Sunday, November 13, 2011

El penúltimo tren de Joaquín Sabina

La cita, aunque pospuesta, no había menguado. La cita original era en junio: en noviembre, las ganas no se habían ido. Por eso, allá vamos, a ver al Dylan de Úbeda, aunque si bien un poco más sexy; podríamos compararlo con Leonard Cohen. Señoras y señores, Joaquín Sabina.
Apenas salió, la ovación fue de pie. No hay nada más bonito que ver a 10 mil personas mostrando su respeto. La noche empezó prometedora, con "Esta noche contigo". O, más bien, esta noche con nosotros. Así de a gusto.
"Tiramisú de limón", uno de los sencillos del último disco del español, Vinagre y Rosas, empezó a arrancar más gritos y bailes del respetable, que decrecieron con la poco menos conocida, pero también reciente, "Virgen de la amargura", antes de que volvieran a crecer con los aplausos, casi a capella, de "Ganas de..."
Sabina no tardó en entablar conversación con nosotros, recordando sus primeros pasos por México, cuando "el rocanrol era cosa un poco más ilegal". En una de esas ya lo estaba traicionando la edad, la sensibilidad y la nostalgia, así que qué mejor que echarle la culpa a su cófrade Panchito Varona: "Si sigo hablando de esto, Panchito se pone idiota".
Bueno, pues que le da mucho gusto estar con nosotros, "mexicanos hijos de la chingada", que lo habíamos visto hasta en Nueva York o en Los Ángeles, donde, por cierto, andaba por ahí un ex-portero del Atlante, Félix González, quien le autografió los balones (piensen lo que quieran). Pero pasando de la nostalgia y el fut, nos fuimos a otro tema favorito de los escritores, locos y poetas...
¡Las putas! El blues/cubano de "Medias negras" sigue siendo sabroso y sexy, con la historia de esa mujer que es una ladrona, que tras una noche de pasión se larga con la cartera, y peor aún, con el corazón del cantante. De ahí, "Aves de paso", que entre prostitutas y one-night-stands, es como el deseo de canonizarlas vuelto rola. Terminó el ciclo con "Peor para el sol" y el encuentro casual en un bar.
"Por el boulevard de los sueños rotos" sigue siendo la mejor poesía para México, un orgullo escrito por un español que parece amar más al país que muchos nacionales. La única canción que en verdad me enorgullece de la patria.
"Contigo", también sigue siendo una de las mejores canciones de amor; después, a rockear con el cover de "Llueve sobremojado" junto con el lira, Jaime Azúa... y, después de eso, Joaquín se desapareción un rato, para tomarse un descanso de la voz, que, por cierto, le suena mejor que nunca. Igual de ronca, pero clarísima. La voz cantante corrió a cargo de Panchito Varona, quien se aventó "Conductores suicidas", antes de darle su lugar a la corista, tan maja ella, que trae el Joaquín. Marita Barrios, una chava que hasta yo tengo que admitir que es un supremo mujerón, se avento "Yo quiero ser una chica Almodóvar" con lujo de sensualidad, artes histriónicas, encanto, y, sobre todo, un vozarrón que ya quisieran muchas. Un vozarrón que, además, tuvo la oportunidad de presumir todavía por otro rato, al cantar "Y sin embargo te quiero", gitanería que sirve de intro para la exquisita (y cantinera) "Y sin embargo".
"Peces de ciudad" es otro de los poemas casi casi musicalizados que ha escrito Sabina; y, la siguiente, si quizá no es tan poética, no deja de ser bella. "Una canción para la Magdalena", la canción dedicada la más señora de todas las putas, la más puta de todas las señoras. Marita Barrios la caracterizó, levantando suspiros con más de un hombre en el público.
Luego, crédito a Calamaro, con "Todavía una canción de amor". Terminando, Sabina tomó su guitarra acústica, que "porque nadie toca este Mi como yo". Y tiene razón. Ese Mi, tan agudo, que da inicio a "19 días y 500 noches", una de las favoritas que el público no duda en corear, como pudimos ver: "¿A qué no saben qué me dijo?" Sabina preguntó, bromeando con su propia rola, mientras contestamos: "Hola y adiós". "¡Maldito Facebook, uno se entera de todo!" exclamó el español antes de seguirle. Que terminó esa y a rockear con el rant ardido, pero triunfante, que es "Princesa".
Sabina y compañía desaparecieron por un rato, dejando a Antonio García de Diego, otro de los consentidos de Joaquín, solo. Con una voz bella ("Para seguirlos estafando, tengo que traer a alguien que sepa cantar," Sabina diría después) cantó "Tan joven y tan viejo", la melancólica rola que aún así promete vivir y seguir rockeando, "like a rolling stone". Por algo esa máxima es su último verso.
La noche mexicana no estuvo completa sin "Noches de boda", que fue combinada con "Y nos dieron las diez", que, no es por nada, pero a veces extrañamos completa. De hecho, por un momento todos los presentes temíamos que Sabina se retirara ahí (y hasta las luces nos amenazaron) pero no. Jaime Azúa regresó para rockear a más y mejor con "El caso de la rubia platino", definitivamente una sorpresa en el setlist; por cierto, Marita, una vez más, caracterizó a la dama en cuestión.
Luego, Joaquín se cumplió un caprichito, aunque aseguró: "Podría ser herejía". Herejía o no, "La noche de mi mal" del santo particular de Joaquín, el señor José Alfredo, igual la cantamos y la disfrutamos.
Para cerrar, pues qué más. "El pirata cojo" y las "Pastillas para no soñar". Un concierto, que tuvo similitudes con el del tour de promoción del Vinagre y Rosas, pero que nos deja esperando con muchas ganas, y al mismo tiempo tristeza, lo que será el último tren de este genio.


1 comentarios:

Xime-chan said...

Y agarraos, que vuelve con Serrat en Octubre '12 promocionando nuevo disco. Ajúa!