Los Punsetes, una historia sobre un cuate al cual parecen gustarle las portadas del periódico Metro, y quien definitivamente amaría ver un choque en una tarde lluviosa, así como quisimos musicalizarlo. En el fondo, todos andamos medio enamorados de la muerte...
Como lo prueba la última canción. Esa exquisitez de The Sundays, "Here's Where the Story Ends". Así se acaba esta historia de este choque: de carros, de música, del mundo que fue deshecho por unos pájaros rojos, así como empezó. Y aquí termino esta historia yo también, espero dejándolos con ganas de saber que más prosigue en este mixtape.

Monday, October 03, 2011

Can you Smint me?

Se acerca la fecha del Gre Literature Test; así, yo como más y más cajas de Smint. Mucha gente me veo porque dice que eso ya va para addición. Entre la gente, mis padres.
Lo admito, yo también me siento un poco culpable cuando me veo acabándome una caja de 50 mentitas en el transcurso de una semana. A veces dos cajas.
Tras tener una discusión con mi madre, quien asegura el azúcar me hace engordar, y yo, que digo que eso no puede ser, puesto que las Smint tienen xilitol y no azúcar y por lo tanto debería estarme muriendo de desnutrición, decidí buscar la realidad acerca de las Smint por mí misma.
Y que me he dado cuenta... si no bien de las propiedades laxantes de las pastillitas... al menos de la cualidad... adictiva.

http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090817022219AAWwqWj

Éste se traga dos o tres cajas al día. Ahora, la cuestión es... ¿de las grandotas, que yo me como, o de las chiquitas? Porque siento que si es de las chiquitas está peor. Te comes una de esas y te refresca hasta el cerebro. Claro que cada quien...
Además que claro que le adelgaza el bolsillo, porque baratas no son...
Entonces, aquí tenemos que definitivamente son adictivas. Pero ahora nos vamos a este foro, en el que hablan más acerca de todas las maravillas de las mentitas:

http://www.ascodevida.com/salud/325999/p/3

Para empezar, tenemos a los que ni con tres cajas mejoran su digestión. (Y se tragan las tres cajas en una tarde, y yo sintiéndome mal conmigo misma). Y el hermano anoréxico que se las roba para adelgazar.
Tres paquetes de las de 50 (las que yo me como) sigue. Seguidos. Wow.
Y el que también le pasaba lo mismo con el Colacao.
Y los que admiten ser unos viciosos.
Una vez aclarado eso, me puse a buscar quién habría inventado eso. Resulta que fueron los catalanes de las paletas Chupa-Chups, que ni en mil años son adictivas (o al menos no para mí).
Entonces me puse a buscar más información, y me llamó la atención que la primera página oficial que sale de Smint es... holandesa.
Tal parece que yo caigo por lo holandés de gratis, como ese extranjero que me gustó un día en la sala del dentista y resulta que era tulipán, y yo sin saberlo.
Entonces, tengo una teoría: los catalanes y holandeses han juntado su sabiduría de dulces y de drogas para producir la droga perfecta que limpia el aliento y el estómago y te vuelve un asqueroso dependiente de ella. Claro que todo de manera legal.
Casi tan bueno como Ruud van Nistelrooy en ese equipillo llamado Real Madrid.
Y luego que me tientan, me dan en donde me duele...



Ay mi pastillita azul que no es de Pfizer. Así como no voy a querer.


Smint me! (a ritmo de The Black Crowes).