Thursday, December 26, 2013

Recuento de libros 2013

Interrumpo mis atrasadas aventuras en NY para traerles esto: 2013, el año en el que volví a leer. Ya me hacía falta. En este momento estoy saturada con libros de teoría, así que no creo leer más en lo que resta del año. Pero por lo pronto, unas mini-reseñas de lo que me tocó disfrutar.

Cormac McCarthy, Blood Meridian. Por mucho, el libro que más trabajo me ha costado leer. De hecho, lo empecé desde el año pasado. Pero lo dejaba. En general, me tardé cuatro meses. Lo terminé en febrero. No es porque el libro sea malo: al contrario, McCarthy hace maravillas con la barbarie (excepto cuando ahoga a un par de perritos; por lo demás no me importan las tremendamente estéticas descripciones de bebés a los que les sacan el cerebro y cosas así--porque vaya descripciones). De hecho, recuerdo que hubo veces en que dejaba el libro al lado--porque no podía soportar que la prosa fuera tan perfecta. Así de plano. Leía una oración e iba a revolcarme por ahí, diciendo "¿Por qué no puedo escribir así?". Definitivamente, un tour de force no apto para los sensibles, un libro que palpita en tus manos, la puritita destrucción. Se requiere fuerza pero lo vale.

Edmundo de Amicis, Corazón, diario de un niño. Un libro que sólo leí porque es de los clásicos libros que todos deben leer. Aunque de pronto de veras pecaba de cursi, hubo dos o tres cosas que pensé, valdría la pena enseñarles a los muchachos de edad escolar para que fueran mejores personas (y quizá que hasta valdría la pena que nosotros los adultos recordáramos).

Josefina Vicens, El libro vacío. El reto del escritor frente a la página vacía, el reto del escritor frente a la ausencia de su vida. Una historia contada a base de puras ausencias y uno de los libros más maravillosos que he leído. Vi ahí mi tesis y mis traumas.

Dashiell Hammett, The Maltese Falcon. Si bien el caso hizo que me devorara el libro, algo que me chocó fue no poder sentir empatía por los personajes. El detective (que ni me acuerdo del nombre, así me cayó) pasado de engreído y de macho. La femme fatale, demasiado chillona e hipócrita, previsible que ella no era inocente desde el párrafo tres. La única que me preocupaba era la secre del detective, la divina Effie Perrine. De hecho, sabía que si la mataban, por ella sí sufriría. Por los demás no. Gran caso, sin embargo.

María Luisa Mendoza, De ausencia. Con ese título, yo esperaba algo similar al libro de Vicens o a mi tesis; en vez de eso, me encontré con una onda loquísima de SEXO SEXO SEXO, vocabulario mexicanísimo y peculiar, y ah qué enredos. De que me divertí, me divertí, pero ahora pienso cómo demonios le hará un traductor para pasar al inglés un libro con la palabra "cacurrea".

Ignacio Solares, Anónimo. Otra que me mantuvo al filo del asiento. A pesar de que fue escrita hace varios años, es una novela tremendamente actual, con temas como la paranoia, qué tan vivo estás cuando vives a medias... Tras varias escenas impactantes, el final se me antojó curioso, aunque tampoco puedo pensar en una mejor manera para concluir la novela.

Manuel Puig, El beso de la mujer araña. Desde el momento en que la comencé a leer, dije: "Estos dos se van a acabar enamorando y van a terminar mal". Dicho y hecho. Lo que no evitó que la novela, gay gay GAY, me volviera loca. El poder del amor en una conversación, en revelar demasiado de ti, en compartir, en cariño y finalmente en tragedia. Si la dejaba era porque de plano me ponía a chillar. En la novela se medía el dolor en boleros, pero yo le medí en rock ballads y me salió igual. Para romance, esta novela, Danielle Steel qué.

Oscar Wilde, Lady Windermere's Fan. Ya sé, raro que no la había leído, pero Wilde siempre es una delicia, punto.

William Butler Yeats, "Cathleen ni Houlihan". Es Yeats, le tengo cariño, pero mi mamonería joyceana se molesta un poco cuando escribe para el pueblo o para impresionar a Maud Gonne. Aún así, esta obrita nacionalista tiene su encanto.

Maud Gonne, "Dawn". Maud Gonne you pinche alborotadora you.

St. John Ervine, Mixed Marriage. Historia de amor trágica entre católica y protestante con una heroína medio spineless. Medio meh.

John Millingston Synge, "Riders to the Sea". What came from the sea has returned to the sea. Esa frase es de un videojuego, pero no pude dejar de relacionarla con la obra. Y qué fuerte ver cómo una madre te condena a muerte si no te da la bendición. Se supone que es Irlanda, pero... ¿a poco no eso suena muy mexicano?...

Peadar O'Donnell, Wrack. You run like a river runs to the sea. Tears like a river to the sea. Y eso es U2, pero en esta obra está la relación con el mar: lo que da comida pero quita vidas. Interesante la onda que se traen los irlandeses con el mar.

Elizabeth Bowen, The Heat of the Day. Grata sorpresa. Me imaginaba un triángulo amoroso entre chica plain, espía inglés y femme fatale entradita en años: lo que me encontré fue la historia de gente viviendo fuera del tiempo. En Londres, porque la Segunda Guerra Mundial hacía que la gente viviera pensando que el día siguiente podría ser el último; en Irlanda, porque en la isla neutral no pasaba nada. Un libro un poco difícil de leer por el hecho de que en varias escenas parece que no pasa nada, pero eso es el chiste.

Colum McCann, This Side of Brightness. Tanto mis compañeros como profesora lo odiaron, pero yo no puedo decir lo mismo. Si bien es cierto que hay unas cosas en el libro que son garrafales (errores básicos de edición, como decir una fecha en una página y cambiarla a la siguiente; escenas con un yuppie que se masturba y se lame su semen como si hubiera salido de una novela de Bret Easton Ellis y un personaje principal parte negro-parte irlandés-parte nativo americano quien además tiene problemas mentales y es homeless... nomás le faltaba ser parte chino, parte mexicano, manco, daltónico, republicano y fan de Justin Bieber) hay cosas como las cicatrices que dejan los inmigrantes en Nueva York... la redención, las resurrecciones... bueno, otra novela que me puso a revolcarme de dolor. Quizá fue mi historia personal con NY, pero le tengo un amor y un rencor... Claro que ganó un premio que con semejantes errores no se merecía ganar, lo que hace pensar que está arregladísimo el premio (lo malo) o que a lo mejor uno puede ganar un premio con una novela llegadora aunque mal editada, así que no hay que dejar de escribir (lo bueno)...

Oscar Wilde, De Profundis. PORQUE NO HAY MEJOR MANERA DE DESQUITARTE DE TU NOVIO GAY VIVIDOR QUE ECHÁNDOLE SUS VERDADES Y TU SABIDURÍA A LA CARA. LO AMO.

A eso agreguemos poesía y muchos ensayos... a ver si les da curiosidad algunos de éstos, y a ver qué tal el año que viene... aunque la tesis...